¿Por qué los negros no necesitan zapatos para bailar?

Por Qué el Ritmo Afroesmeraldeño no Necesita Zapatos

08/04/2023

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En las vibrantes pampas y ribereñas de Esmeraldas, Ecuador, un espectáculo de energía y tradición se despliega con cada paso de baile. Los pies empolvados de Cristian Erazo, al igual que los de innumerables danzarines afroesmeraldeños antes que él, se levantan con cada zapateo frenético del Torbellino, bajo un sol canicular que no merma el entusiasmo. Lo asombroso es que, para ellos, la indumentaria más importante de esta danza ancestral no incluye calzado. La pregunta surge naturalmente: ¿Por qué los afroesmeraldeños no necesitan zapatos para bailar? La respuesta se ancla en una profunda conexión con sus raíces, una búsqueda de comodidad y la preservación de una herencia que trasciende el tiempo y las superficies.

¿Por qué los negros no necesitan zapatos para bailar?
Los bailarines de marimba no necesitan zapatos para bailar como una forma de representar al negro de antes, que se sentía más cómodo sin ellos. En Esmeraldas, muchos de los ensayos de marimba también se hacen sobre pisos de tierra y los bailarines prefieren evitar el calzado.
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La Danza Descalza: Un Eco Ancestral del Pueblo Afroesmeraldeño

El acto de bailar descalzo no es una simple preferencia; es una de las tradiciones más arraigadas y significativas del pueblo afroesmeraldeño, una práctica que resuena con las danzas ancestrales de sus antepasados. Para ellos, la ausencia de calzado es una forma de evocar y representar al "negro de antes", aquel que, en su esencia y libertad, no dependía de zapatos para expresarse a través del movimiento. Esta elección no solo simboliza la autenticidad de sus raíces, sino que también les proporciona una sensación de mayor comodidad y libertad en el zapateo, permitiendo una conexión más íntima con el ritmo de la marimba y el suelo que pisan.

El grupo Tierra Verde, en su presentación en la Isla Piedad, es un claro ejemplo de esta dedicación a la tradición. Bailando con el atuendo tradicional de la danza bambuco, sus movimientos fluidos y enérgicos se ejecutan con los pies desnudos. Esta práctica se extiende a los barrios de la provincia, donde el ritmo frenético de la marimba sigue vivo en las pampas, y los bailarines, sin excepción, prefieren la libertad que les brinda el no usar calzado. El zapateo intenso del Torbellino, una danza que exige gran destreza y vigor, se realiza con una naturalidad asombrosa, evidenciando cómo la comodidad y la técnica se fusionan en esta expresión cultural.

La Tierra como Testigo y Escenario: Tradición en Cada Paso

La versatilidad de los bailarines afroesmeraldeños se manifiesta en su capacidad para ejecutar sus danzas en cualquier superficie. No importa si el terreno es el rústico asfalto, el frío cemento, la polvorienta tierra o los lisos pisos de las tarimas, la tradición de bailar descalzo prevalece. Sin embargo, existe una clara predilección por la tierra, un vínculo palpable con la naturaleza y el origen de sus danzas.

En Esmeraldas, gran parte de los ensayos de marimba se llevan a cabo sobre pisos de tierra, donde los bailarines encuentran un confort y una autenticidad inigualables. Aunque algunos grupos modernos han buscado espacios techados para protegerse del sol inclemente, hay quienes, como la agrupación Cuero, Son y Pambil, bajo la dirección de Narciso Jaramillo, insisten en mantener la costumbre de ensayar al aire libre y sobre la tierra. Jaramillo asegura que tanto su agrupación actual como quienes han formado parte de ella, aprendieron a danzar de esta manera, en las "pampas" o terrenos abiertos.

Antaño, la comunidad ribereña de la ciudad de Esmeraldas se volcaba en esta tradición. Narciso Jaramillo relata cómo se llegaban a cerrar calles enteras de tierra para los repasos de baile, y no solo los adultos participaban; incluso los niños se unían, absorbiendo la cultura desde temprana edad. Manuel Mosquera, líder de la agrupación Tierra Verde y exalumno de la venerable Petita Palma, corrobora que en el pasado, los grupos montaban sus danzas en pisos de tierra y se presentaban en barrios donde el asfalto y el cemento eran desconocidos. La tierra no era solo un lugar, era parte integral de la danza, un lienzo sobre el cual se pintaban los movimientos.

Maestría en el Zapateo Descalzo: Técnica y Resistencia

Bailar descalzo con la intensidad que requieren las danzas afroesmeraldeñas, especialmente en superficies variadas y a menudo duras, no es tarea sencilla. Requiere una técnica depurada y una resistencia física notable. Ángela Benalcázar, quien ha practicado marimba durante 13 años, es un testimonio vivo de esta maestría. Ella aprendió a zapatear sin calzado, una habilidad transmitida de generación en generación.

"La necesidad de conservar la tradición nos llevó a desarrollar una técnica para no asentar todo el pie y sin que duela", explica Benalcázar. Esta adaptación ingeniosa permite a los bailarines proteger sus pies mientras ejecutan los complejos pasos y zapateos. Sus abuelos le enseñaron que así se bailaba en poblaciones como San Lorenzo, donde la marimba resonaba en las explanadas de las casas y a orillas del río, en un entorno completamente natural.

En el pasado, la preparación del terreno para el baile era una tarea comunitaria esencial. Para evitar que el polvo se levantara durante el baile, se humedecía el suelo con agua. Esta labor estaba a cargo de los líderes de las coreografías y de los propios bailarines. Hombres y mujeres acarreaban agua del río o de los esteros cercanos a las comunidades, un acto que no solo facilitaba la danza, sino que también fortalecía los lazos sociales y la comunidad en torno a la tradición. Esta forma de integración, nacida en las poblaciones rurales, se trasladó orgánicamente a los barrios de la ciudad de Esmeraldas, donde se asentó la mayoría de las personas que migraron de las poblaciones norteñas en busca de trabajo, llevando consigo sus costumbres y su arte.

De Borbón a la Ciudad: La Migración que Preservó la Cultura

La migración interna jugó un papel crucial en la preservación y difusión de esta tradición. Mujeres como Petita Palma, quien creció en Borbón, una población del norte de Esmeraldas célebre por ser la cuna de figuras como Guillermo Ayoví (Papá Roncón) y Rosa Wila, cantora de arrullos, fueron pilares fundamentales. Petita, por ejemplo, se abrió camino con su canto y danza a pie descalzo en las calles de una Esmeraldas que empezaba a crecer con la llegada de los afroesmeraldeños que migraban de la zona norte. Su persistencia y amor por su cultura la llevaron a ensayar inicialmente en las calles, hasta que finalmente consiguió un espacio con piso de madera, un hito que le permitió fomentar la danza y el canto de la marimba en un entorno más formal y protegido.

El antropólogo Adison Güisamano, quien creció en San Lorenzo, ofrece una perspectiva adicional sobre esta práctica. Explica que la danza en las calles y pampas era una práctica mucho más común y extendida ante la falta de espacios adecuados en la provincia. Más allá de la necesidad, encierra un profundo componente histórico, siendo una práctica rutinaria en comunidades como San Javier, Urbina o San José de Cachaví. Estas poblaciones afrodescendientes aún conservan gran parte de esta cultura ancestral, donde la marimba, la guitarra y el bombo son los instrumentos centrales de sus celebraciones. Al calor del baile, hombres y mujeres se quitaban los zapatos, si es que los tenían, para estar más cómodos sobre los pisos de pambil, caña guadúa, tablas o, simplemente, sobre la misma tierra, abrazando la esencia de la libertad y la comodidad en cada movimiento.

La Evolución de los Espacios y la Perenne Raíz Tradicional

En los últimos 20 años, las agrupaciones folcloristas de Esmeraldas han logrado importantes avances en la consecución de espacios más adecuados para ensayar y presentar su música tradicional bajo techo. Un ejemplo destacado es la Casa de la Marimba, un escenario diseñado para diversas expresiones artísticas y culturales. Este lugar representa una evolución en la infraestructura para la danza, pero no una ruptura con la tradición.

En la Casa de la Marimba y otros espacios similares, la formación de los bailarines es un proceso que inteligentemente alterna la enseñanza de nuevas técnicas con la preservación de las costumbres heredadas de los ancestros africanos. Es un equilibrio delicado entre la modernización y el respeto por la herencia cultural. Así, aunque los escenarios puedan cambiar, la esencia del baile descalzo, la conexión con la tierra y el espíritu de la marimba permanecen intactos, asegurando que esta rica tradición siga vibrando con la misma fuerza y autenticidad que en los tiempos de sus antepasados.

Tradición vs. Adaptación en el Baile Afroesmeraldeño

AspectoAntes (Práctica Ancestral)Ahora (Preservación y Evolución)
CalzadoPrincipalmente descalzos por comodidad y tradiciónDescalzos para mantener la tradición, alternando con desarrollo de nuevas técnicas
Superficies de BailePampas, calles de tierra, explanadas, pisos de pambil, caña guadúa, tablasPisos de tierra, tarimas, cemento, asfalto, y espacios techados como la Casa de la Marimba
Preparación del TerrenoComunitaria, con acarreo de agua del río o esteros para asentar el polvoMenos común en espacios modernos adecuados; la técnica de zapateo se adapta al terreno
MotivaciónRepresentar al "negro de antes", búsqueda de comodidad, práctica ancestralConservar la herencia cultural, integración de técnicas modernas sin perder la esencia
Transmisión CulturalDe generación en generación en la comunidad, mediante la práctica diaria y cierres de callesEn agrupaciones folclóricas, instituciones como la Casa de la Marimba, y aún en barrios

Preguntas Frecuentes sobre el Baile Descalzo Afroesmeraldeño

¿Por qué los afroesmeraldeños eligen bailar descalzos?

Bailar descalzos es una profunda tradición que evoca las danzas ancestrales de su pueblo. Se asocia con una mayor comodidad y es una forma de representar al "negro de antes" que no necesitaba calzado para sentirse libre al bailar. Es un acto de conexión con sus raíces, su historia y la tierra que los vio nacer.

¿Es doloroso bailar descalzo en diferentes superficies como asfalto o cemento?

Aunque el texto menciona que bailan en diversas superficies, incluyendo asfalto y cemento, los bailarines han desarrollado una técnica específica. Ángela Benalcázar explica que aprendieron a "no asentar todo el pie y sin que duela", demostrando una notable adaptación y resistencia física para preservar su costumbre, lo que les permite moverse con fluidez sin sufrir molestias.

¿Cómo se preparaban los lugares para el baile tradicional en el pasado?

En las comunidades ribereñas y barrios, especialmente cuando se bailaba en tierra, era tradición preparar el terreno. Hombres y mujeres acarreaban agua del río o esteros cercanos para humedecer la tierra y evitar que se levantara el polvo durante los intensos movimientos y zapateos. Esta tarea era parte de la integración y el ritual del baile, un esfuerzo comunitario que precedía a la celebración.

¿Se sigue practicando el baile descalzo hoy en día, o ha cambiado con el tiempo?

Sí, la práctica del baile descalzo continúa siendo una parte fundamental de la cultura afroesmeraldeña. Aunque muchas agrupaciones ahora cuentan con espacios techados y pisos adecuados, como la Casa de la Marimba, la formación de los bailarines sigue alternando nuevas técnicas con las costumbres heredadas de sus ancestros. La esencia de bailar descalzo se mantiene viva como un pilar de su identidad cultural, adaptándose pero sin perder su esencia.

¿Qué papel juega la marimba en esta tradición de baile descalzo?

La marimba es el corazón del ritmo frenético que acompaña estas danzas. El baile descalzo está intrínsecamente ligado a la música de marimba, bombo y guitarra. Los ensayos y presentaciones de marimba se realizan con los bailarines descalzos, lo que permite una mayor conexión con el ritmo y la tierra, y es parte integral de la expresión cultural afroesmeraldeña, siendo el eje musical de esta tradición centenaria.

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