28/11/2022
En el vasto y deslumbrante universo de la alta costura, pocos nombres resplandecen con la misma intensidad y elegancia que el de Valentino. Valentino Clemente Ludovico Garavani, conocido mundialmente simplemente como Valentino, no es solo un diseñador de moda; es una leyenda, un visionario que esculpió su propia definición de glamour y sofisticación. Su nombre está inextricablemente ligado a un color, el 'rojo Valentino', que se convirtió en sinónimo de pasión, poder y belleza inigualable. Pero, ¿cómo se forjó este imperio de la moda y cuál es la historia detrás del hombre que vistió a la realeza, a las estrellas de cine y a las mujeres más influyentes del planeta? Este artículo profundiza en la vida, la carrera y el legado de uno de los diseñadores más influyentes del siglo XX y XXI, explorando desde sus humildes comienzos hasta la creación de una marca global que trasciende el tiempo.

La casa de moda que fundó y que lleva su nombre es, por supuesto, Valentino. No es solo un nombre, sino un sello distintivo de excelencia, lujo y un estilo que ha perdurado a través de las décadas. Pero para comprender la magnitud de esta marca, es esencial viajar a los orígenes del hombre que le dio vida.
- Los Primeros Pasos: De Voghera a la Ciudad de la Luz
- El Nacimiento de un Imperio: Roma y el Inconfundible Rojo
- El Salto Global: Florencia y la Conquista de América
- Expansión y Legado Cultural: Los Años 70 y la Accademia Valentino
- La Evolución del Negocio: De la Casa Familiar al Consorcio Global
- El Adiós de un Maestro: La Jubilación y el Traspaso del Legado
- Valentino en el Séptimo Arte y Reconocimientos
- Un Estilo de Vida y la Decoración del Hogar
- Preguntas Frecuentes sobre Valentino
Los Primeros Pasos: De Voghera a la Ciudad de la Luz
Nacido el 11 de mayo de 1932 en Voghera, una pequeña localidad en la provincia de Pavía, Lombardía, Italia, Valentino Clemente Ludovico Garavani mostró desde temprana edad una fascinación por el mundo de la moda. Su madre, Teresa de Biaggi, lo nombró en honor al famoso ídolo de la pantalla, Rudolph Valentino, quizás presagiando el brillo que su hijo traería al mundo. Sus primeras incursiones en el diseño no fueron en las glamurosas pasarelas, sino en el humilde taller de su tía Rosa y de la diseñadora local Ernestina Salvadeo. Fue allí donde el joven Valentino comenzó a esbozar los trazos de su futuro.
Con el apoyo incondicional de sus padres, Mauro Garavani y Teresa de Biaggi, Valentino tomó una decisión trascendental: mudarse a París. La capital de la moda europea era el crisol donde se forjaban los grandes talentos, y Valentino estaba decidido a ser uno de ellos. En París, se sumergió en el estudio formal en la prestigiosa École des Beaux-Arts y en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne, instituciones que sentarían las bases de su conocimiento técnico y estético.
Sus años de aprendizaje fueron fundamentales. Valentino tuvo la fortuna de trabajar con algunos de los nombres más respetados de la alta costura francesa. Su primera opción fue Jacques Fath, un diseñador conocido por su enfoque teatral y dramático. Luego, pasó por Balenciaga, una casa sinónimo de maestría en la silueta y la construcción. Sin embargo, fue en el atelier de Jean Dessès donde Valentino pasó un periodo significativo, ayudando a figuras como la condesa Jacqueline de Ribes a dar forma a sus ideas de vestuario. La labor era intensa; Valentino dibujaba incansablemente, asistía en la exhibición de escaparates y recibía a los clientes para las proyecciones privadas. Aunque muchos de sus primeros bocetos se perdieron, una exposición en Roma en 1991 reveló la esencia de su estilo incipiente: capas de pliegues blancos y estampados de animales que ya mostraban el ADN de lo que sería su firma.
Después de cinco años en Jean Dessès, un incidente relacionado con unas vacaciones prolongadas en Saint-Tropez lo llevó a buscar nuevos horizontes. Fue su amigo Guy Laroche quien lo rescató, ofreciéndole un puesto en su casa de modas. Estos años en París, aunque desafiantes, fueron cruciales para pulir su visión y prepararlo para el siguiente gran paso.
El Nacimiento de un Imperio: Roma y el Inconfundible Rojo
En 1959, Valentino tomó la audaz decisión de regresar a Italia, pero no a su natal Voghera, sino a Roma, la Ciudad Eterna. Tras un breve paso por el atelier de Emilio Schuberth y una colaboración con Vincenzo Ferdinandi, Valentino estaba listo para abrir su propia casa de moda. Con el respaldo de su padre y un socio, en 1960 inauguró su atelier en la elegante Via Condotti. No era un simple taller, sino una verdadera maison de haute couture, un espacio grandioso donde incluso las modelos volaban desde París para su primer desfile.
Fue en esta etapa romana donde Valentino comenzó a forjar su identidad distintiva. Se hizo famoso por sus vestidos rojos, un tono vibrante y apasionado que pronto sería reconocido en la industria de la moda como el “rojo Valentino”. Este color, una mezcla específica de carmesí, cochinilla y escarlata, no era solo una elección cromática; era una declaración, un símbolo de la fuerza y la feminidad que quería encapsular en sus creaciones.
El 31 de julio de 1960, un encuentro fortuito en el Café de Paris en la Via Veneto de Roma cambiaría para siempre el destino de Valentino. Conoció a Giancarlo Giammetti, un estudiante de arquitectura que pronto se convertiría en su socio comercial y, durante muchos años, en su compañero de vida. La situación financiera del atelier de Valentino no era brillante; había gastado tanto dinero que el socio de su padre se había retirado, y la bancarrota acechaba. Giammetti, con su visión empresarial y su compromiso inquebrantable, abandonó la universidad para dedicarse por completo al negocio. Juntos, formarían una de las asociaciones más duraderas y exitosas en la historia de la moda, con Valentino en la dirección creativa y Giammetti gestionando las finanzas y la expansión.
El Salto Global: Florencia y la Conquista de América
El debut internacional de Valentino tuvo lugar en 1962 en Florencia, que en ese momento era el epicentro de la moda italiana. Sus colecciones fueron recibidas con entusiasmo, marcando el inicio de su ascenso a la fama mundial.
Sin embargo, fue un encuentro indirecto con Jacqueline Kennedy en 1964 lo que catapultó a Valentino a la estratosfera de la moda. Jacqueline había quedado impresionada por un conjunto de organza negra de dos piezas que vio lucir a Gloria Schiff, la hermana gemela de Consuelo Crespi, una editora de moda de American Vogue y amiga de Valentino. Kennedy se puso en contacto para conocer el nombre del diseñador. Cuando Valentino visitó Estados Unidos para presentar su colección en un baile benéfico en el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York, Kennedy no pudo asistir. En un gesto de audacia y visión de negocio, Valentino envió un modelo, un representante de ventas y una selección clave de su colección al apartamento de Kennedy en la Quinta Avenida. El resultado fue un encargo de seis vestidos de alta costura, todos en blanco y negro, que Jacqueline usó durante su año de luto tras el asesinato del presidente John F. Kennedy. A partir de ese momento, se convirtió en una cliente devota y una amiga cercana. Valentino también diseñaría el icónico vestido blanco que Kennedy lució en su boda con el magnate griego Aristóteles Onassis, solidificando su estatus como el diseñador preferido de la realeza y la élite.
En 1966, Valentino trasladó sus desfiles de Florencia a Roma, y dos años más tarde, produjo una colección completamente blanca que se hizo famosa por el logotipo de la “V” que él mismo diseñó. Este monograma no solo adornaría sus prendas, sino que se convertiría en un símbolo reconocible al instante de su marca, reflejando su nombre y su visión.
Expansión y Legado Cultural: Los Años 70 y la Accademia Valentino
A lo largo de la década de 1970, la presencia de Valentino en Nueva York se hizo cada vez más fuerte. Su carisma y talento fueron acogidos por figuras influyentes de la sociedad estadounidense, como la legendaria editora en jefe de Vogue, Diana Vreeland, y el ícono del arte pop, Andy Warhol. Esta conexión con la cultura y el arte cimentó aún más su reputación.
La década de 1990 marcó un nuevo hito con la apertura de la Accademia Valentino. Diseñada por el arquitecto Tommaso Ziffer y ubicada cerca del atelier de Valentino en Roma, la Accademia fue concebida como un espacio cultural para la presentación de exposiciones de arte. Más allá de su función estética, la Accademia Valentino también sirvió a una causa noble. En 1991, animados por su amiga Elizabeth Taylor, Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti crearon LIFE, una asociación dedicada a apoyar a pacientes con VIH/SIDA, que se beneficiaba de las actividades de la Accademia. Este gesto filantrópico demostró que la visión de Valentino trascendía la moda, abarcando un compromiso social profundo.
La Evolución del Negocio: De la Casa Familiar al Consorcio Global
La marca Valentino, que había crecido orgánicamente bajo la dirección de su fundador y Giancarlo Giammetti, experimentó una serie de transformaciones empresariales a finales del siglo XX. En 1998, Valentino y Giammetti vendieron la empresa por aproximadamente 300 millones de dólares a HdP, un conglomerado italiano controlado, en parte, por el difunto Gianni Agnelli, director de Fiat. Esta venta marcó el fin de una era en la que la casa era una empresa puramente familiar.

Sin embargo, la cadena de propiedad no se detuvo ahí. En 2002, HdP vendió Valentino SpA, que entonces generaba ingresos superiores a los 180 millones de dólares, a Marzotto Apparel, un gigante textil con sede en Milán, por 210 millones de dólares. Estos movimientos estratégicos reflejaban el creciente interés de grandes grupos empresariales en las marcas de lujo establecidas.
Finalmente, desde 2012, la Maison Valentino está controlada por Mayhoola for Investments SPC, una sociedad de cartera respaldada por un grupo de inversores privados de Qatar. Bajo esta nueva propiedad, la marca ha continuado su expansión global, estando presente en más de 90 países a través de 160 boutiques operadas directamente por Valentino y más de 1300 puntos de venta. Esta trayectoria demuestra la resiliencia y el atractivo perdurable de la marca, capaz de adaptarse a los cambios del mercado sin perder su esencia.
El Adiós de un Maestro: La Jubilación y el Traspaso del Legado
El 4 de septiembre de 2007, Valentino anunció su decisión de retirarse por completo del escenario mundial en enero de 2008, tras su último desfile de alta costura en París. Fue un momento emotivo para la industria de la moda. Su último desfile de prêt-à-porter femenino tuvo lugar en París el 4 de octubre de ese año, y su último desfile de alta costura se presentó en el Musée Rodin de París el 23 de enero de 2008. Aunque hubo pequeños incidentes, como sus críticas a Dolce & Gabbana o la noticia del fallecimiento del actor Heath Ledger ese mismo día, nada pudo empañar la magnitud de su despedida.
El desfile final fue un testimonio de su impacto. Recibió una ovación de pie de una audiencia que incluía a cientos de nombres notables del mundo del espectáculo. Muchas supermodelos, como Eva Herzigová, Naomi Campbell, Claudia Schiffer, Nadja Auermann, Karolína Kurková y Karen Mulder, regresaron para participar en este histórico evento, rindiendo homenaje al hombre que las había vestido y con quien habían trabajado durante años.
Tras su jubilación, la dirección creativa de Valentino pasó por una fase de transición. En septiembre de 2007, Valentino decidió dejar la dirección creativa de su marca. Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli fueron nombrados inicialmente directores creativos de todas las líneas de accesorios. Al año siguiente, su talento fue reconocido con el nombramiento como directores creativos de toda la Maison Valentino, guiando todas las colecciones, desde el Prêt-à-Porter hasta la Alta Costura. En junio de 2015, ambos recibieron el prestigioso Premio Internacional CFDA, un reconocimiento a su trayectoria y al éxito que aportaron a la casa. Finalmente, el 7 de julio de 2016, Pierpaolo Piccioli fue nombrado director creativo único de la Maison, llevando la marca hacia una nueva era sin perder su esencia.
En 2012-2013, se inauguró una importante exposición en Somerset House en Londres, celebrando la vida y obra de Valentino, mostrando más de 130 de sus exquisitos diseños de alta costura, un testamento visual de su genio.
Valentino en el Séptimo Arte y Reconocimientos
La influencia de Valentino se extendió más allá de las pasarelas. En 2006, hizo un cameo, interpretándose a sí mismo, en la exitosa película “El Diablo Viste de Prada”, una aparición que deleitó a los aficionados a la moda y al cine por igual.
Sin embargo, fue el documental “Valentino: The Last Emperor” (Valentino: El Último Emperador), estrenado en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 2008, el que ofreció una visión íntima y sin precedentes del diseñador. Producida y dirigida por Matt Tyrnauer, corresponsal especial de la revista Vanity Fair, la película sigue a Valentino y su círculo íntimo durante varios eventos, incluyendo el espectáculo de aniversario que celebró sus 45 años de carrera. Para la producción, los cineastas filmaron más de 250 horas de metraje entre junio de 2005 y julio de 2007, con un acceso exclusivo y sin precedentes. Tyrnauer señaló que tuvieron que “aguantar durante mucho tiempo, prácticamente mudarse, para capturar los momentos verdaderamente grandiosos”, ya que Valentino está rodeado por una familia muy unida de amigos y empleados. Finalmente, bajó la guardia, y el equipo de cámara se convirtió en parte del paisaje. La película tuvo su estreno en Norteamérica en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2008 y se estrenó en cines en Estados Unidos el 18 de marzo en Nueva York y en ciudades seleccionadas, recibiendo aclamación de la crítica y del público.
A lo largo de su carrera, Valentino ha sido objeto de numerosos honores y distinciones. El 6 de julio de 2006, el presidente de Francia, Jacques Chirac, le otorgó la prestigiosa Chevalier de la Légion d'honneur. Durante las festividades del 45 aniversario de su carrera, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, anunció que la ubicación del Museo Valentino sería un edificio en Via San Teodoro, entre el Palatino y la Bocca della Verità. El 24 de enero de 2008, recibió la Medalla de la Ciudad de París por sus servicios a la moda en la ciudad donde se educó. En 2011, fue galardonado con el sexto premio anual Couture Council Award for Artistry of Fashion del Museo del Fashion Institute of Technology. Y en 2017, recibió el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement, presentado por el miembro del Consejo de Premios Jeremy Irons. Estos reconocimientos son un testimonio de su impacto global y su innegable contribución al arte y la cultura.
Un Estilo de Vida y la Decoración del Hogar
La vida personal de Valentino y Giancarlo Giammetti ha sido tan fascinante como su carrera profesional. En el documental “Valentino: The Last Emperor”, ambos hablan de cómo se conocieron el 30 de julio de 1960 en la Via Veneto, el epicentro de la Dolce Vita romana. Han estado juntos desde entonces, por más de 50 años, aunque su relación romántica terminó en 1972. Giammetti detalla en sus memorias privadas que en 1973 Valentino conoció a Carlos Souza, con quien salió hasta que este se casó en 1983. Valentino y Giancarlo se convirtieron en padrinos de los hijos de Carlos y Charlene, Sean y Anthony, mostrando la complejidad y el afecto de sus relaciones. Más tarde, Valentino conoció a su actual pareja, Bruce Hoeksema, quien comenzó como modelo en Valentino y luego se convirtió en vicepresidente de la Maison. Giancarlo Giammetti describe esta constelación de relaciones como una verdadera “familia ampliada” o “tribu”, que incluye a figuras como la duquesa española Nati Abascal y la princesa franco-brasileña Georgina Brandolini d'Adda.
El estilo de vida de Valentino y Giammetti siempre ha sido considerado extravagante, sinónimo de lujo y buen gusto. John Fairchild, editor general de Women's Wear Daily y W, comentó a Vanity Fair: “Valentino y Giancarlo son los reyes de la buena vida. Todos los demás diseñadores miran y dicen: '¿Cómo viven de la manera en que lo hacen?'”. Esta opulencia se manifestaba incluso en detalles como el Mercedes a prueba de balas de Valentino, que, de manera característica, era de color rojo.
La pasión de Valentino por los perros es legendaria, especialmente por sus pugs. Llegó a nombrar una segunda línea de ropa en honor a su difunto pug Oliver. Actualmente, Valentino tiene seis pugs: la madre, Molly; sus hijos, Milton y Monty; y sus hijas, Margot, Maude y Maggie. Su amor por ellos es tal que, al viajar en su jet Challenger de 14 asientos, se necesitan tres autos para transportar a Valentino y su séquito al aeropuerto: uno para él y Giammetti, otro para el equipaje y el personal, y un tercero exclusivamente para cinco de sus pugs, ya que Maude, su favorita, siempre viaja con él.
La decoración de sus hogares en todo el mundo ha sido ampliamente documentada en revistas como Vogue Living y Architectural Digest, reflejando su exquisito gusto. Comparten múltiples propiedades, incluyendo: un apartamento en la Via Gregoriana en Roma, un chalet en Gstaad, Suiza, un apartamento en Cadogan Place en Londres, un apartamento en la Quinta Avenida en Nueva York y una villa en la costa de Capri. Además, Valentino pasa la mitad de su tiempo en las casas de Giancarlo Giammetti, como la Villa “La Vagnola” del siglo XVIII en Cetona, Toscana, que Giammetti compró en 1986. Esta villa, con sus interiores encantados diseñados por el renombrado decorador italiano Renzo Mongiardino, es un santuario de belleza y elegancia, lleno de piezas antiguas y libros raros. La “habitación de invitados Sophia Loren”, ricamente decorada con un techo de encaje diseñado por Mongiardino, es un testimonio de la opulencia y el detalle que caracterizan sus residencias.
Preguntas Frecuentes sobre Valentino
Para aquellos que desean conocer más sobre este ícono de la moda, hemos recopilado algunas de las preguntas más comunes:
- ¿Cómo se llama la casa de moda de Valentino?
La casa de moda se llama simplemente Valentino. Además de su línea principal, también ha tenido otras líneas como Valentino Garavani (para accesorios), Valentino Roma y RED Valentino. - ¿Cuándo se jubiló Valentino?
Valentino anunció su jubilación completa en enero de 2008, presentando su último desfile de alta costura el 23 de enero de 2008 en París. - ¿Quién es Giancarlo Giammetti en la vida de Valentino?
Giancarlo Giammetti es el socio comercial de Valentino y, durante muchos años, su pareja de vida. Ha sido fundamental en la construcción y gestión del imperio Valentino desde sus inicios. - ¿Qué es el “rojo Valentino”?
Es un tono específico de rojo vibrante que se convirtió en la firma de Valentino. Es una mezcla de carmesí, cochinilla y escarlata, reconocido mundialmente como un símbolo de la marca. - ¿Quién diseñó el vestido de novia de Jacqueline Kennedy para su boda con Aristóteles Onassis?
Valentino diseñó el icónico vestido blanco que Jacqueline Kennedy lució en su boda con Aristóteles Onassis. - ¿Qué significado tiene el logotipo de la “V” de Valentino?
El logotipo de la “V” fue diseñado por Valentino mismo y representa la inicial de su nombre, convirtiéndose en un símbolo icónico de su marca y estilo. - ¿Qué papel juegan los perros en la vida de Valentino?
Valentino es un gran amante de los pugs, hasta el punto de haber nombrado una línea de ropa en honor a uno de ellos. Sus perros son una parte central de su vida personal y viajan con él a todas partes. - ¿Qué es la Accademia Valentino?
Es un espacio cultural en Roma, cerca del atelier de Valentino, diseñado para exposiciones de arte. También fue la base para la asociación LIFE, que apoya a pacientes con VIH/SIDA, fundada por Valentino y Giancarlo Giammetti.
La trayectoria de Valentino es una historia de pasión, talento y una visión inquebrantable. Desde sus inicios humildes hasta convertirse en un ícono global, su legado no es solo el de una casa de moda, sino el de un artista que supo definir la elegancia y dejar una huella imborrable en el corazón de la moda mundial.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Valentino Garavani: El Imperio del Rojo y la Elegancia puedes visitar la categoría Moda.
