20/11/2025
Es una escena tan común como frustrante: un armario repleto de zapatos, cada par con su propia historia de amor y anhelo, y sin embargo, la misma pregunta resuena una y otra vez: ¿por qué siempre terminamos usando los mismos dos o tres pares? Estudios revelan una verdad sorprendente, especialmente entre las mujeres: solo el 25% de sus zapatos son usados regularmente. El 75% restante, esa colección de sueños y caprichos, permanece en el olvido, a menudo debido a un factor implacable: la incomodidad. Esa historia de amor con los stilettos altísimos que gritaban ¡llévame! desde la vidriera, se convierte rápidamente en un arrepentimiento de dolor tras la primera hora. Pero, ¿qué pasaría si existiera una solución inteligente a este dilema, o si la respuesta fuera aún más radical, como prescindir del calzado por completo?
Mientras algunas marcas de diseño, como una innovadora firma cordobesa, han surgido con la misión de resolver este enigma de la comodidad sin sacrificar el estilo, proponiendo calzado que sí se usa y se disfruta, el mundo de las celebridades ha dado un giro inesperado. Han llevado la comodidad (o la falta de ella) a un nivel completamente nuevo, apostando no por los espectaculares zapatos 'look at me' que capturan todas las miradas, sino por algo mucho más audaz: ir completamente descalzos. Lo que antes era impensable, ahora es una declaración de intenciones. ¿Es una nueva forma de rebeldía, una búsqueda de bienestar o, como muchos sugieren, un inequívoco símbolo de privilegio?
La paradoja del armario: ¿Por qué el 75% de tus zapatos se quedan en casa?
La relación de las mujeres con sus zapatos es compleja y, a menudo, contradictoria. Se invierte tiempo y dinero en encontrar el par perfecto para cada ocasión, cada estado de ánimo, cada conjunto. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de esos pares apenas ven la luz del día. La razón principal es simple pero poderosa: la incomodidad. Esos tacones deslumbrantes que prometían elevar no solo tu estatura sino también tu espíritu, terminan relegados al fondo del armario después de una única salida dolorosa. Las sandalias de moda que parecían el complemento ideal para el verano, causan ampollas insoportables. Esta dinámica crea un ciclo de compra y abandono que resulta en una acumulación de calzado que, en esencia, es inútil.

Este dilema no es trivial; afecta la economía personal y la sostenibilidad. Una marca de diseño cordobesa, por ejemplo, identificó esta problemática como su punto de partida. Su propuesta fue crear calzado que fuera inherentemente cómodo y versátil, diseñado para ser usado, no solo admirado. Se enfocaron en materiales de calidad, hormas ergonómicas y diseños atemporales que invitaran al uso diario, rompiendo con la idea de que la belleza y la moda deben ir de la mano con el sufrimiento. Su filosofía es simple: si un zapato es cómodo, se usará, y si se usa, cumple su propósito y su valor se justifica. Esta aproximación contrasta fuertemente con la tendencia que parece estar emergiendo en la esfera de las celebridades, donde la ausencia total de calzado es la nueva norma.
Cuando ir descalzo se convierte en una declaración de moda y poder
En las últimas semanas, una tendencia peculiar ha capturado la atención del público y los medios: celebridades que eligen aparecer en público sin zapatos. Lo que antes podría haber sido un desliz o un momento de excentricidad, ahora parece ser una declaración intencionada. El año pasado, Selena Gomez dejó a todos boquiabiertos al presentar un premio en los SAW Awards descalza. Fue un acto de audacia que desafió las convenciones de la alfombra roja, un espacio donde el calzado de lujo es casi tan importante como el vestido. Si bien es cierto que se necesita una gran valentía (o quizás una pizca de inconsciencia) para prescindir del calzado en la calle, se requiere una seguridad en uno mismo aún mayor para renunciar a unos buenos tacones cuando el mundo entero te está mirando.
Esta tendencia ha encontrado eco en otras figuras públicas. Bianca Censori, la esposa de Ye (Kanye West), ha sido inmortalizada junto a su marido con looks que han levantado cejas y provocado un sinfín de comentarios. No solo llamó la atención el hecho de que ella caminara por la calle en medias negras sin falda ni shorts, sino que lo hiciera completamente descalza, al igual que él. Dada la trayectoria imparable de Ye en el universo del calzado con sus Yeezy, hasta que su disputa con Adidas relegó su imperio, ¿podría ser esta una especie de 'corte de mangas' fashionista a la firma deportiva? Un gesto de rebeldía que dice: 'Mi estatus es tal que no necesito tus zapatos para ser relevante'.
Incluso el apuesto protagonista de ‘Euphoria’, Jacob Elordi, ha sido visto sin calzado. Siendo australiano, este gesto no es tan extraño en su tierra natal, donde incluso el rugby se juega a veces descalzo. Sin embargo, al estar fuera de su contexto cultural, la pregunta surge: ¿qué demonios está pasando? La viralización de un video de TikTok donde una pareja mostraba su nuevo piso en Brooklyn, y el hombre aparecía descalzo en la calle con su perro, provocó una avalancha de comentarios, eclipsando el propósito original del video. La gente estaba obsesionada con una sola pregunta: ¿Por qué va descalzo?
'Grounding' o 'Status': Las múltiples lecturas de la tendencia 'barefoot'
Las explicaciones para esta inusual tendencia son variadas. Algunos argumentan que ir por la vida sin calzado es una forma de abrazar el ‘grounding’, una práctica que consiste en poner los pies descalzos directamente sobre la tierra para disfrutar de paz emocional y abogar por el bienestar. Otros aseguran que caminar y hacer ejercicio descalzo es beneficioso para el cuerpo, mejorando la postura, fortaleciendo los pies y minimizando el impacto. En su libro ‘Barefoot Walking’, Michael Sandler y Jessica Lee señalan que prescindir del calzado es perfecto para "minimizar el impacto, maximizar la eficiencia y descubrir el placer de entrar en contacto con la tierra".
Sin embargo, lo que queda claro es que para andar sin zapatos hay que desenvolverse, para empezar, por lugares limpios y cuidados. Esto sugiere que nos encontramos con una tendencia que, de forma innegable, está vinculada a ciertos privilegios. Es evidente que muchos de los que apuestan por caminar de esta forma han sido inmortalizados bajándose del coche de lujo, recogiendo algo de su restaurante o bar preferido, y regresando inmediatamente a su vehículo. Esto transforma el acto de ir descalzo en un nuevo símbolo de estatus. Supone decir, de alguna forma, "soy tan rico que incluso puedo dar dos pasitos descalzo, porque el resto del trayecto estaré en mi Tesla". Es una ostentación sutil, pero palpable, de una libertad que solo unos pocos pueden permitirse.
Quizás la mejor prueba de que ir sin zapatos por la vida es un símbolo de privilegio la encontramos en la aclamada serie ‘Succession’, donde el multimillonario de la tecnología Lukas Matsson, interpretado por Alexander Skarsgård, va de un jet privado a otro completamente descalzo. El actor explicó que "no fue algo planeado. Llevaba chanclas y el jet privado en el que estábamos grabando tenía una alfombra supercómoda. Pensé que sería visualmente interesante que de forma casual, saliera del avión descalzo". Este acto, aparentemente espontáneo, transmite tal superioridad que acudir a una reunión de negocios descalzo no hace más que enfatizar su poder, mientras que el resto, al verlo, se sentirá de alguna forma inferior y frágil. Es un juego de poder manifestado a través de la ausencia de calzado.

El 'barefoot' en las pasarelas y campañas de lujo
La moda, siempre en busca de nuevas formas de expresión y provocación, no ha sido ajena a esta fascinación por la ausencia de calzado. En la pasarela primavera-verano de Etro, los modelos desfilaron descalzos, creando una sensación de ligereza y conexión con la naturaleza. Lo mismo hizo Thom Browne, apostando por una estética minimalista y audaz. La historia de la moda ya había coqueteado con esta idea: desde los zapatos 'topless Tabi' de Margiela en 1996, que desafiaban la noción de un zapato completo, hasta los tacones de la colección de 2013 de Celine que, por efecto 'trompe l'oeil', hacían del calzado un homenaje a la sensación de ir descalzas, la moda siempre ha tenido cierta fijación con prescindir del calzado o al menos simularlo.
Incluso casas de lujo icónicas como Chanel han explorado esta estética. En su campaña primavera-verano 2015, la supermodelo Gisele Bündchen lucía un total look de la marca francesa, pero sorprendentemente, sin zapatos. Esto no deja de ser paradójico, pues las grandes marcas de moda confían enormemente en sus accesorios, especialmente los zapatos y bolsos, para mantener sus negocios y sus márgenes de beneficio. Por ello, aunque en alguna ocasión se permiten la audacia de prescindir de los zapatos en una imagen publicitaria o en la pasarela, prefieren crear diseños ingeniosos, como los de Celine, con los que jugar con la idea de andar sin zapatos cuando en realidad se llevan. De hecho, Ye, con su marca Yeezy, ya ha creado unos zapatos con aspecto de calcetín con los que simular ir descalzo, como se vio cuando su pareja Bianca Censori iba realmente con medias por la calle, mientras él llevaba su diseño.
Más allá de la alfombra roja: Rebeldía y reconexión
Ir descalzo ya no es solo una manera de luchar contra los cánones estéticos impuestos por las alfombras rojas y las exigencias de la moda (es imposible no pensar en Kristen Stewart en Cannes quitándose los tacones, o en la modelo Kristen McMenamy con sus tacones en la mano en el desfile de Valentino, como actos de rebeldía), sino que también se presenta como una forma de reconectar con la tierra, de encontrar un ancla en un mundo acelerado. Pero, no lo neguemos, es también una forma de presumir de privilegio.
La percepción pública de un individuo descalzo es un claro indicador de este doble rasero. Si ves por la calle a un anónimo descalzo, es probable que desconfíes, que asumas que algo anda mal o incluso que te cambies de acera. Sin embargo, si es un personaje conocido, la reacción es completamente diferente: te planteas que quizás esa es la siguiente tendencia a abrazar, un símbolo de vanguardia y estatus. La fama confiere una licencia social para desafiar las normas que no se otorga al ciudadano común. El contexto y la identidad de la persona son cruciales para cómo se interpreta este acto.
Preguntas Frecuentes sobre la Tendencia 'Barefoot'
- ¿Es saludable caminar descalzo?
- Sí, muchos defensores del movimiento 'barefoot' argumentan que caminar descalzo fortalece los músculos del pie, mejora el equilibrio y la postura, y puede reducir el riesgo de lesiones. La práctica del 'grounding' también sugiere beneficios para el bienestar emocional y físico al conectar directamente con la tierra.
- ¿Por qué las celebridades caminan descalzas?
- Las motivaciones varían: puede ser un acto de rebeldía contra las normas de la moda, una declaración de libertad personal, una forma de reconectar con la naturaleza (como en el 'grounding'), o, como sugiere el artículo, un sutil símbolo de estatus y privilegio. La fama les permite romper convenciones sin ser juzgados negativamente.
- ¿El 'grounding' realmente funciona?
- El 'grounding' o 'earthing' es una práctica que se basa en la idea de que el contacto físico directo con la superficie de la Tierra (descalzo en el suelo, césped, arena) puede tener beneficios para la salud al equilibrar las cargas eléctricas del cuerpo. Aunque hay estudios limitados, sus defensores reportan mejoras en el sueño, reducción de la inflamación y el estrés.
- ¿Es seguro ir descalzo en la ciudad?
- Generalmente no. Para que sea seguro, se requiere caminar por superficies limpias y libres de objetos punzantes, vidrios, desechos o químicos. En entornos urbanos, el riesgo de lesiones, infecciones o exposición a contaminantes es significativamente alto, lo que refuerza la idea de que es una práctica más asociada al privilegio y a entornos controlados (como bajarse de un coche de lujo para caminar unos metros).
- ¿Qué significa que sea un 'símbolo de estatus'?
- Significa que la capacidad de ir descalzo en público sin consecuencias negativas (como suciedad, lesiones o juicio social) es un lujo. Implica tener acceso a vehículos que te dejan en la puerta, a entornos limpios y seguros, y a la fama o el poder que te permite desafiar las normas sociales sin perder credibilidad. Es una forma de decir: 'Estoy por encima de las convenciones'.
Para terminar, un apunte revelador: por más que veas a un ejecutivo trajeado descalzo por la calle, es muy probable que, de no tratarse de un Elon Musk o un Lukas Matsson, pienses igualmente que algo anda mal con ese amante del 'barefoot trend'. En definitiva, quizás no se trate únicamente de tener o no dinero, sino de ser famoso. ¿Será esta la tendencia reservada únicamente no solo a los ricos, sino a los conocidos? El tiempo lo dirá, pero por ahora, parece que la libertad de pisar descalzo es un lujo que solo unos pocos privilegiados pueden permitirse, transformando un acto simple en una compleja declaración de poder y estatus.
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