¿Qué factores influyen en la capacidad de carga de una zapata aislada?

El Arte de Desmontar el Encofrado: Guía Práctica

30/05/2024

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El encofrado es mucho más que un simple molde; es la columna vertebral temporal de cualquier estructura de hormigón, la herramienta que permite transformar un material líquido en formas sólidas y duraderas. Desde pilares robustos y paredes imponentes hasta los dinteles de las ventanas y los postes de las tapias, el encofrado es indispensable para dar al hormigón la forma precisa deseada. Su función principal es contener el hormigón líquido, permitiéndole fraguar y secar para luego ser desmontado, revelando la estructura final. Pero, ¿cómo se logra este proceso con éxito? La respuesta reside en una combinación de preparación meticulosa, ejecución precisa y, sobre todo, una técnica adecuada de desencofrado.

¿Cómo se controla la verticalidad del encofrado?
Luego, ambas caras del encofrado se fijan con alambre Nº8, amarrando los barrotes de un lado a otro. La verticalidad se puede controlar con ayuda de una plomada. Al final, ambas caras se apuntalarán contra el piso, con unos barrotes inclinados, para darle estabilidad al encofrado durante el vaciado de concreto.

La construcción y el posterior desmantelamiento del encofrado son fases críticas que requieren atención al detalle, conocimiento de los materiales y un dominio de las herramientas. Un encofrado bien ejecutado no solo garantiza la forma y dimensiones correctas de la estructura, sino que también asegura la seguridad de los trabajadores y la calidad del acabado final. Por otro lado, un desencofrado realizado de manera incorrecta puede comprometer la integridad de la pieza de hormigón, causar daños al encofrado mismo e incluso provocar accidentes. Acompáñenos en este recorrido para comprender a fondo cada etapa de este proceso esencial en la construcción, prestando especial atención a la fase de separación del encofrado, que es el broche de oro de un trabajo bien hecho.

Índice de Contenido

La Esencia del Encofrado: Dando Forma al Hormigón

El encofrado es, en esencia, un molde temporal que contiene el hormigón fresco hasta que adquiere suficiente resistencia para soportar su propio peso y las cargas adicionales. Su importancia radica en la capacidad de crear una infinidad de formas y estructuras, desde las más simples hasta las más complejas. La elección del material para el encofrado es fundamental. Generalmente, se utilizan planchas sólidas y pulidas en los lados interiores que estarán en contacto con el hormigón. Estas superficies lisas son cruciales para lograr un acabado de calidad en la estructura final.

Además de la madera tradicional, existen superficies especiales diseñadas específicamente para encofrados que ofrecen resultados aún más óptimos, dejando una superficie de hormigón excepcionalmente lisa una vez que este se ha secado. La versatilidad del encofrado permite adaptarlo a diversas necesidades constructivas, lo que lo convierte en una herramienta indispensable en el ámbito de la albañilería.

Aditivos: Potenciando las Cualidades del Hormigón

Para optimizar el comportamiento del hormigón y facilitar el proceso de encofrado y desencofrado, se recurre a la inclusión de aditivos. Estos productos se incorporan al hormigón durante la mezcla y le confieren cualidades particulares que mejoran su manejabilidad o sus propiedades finales. Aunque existen productos predosificados que simplifican su uso, es vital conocer sus funciones.

  • Retardadores de solidificación: Permiten un mayor tiempo de trabajo para la colocación del hormigón, ideal para grandes volúmenes o climas cálidos.
  • Aceleradores del endurecimiento: Reducen el tiempo de fraguado, lo que es útil en condiciones de frío o cuando se necesita una liberación rápida del encofrado.
  • Plastificantes: Aumentan la fluidez del hormigón sin necesidad de añadir más agua, lo que facilita su colocación, compactación y asegura una mayor flexibilidad del material fresco, permitiendo que penetre mejor en todos los rincones del molde.

La selección adecuada de aditivos es clave para adaptar el hormigón a las condiciones específicas del proyecto y optimizar el rendimiento tanto en la fase de colocación como en el posterior desencofrado.

Claves para una Construcción Sólida del Encofrado

La construcción del encofrado es, sin lugar a dudas, la fase más importante de todo el trabajo. Es aquí donde se materializa la forma de la futura estructura, y cualquier error o debilidad puede tener consecuencias graves. Por ello, se debe prestar la mayor atención a cada detalle. Los encofrados deben ser, ante todo, sólidos y estar convenientemente unidos con clavijas, además de reforzados con juntas de ajuste.

Es imperativo recordar que el hormigón es un material extremadamente pesado cuando está en estado líquido. Su peso puede ejercer una presión considerable sobre las paredes del encofrado, capaz de romper fácilmente una plancha delgada o mal asegurada. Por esta razón, la robustez y la correcta sujeción son elementos no negociables.

Un detalle práctico y crucial para el desencofrado futuro es la forma de clavar los clavos. Estos se deben introducir solo hasta la mitad de su longitud, o lo suficiente para asegurar la unión sin que sea excesivamente difícil extraerlos posteriormente. Asimismo, es vital verificar que los ángulos del encofrado sean perfectamente rectos y que las planchas estén bien juntas, sin dejar huecos, para evitar fugas de hormigón que no solo comprometerían la forma, sino también la calidad del acabado.

Precisión y Nivelación en la Construcción

Para asegurar que el nivel del hormigón sea el deseado, se pueden utilizar tiralíneas para marcar las alturas en los tableros o tablones. Otra técnica efectiva es clavar unos clavos a nivel cada cierta distancia; estos servirán como indicadores de la altura máxima a la que debe llegar el hormigón, incluso si la línea marcada se borra accidentalmente. La seguridad es primordial en esta fase, y un aspecto a menudo pasado por alto es la dirección en que se clavan las puntas. Siempre que sea posible, las puntas deben clavarse del encofrado hacia afuera. Esto no solo facilita el desencofrado, sino que también previene que queden clavadas en el hormigón o en las maderas, reduciendo significativamente el riesgo de cortes, pinchazos o golpes con los mismos.

Los soportes exteriores son fundamentales para reforzar la estructura del encofrado. Las estacas, complementadas con otras maderas inclinadas, proporcionan un apoyo adicional que refuerza y aguanta el tablón o tablero, contrarrestando la presión lateral del hormigón.

La Pericia del Albañil Encofrador

Cada tipo de encofrado presenta sus propios desafíos, y es la pericia y el ingenio del albañil encofrador lo que permite adaptar y moldear el encofrado a cada necesidad específica. El dominio de los tablones, tableros, maderas, hierros y el clavado de clavos es un arte que se perfecciona con la experiencia. Los encofradores suelen llevar un cinturón donde cuelgan las herramientas más necesarias para sus tareas diarias:

  • Metro: Para mediciones precisas.
  • Puntas y clavos: Elementos de sujeción.
  • Tenazas: Para cortar alambres o extraer pequeños clavos.
  • Martillo saca-puntas: Fundamental para el clavado y extracción.
  • Maceta y escarpa: Para trabajos de demolición o ajuste de piezas.
  • Guantes: Protección esencial.
  • Lápices y tiralíneas: Para marcajes precisos.

Además, en el entorno de trabajo, siempre tienen a mano herramientas más grandes y específicas como las grifas dobladoras para los hierros, el nivel para asegurar la horizontalidad y verticalidad, y las "patas de cabra" para arrancar maderas y extraer clavos, siendo estas últimas indispensables durante el desencofrado.

Un truco ingenioso para encofrar la parte superior de una pared, donde a menudo no hay donde sujetar el tablero, consiste en clavar a nivel unas cuantas puntas gruesas en el tablero, dejándolas sobresalir. Este sobresaliente se utiliza como soporte para apoyar el tablero sobre la misma pared que se va a encofrar. A partir de este punto, se pueden idear otros trucos con maderas clavadas para formar el resto del encofrado. Como bien decía Arquímedes, «Dame un punto de apoyo y moveré el mundo». En el encofrado, es cuestión de ingenio y de idear cualquier tipo de estructura, pero siempre priorizando la seguridad, asegurando que no se mueva ni se rompa al llenarse de hormigón, y que tampoco ofrezca dificultades al desencofrar.

Flejes y Corbatas: Aliados en la Sujeción

Para la sujeción lateral de los tableros o tablones del encofrado, existen útiles específicos como los flejes y las corbatas. Los flejes son bandas metálicas (o de otros materiales resistentes) que pueden ser a medida según las dimensiones del encofrado, y se utilizan para rodear y comprimir el molde. Las corbatas, por su parte, son piezas que se colocan en los tableros para asegurar su separación y evitar que se abran por la presión del hormigón. Estos elementos son clave para mantener la forma deseada y la estabilidad del encofrado durante el fraguado.

La Química del Hormigón: Aditivos y Refuerzos

Más allá de su forma, la resistencia del hormigón es vital. Por ello, las obras encofradas se refuerzan con jácenas, que son añadidos de hierros. La resistencia del hormigón por sí sola no siempre es suficiente para soportar las cargas a las que estará expuesta la estructura. Estas jácenas pueden colocarse en estructuras pequeñas, como bajo una barbacoa de jardín o en la base de un fregadero, o en elementos estructurales mucho más grandes.

El doblado de las varillas de hierro para formar las jácenas suele hacerse con una grifa, o bien utilizando un tubo donde pueda entrar la varilla para ser doblada. A menudo, se aprovecha el hueco interior de un puntal para este propósito. Para hierros de pequeño diámetro, los agujeros de los puntales también pueden ser útiles. En ocasiones, se utilizan dos soportes, como los de una grúa, que proporcionen las condiciones necesarias para doblar los hierros con precisión.

Se utilizará jácena de armazón para hormigón, doblada según la forma de la obra y atada con un hilo de hierro especial. Es fundamental que las jácenas se separen de las paredes de la obra un mínimo de 20 mm para impedir la oxidación del metal, lo que comprometería la durabilidad de la estructura. El armazón metálico suele intercalarse con trozos de madera que se quitan al verter el hormigón. Es crucial que el hormigón sea lo bastante espeso para que los hierros no se muevan de su posición al ser vertido, y a continuación, debe ser vibrado. La vibración es esencial para eliminar las burbujas de aire y asegurar que el hormigón penetre por todos los espacios, envolviendo completamente el armazón y garantizando una estructura densa y sin huecos.

El Momento Crucial: El Desencofrado

El desencofrado es la fase final y delicada del proceso de moldeo del hormigón. Para facilitar este paso y evitar la adherencia del material al encofrado, es fundamental utilizar aceites de desencofrado o aceite de vaciado, que se aplican en la madera del encofrado antes de verter el hormigón. Esta capa lubricante permite que el encofrado se separe limpiamente de la superficie de hormigón, dejando un acabado liso y sin daños.

Una vez preparado el encofrado, el hormigón debe verterse de una sola vez, habiendo calculado previamente la cantidad necesaria. Durante el vertido, y una vez completado, es crucial golpear los lados del encofrado con un martillo. Esta acción provoca una vibración que ayuda a que el hormigón se asiente, penetre por todos los rincones del molde y elimine las bolsas de aire, garantizando una pieza sólida y homogénea.

El tiempo de secado es un factor crítico. Aunque el hormigón puede parecer solidificado en unas 48 horas, lo que permite un desencofrado inicial para cargas ligeras, no está totalmente seco. El proceso de fraguado y endurecimiento continúa durante un período más prolongado, donde cada día el hormigón adquiere mayor dureza y resistencia. El hormigón alcanza su fase máxima y final de secado y endurecimiento aproximadamente al mes de su colocación, momento en el que adquiere su resistencia de diseño completa.

Tabla: Tiempos de Fraguado y Desencofrado del Hormigón

FaseTiempo AproximadoNotas Clave
Fraguado Inicial / Desencofrado para Cargas Ligeras48 horasEl hormigón ha solidificado lo suficiente para retirar el encofrado sin comprometer su forma, siempre que no vaya a soportar cargas significativas de inmediato.
Fraguado y Endurecimiento ContinuoHasta 7 díasEl hormigón sigue ganando resistencia; las estructuras pueden empezar a soportar cargas moderadas.
Fraguado Completo / Máxima Resistencia28 días (1 mes)El hormigón alcanza su resistencia de diseño máxima. Es el momento ideal para aplicar cargas completas o realizar trabajos que dependan de la resistencia total del hormigón.

Atención a la Temperatura Ambiental

Como todo material preparado a base de cemento, el hormigón es sensible a las condiciones climáticas extremas. No agradece ni el frío ni el calor excesivo. Es crucial evitar trabajar cuando la temperatura se aproxima a los cero grados Celsius. Por debajo de los 5°C, el hormigón no fragua correctamente, incluso si se ha añadido un anticongelante al agua de la mezcla, comprometiendo su resistencia final.

Por otro lado, si hace mucho sol o las temperaturas son elevadas, es necesario proteger la obra con un toldo o una lona. Esto evita la evaporación rápida del agua de la mezcla, un fenómeno que podría producir un debilitamiento del hormigón y la aparición de resquebrajamientos superficiales. El control de la humedad y la temperatura durante el fraguado es tan importante como la preparación de la mezcla misma.

Variantes del Encofrado: La Chapa Metálica

Además de los encofrados de madera, existen los encofrados de chapa metálica, especialmente utilizados para la formación de pilares. Estos sistemas consisten en unos arranques o cremalleras, a partir de las cuales se ensamblan las piezas individuales. Se unen mediante elementos específicos que, en su parte final, forman cierres seguros. Los encofrados metálicos ofrecen una mayor durabilidad y la posibilidad de reutilización en múltiples proyectos, además de proporcionar acabados muy lisos.

Tras el Desencofrado: Limpieza y Precaución Obligatoria

Una vez que el hormigón ha fraguado y se ha secado lo suficiente, se procede al desencofrado. Esta fase, aunque marca el final del uso del encofrado en esa estructura particular, es el inicio de un proceso de limpieza y preparación para el material. Es fundamental dejar limpios los tablones, tableros y demás maderas, eliminando cualquier residuo de hormigón adherido. Asimismo, es absolutamente obligatorio quitar o, en su caso, doblar todas las puntas que sobresalgan de las maderas. Este paso es vital para evitar accidentes, como cortes, desgarros o pinchazos inesperados, que podrían ser causados por una punta descuidada.

Cuando se desencofran los tablones o tableros de un cielo raso, la secuencia es importante. Primero, se quitan los puntales del medio, dejando los de los extremos para que la estructura no caiga de golpe. Al quitar los puntales, se debe tener sumo cuidado para que la mano no quede atrapada en la base del puntal, lo que podría causar lesiones graves.

Si alguna madera queda clavada y se resiste a ser retirada, se puede utilizar el mismo puntal como palanca para arrancar la pieza. Cuando el tablón es sostenido por el último puntal de un extremo, solo es necesario aflojarlo un poco. Con una cuerda atada en la parte de abajo del tablón, se estira de la misma para que finalmente caigan el tablón y el puntal de forma controlada y segura, sin que nadie sufra accidentes. El mismo puntal, con su robustez, puede ser utilizado para la limpieza en el rascado de los tablones o tableros, eliminando los restos de hormigón.

Si tras desencofrar se observa que el vibrado no fue óptimo y quedaron imperfecciones o bolsas de aire, se puede añadir pasta muy rica en cemento. Una vez seca, esta pasta adoptará un color similar al del hormigón, lo que ayudará a disimular los defectos estéticos y mejorar el acabado final de la pieza.

Preguntas Frecuentes sobre el Encofrado y Desencofrado

¿Por qué es importante usar aceite desencofrante?

El aceite desencofrante crea una capa de separación entre el hormigón y el encofrado. Esto previene que el hormigón se adhiera a la superficie del molde, facilitando un desencofrado limpio y sin daños. Además, contribuye a obtener un acabado liso y estético en la superficie del hormigón, y protege la madera del encofrado, prolongando su vida útil.

¿Cuánto tiempo debo esperar para desencofrar?

El tiempo de espera para desencofrar depende de varios factores: el tipo de hormigón, los aditivos utilizados, las condiciones climáticas (temperatura y humedad) y el tipo de elemento estructural. Generalmente, para elementos no estructurales o que no soportarán carga inmediata, se puede desencofrar en unas 48 horas. Sin embargo, para estructuras que soportarán peso, se recomienda esperar al menos 7 días, y la máxima resistencia del hormigón se alcanza a los 28 días (1 mes). Siempre es recomendable consultar las especificaciones del proyecto y las normas de construcción.

¿Qué precauciones debo tomar al desencofrar?

La seguridad es primordial. Asegúrese de que el hormigón haya alcanzado la resistencia necesaria. Utilice equipo de protección personal (guantes, casco, gafas de seguridad). Al desencofrar elementos horizontales como losas, retire primero los puntales centrales y luego los de los extremos de forma gradual. Tenga cuidado con las manos para evitar atrapamientos. Asegúrese de que las puntas de los clavos estén dobladas o extraídas de las maderas del encofrado para prevenir accidentes. Trabaje de forma ordenada y controlada.

¿Qué hago si el hormigón no se ve bien después de desencofrar?

Si el hormigón presenta imperfecciones como nidos de grava, porosidad o huecos debido a un vibrado deficiente, se puede aplicar una pasta rica en cemento para rellenar y alisar la superficie. Esta pasta debe tener un color similar al del hormigón seco para que las reparaciones sean lo menos visibles posible. Para imperfecciones más graves, podría requerirse una evaluación profesional.

¿Se pueden reutilizar los encofrados?

Sí, los encofrados, especialmente los de madera y chapa metálica, están diseñados para ser reutilizados. La clave para su durabilidad y eficiencia radica en una limpieza adecuada y un mantenimiento riguroso después de cada uso. Esto incluye retirar todos los restos de hormigón, limpiar los aceites desencofrantes y asegurar que no queden clavos o elementos sobresalientes que puedan causar daños o accidentes en futuras aplicaciones. Los encofrados metálicos, por su naturaleza, suelen tener una vida útil más larga y son ideales para proyectos repetitivos.

¿Qué es una jácena y por qué se usa en el encofrado?

Una jácena, en el contexto del hormigón, se refiere a una viga o elemento de refuerzo compuesto principalmente por armaduras de acero (hierros). Se utiliza para aumentar la resistencia a la tracción del hormigón, ya que este material es muy fuerte a la compresión pero débil a la tracción. Al incorporar jácenas, se crea hormigón armado, un material compuesto que combina la resistencia a la compresión del hormigón con la resistencia a la tracción del acero, haciendo la estructura mucho más robusta y duradera para soportar diversas cargas.

Conclusión

El encofrado es un proceso fundamental en la construcción, que combina precisión técnica, conocimiento de materiales y una gran dosis de habilidad artesanal. Desde la cuidadosa preparación de los moldes hasta la selección de aditivos, la correcta disposición de las jácenas y, finalmente, el meticuloso proceso de desencofrado, cada etapa es crucial para el éxito de la obra. La seguridad, la atención a los detalles y el respeto por los tiempos de fraguado son pilares que garantizan no solo la integridad estructural del hormigón, sino también la durabilidad y el acabado estético de la construcción.

El dominio del encofrado y desencofrado no solo se traduce en estructuras sólidas y seguras, sino también en eficiencia y optimización de recursos. Con la información y las técnicas adecuadas, cualquier proyecto que involucre hormigón armado puede llevarse a cabo con la máxima calidad, revelando al final del proceso una forma perfecta, tal como fue concebida. El arte de desencofrar es, en esencia, el acto de dar vida a la visión arquitectónica, liberando la forma que el hormigón ha adoptado gracias a un trabajo bien ejecutado.

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