21/09/2024
En la vida cotidiana, pocos inconvenientes son tan persistentes y molestos como un zapato que aprieta el pie. No importa cuán hermoso sea, si no calza bien, cada paso se convierte en una tortura, limitando nuestra capacidad de avanzar y disfrutar del camino. De manera similar, en el vasto escenario de nuestra existencia colectiva, la sociedad misma puede sentirse como un 'zapato' que nos aprieta, generando un malestar generalizado que nos impide progresar plenamente.

El período actual es, sin duda, el más tormentoso y convulso de la historia. La globalización, lejos de traer un bienestar universal, se manifiesta ahora como una crisis global del capitalismo. Dada la profundidad de esta crisis y el deterioro de las condiciones de vida para la inmensa mayoría, los acontecimientos se están desarrollando con una rapidez asombrosa. El escenario está listo para un renacimiento general de la lucha de clases, y de hecho, este proceso ya ha comenzado, evidenciando que el 'zapato social' no solo aprieta, sino que amenaza con desmoronarse.
La manifestación más llamativa de esta nueva situación es el surgimiento de un movimiento de protesta en todo el mundo, que rechaza el sistema en todos sus aspectos. Un número creciente de personas reacciona con indignación ante la flagrante injusticia del orden existente: el desempleo que condena a millones a la inactividad forzada; la desigualdad flagrante, que concentra la riqueza a niveles obscenos y empobrece a la inmensa mayoría de la población mundial; y las interminables guerras, el racismo y las restricciones a la 'vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad'. Las estadísticas son alarmantes: el uno por ciento más rico de los EE.UU. posee el 34,6% de la riqueza total, mientras que el 80% inferior posee solo el 15%. En riqueza financiera, las cifras son aún más sorprendentes, con el 1% acaparando el 42,7% y el 80% inferior, solo el 7,0%. La recesión de 2008-09 no hizo sino agravar esta brecha, aumentando la indignación generalizada al ver a banqueros ricos escapar de la crisis con miles de millones de dinero público, mientras millones de hipotecas no pueden ser pagadas y los desempleados esperan en colas de distribución de alimentos.
El Despertar del Pie Oprimido: Cuando la Apatía Cede el Paso a la Acción
En circunstancias 'normales', la mayoría de la gente no protesta. Permanecen como espectadores pasivos de un drama histórico que se representa ante sus ojos, en el que no desempeñan ningún papel, pero que determina su vida y su destino. Pero de vez en cuando, grandes acontecimientos, como una guerra o una crisis económica profunda, sacuden a la gente de su aparente apatía. Comienzan a pasar a la acción, se interesan por la política y tratan de recuperar el control sobre sus vidas. Tales momentos en la historia tienen un nombre: se les llama revoluciones. Así fue la Revolución Americana de 1776, la Revolución Francesa de 1789, la Comuna de París de 1871, las revoluciones rusas de 1905 y 1917, o más recientemente, las revoluciones de Egipto y Túnez. Los acontecimientos que se desarrollan ante nuestros ojos poseen muchas de las características de las primeras etapas de una situación revolucionaria, donde el 'zapato' ya no se puede soportar más.
Hay un viejo refrán: 'La vida enseña'. Esto es muy cierto. Los trabajadores y estudiantes en la plaza Tahrir en Egipto aprendieron más en 24 horas de lucha que en veinte años de existencia 'normal'. Del mismo modo, la experiencia de los participantes en el movimiento Occupy en los EE.UU. y otros países se está comprimiendo en el tiempo. La gente está aprendiendo rápido que un zapato que aprieta no se arregla solo. En estas condiciones, las ideas del liberalismo, el anarquismo y el socialismo están reviviendo, ya que la juventud y los trabajadores buscan una explicación de la crisis y un camino hacia adelante.
En Busca del Calce Ideal: Marxismo Frente a Anarquismo
El creciente interés en nuevas ideas es muy positivo, en la medida en que abren los ojos de la gente sobre la naturaleza antidemocrática y de explotación de la sociedad capitalista. El anarquismo, por ejemplo, resulta atractivo para muchos jóvenes debido a su simplicidad: un rechazo visceral a cualquier cosa que tenga que ver con el statu quo. Es como la idea de 'ir descalzo' para evitar el dolor del zapato. Pero después de un examen más profundo, estas ideas revelan una ausencia generalizada de contenido real y de profundidad de análisis. Por encima de todo, hay muy poco en el camino de una solución realmente viable a la crisis del capitalismo. Después de leer su material, uno inevitablemente se queda con la duda: '¿Pero qué va a reemplazar al capitalismo, y cómo podemos llevarlo a la práctica, a partir de las condiciones realmente existentes hoy en día?'
Es la opinión de este autor de que solo las ideas del marxismo pueden proporcionar una guía teórica para la acción que pueda aprovechar de manera práctica la energía del movimiento para la transformación revolucionaria de la sociedad. No se trata del estalinismo, esa caricatura burocrática, antidemocrática y totalitaria del socialismo; ni del 'marxismo' académico sin vida, mecánico y determinista, sino el auténtico marxismo: las herramientas más modernas, dinámicas y amplias de análisis social desarrolladas por la humanidad hasta el momento. Solo estas ideas pueden proporcionar no solo un análisis, sino también una solución revolucionaria socialista a la crisis a la que se enfrenta la clase obrera mundial. La cuestión del marxismo contra el anarquismo ha sido muy discutida, y no es casualidad que a medida que la lucha de clases surge de nuevo a la superficie, los viejos debates se están reactivando. Podemos y debemos aprender de la experiencia colectiva de nuestra clase, de lo que ha funcionado y lo que no ha funcionado.
La Necesidad de una 'Horma' y una 'Costura' Eficaces: Dirección y Organización
El argumento de que no necesitamos partidos ni dirigentes es falso hasta la médula. En realidad, no es ni siquiera lógico. No es suficiente rechazar algo que no te gusta. Tienes que decir lo que vas a poner en su lugar. Si el zapato me aprieta el pie, la respuesta no es ir descalzo, sino conseguir un zapato que ajuste. Si la comida es mala, la conclusión no es que hay que dejar de comer por completo, sino que necesitamos comida decente, sabrosa y sana. Si no estoy satisfecho con mi médico, busco uno mejor. ¿Por qué debería ser diferente con un partido o una dirección?
La actual dirección de la clase obrera es muy mala. Estamos de acuerdo con los anarquistas en esto. Pero la conclusión no es que no necesitamos ningún tipo de dirección, sino que hay que luchar para sustituir a la actual dirección por una que realmente represente los intereses y las aspiraciones de la clase obrera. La tarea no es tirar al bebé junto con el agua del baño, sino transformar a los sindicatos en organizaciones combativas, militantes y clasistas. Negarse a luchar por un cambio de dirección es abogar por la perpetuación del dominio de la burocracia, es decir, la perpetuación de la esclavitud capitalista. Como explicó Trotsky, negarse a luchar por el poder político o sindical significa dejar el poder en las manos de aquellos que ahora lo detentan.
Los Límites de la Espontaneidad: Un Paso sin Rumbo
Los millones de personas que han salido a las calles y plazas para oponerse a la política de recortes y austeridad no confían en los políticos y dirigentes sindicales. Esta espontaneidad es una fuerza enorme, pero en un momento determinado se convertirá en una debilidad fatal del movimiento. Aquellos que critican el movimiento de protesta porque carece de un programa claro muestran su ignorancia de lo que es una revolución. Una revolución, por su esencia misma, agita la sociedad hasta lo más profundo, despertando incluso los sectores más atrasados a la acción directa. Exigir de las masas una perfecta comprensión de lo que se necesita es pedir un imposible. Pero si queremos tener éxito, es absolutamente necesario ir más allá de la confusión inicial y la ingenuidad, para crecer y madurar, y sacar las conclusiones correctas.
Los dirigentes 'anarquistas' –sí, los anarquistas también tienen dirigentes– que creen que la confusión, una organización amorfa y la falta de definición ideológica son a la vez positivas y necesarias, juegan un papel pernicioso. Es como tratar de mantener a un niño en un estado de infantilismo, para que nunca sea capaz de hablar, caminar y pensar por sí mismo. Ocupar las plazas es un medio de movilizar a las masas a la acción, pero en sí mismo no es suficiente. La clase dominante puede darse el lujo de esperar hasta que el movimiento comience a apagarse, y luego actuar con decisión para poner fin a los 'disturbios'. Para tener éxito es necesario llevar el movimiento a un nivel superior, vinculándolo firmemente al movimiento de los trabajadores en las fábricas y los sindicatos. Incluso una huelga general en sí misma no puede resolver los problemas de la sociedad; debe estar vinculada a la necesidad de una huelga general indefinida, que directamente plantea la cuestión del poder estatal.
El Legado de los 'Wobblies': Un Intento de 'Gran Horma'
La IWW (Trabajadores Industriales del Mundo) hizo un trabajo excepcional antes de la Primera Guerra Mundial, organizando a los sectores no organizados de la clase obrera. El lema 'Una Gran Unión' sirvió como un punto de encuentro inspirador. Los 'wobblies' dirigieron huelgas importantes y se enfrentaron a una represión feroz. La IWW fue consecuentemente revolucionaria y se basaba en la doctrina más intransigente de lucha de clases. Nunca fue una organización anarquista, pero carecía de una ideología coherente, siendo una mezcla de anarco-sindicalismo y marxismo. La Guerra y la Revolución Rusa demostraron que la acción política no era simplemente una cuestión del parlamento y de los votos, sino la máxima expresión de la lucha de clases. La IWW no podía ignorar la política. Cuando los obreros rusos tomaron el poder estatal, tuvo un profundo efecto en las filas de los wobblies. Algunos de sus líderes más destacados, como Big Bill Haywood, James Cannon y John Reed, comprendiendo la necesidad de una organización política revolucionaria, se unieron al bolchevismo. Los que se negaron a hacer la transición al marxismo llevaron a la IWW a un callejón sin salida del que nunca se recuperó. El dogma anti-político estéril le condenó al aislamiento de los grandes acontecimientos históricos que estaban teniendo lugar a escala mundial.
La Frustración del 'Consenso Anarquista': Un 'Zapato' que Atrapa
La experiencia reciente del movimiento de protesta ofrece muchos ejemplos del papel negativo de los métodos anarquistas. El primer problema es la negativa a aceptar la toma de decisiones por mayoría. Si hay, por ejemplo, cien personas en una asamblea y 99 votan a favor de una proposición, y solo una persona vota en contra, ¿qué debería ocurrir? De acuerdo con el principio democrático, el punto de vista de los 99 gana. En contraste, con el método anarquista del consenso, si una sola persona no está de acuerdo, no se puede llegar a ninguna decisión. Esto significa la tiranía de la minoría sobre la mayoría, o incluso la dictadura de un solo individuo, todo lo contrario de la democracia. Esto no tiene absolutamente nada que ver con la democracia o el socialismo, sino que es una clara expresión de individualismo y el egoísmo pequeñoburgués. En la práctica, esto conduce a la parálisis y la frustración, como lo demuestran muchos testimonios de participantes en el movimiento Occupy, donde las reuniones se convertían en interminables discusiones que no llegaban a ninguna parte, alejando a las personas. Este tipo de cosas, naturalmente, genera frustración entre aquellos para quienes el movimiento de protesta debe ser más que una tertulia. Un usuario de Reddit dio rienda suelta a la sensación: '¿Todos los grupos anarquistas son así de puñeteramente inútiles?'. Los métodos que parecían tan democráticos, que supuestamente iban a incentivar la máxima participación, al final solo consiguen alejar a la gente y debilitar el movimiento. Es necesario un método diferente, un método auténticamente democrático que permita a todos expresar su opinión libremente, pero que al final del día conduzca a decisiones claras y acciones positivas.
El 'Estado': ¿Un Zapato a la Medida del 1%?
La cuestión del Estado es uno de los puntos que tradicionalmente han dividido el marxismo y el anarquismo. El marxismo explica que el Estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase en la sociedad. Es un instrumento de la clase dominante para la opresión de otras clases. Los marxistas y los anarquistas están de acuerdo en que el Estado es un instrumento de opresión monstruoso que debe ser eliminado. La pregunta es: ¿Cómo? ¿Por parte de quién? ¿Y qué lo reemplazará? Esta es una cuestión fundamental para cualquier revolución. Trotsky resumió la posición marxista sobre el Estado: 'La burguesía dice: no toquéis el poder del Estado, es el sagrado privilegio hereditario de las clases educadas. Pero los anarquistas dicen: no lo toquéis, ya que es un invento infernal, un aparato diabólico, no hay que tener nada que ver con él. Ambos dicen: no lo toquéis. Pero nosotros decimos: no os conforméis con tocarlo, tomadlo en vuestras manos, y ponedlo a trabajar en vuestro propio interés, por la abolición de la propiedad privada y la emancipación de la clase obrera.'
La Comuna de París de 1871 fue un episodio inspirador donde la clase obrera sustituyó al Estado capitalista con sus propios órganos de gobierno. Marx y Engels se basaron en esa experiencia para establecer su teoría de la 'dictadura del proletariado', que es simplemente un término más preciso científicamente para 'el dominio político de la clase obrera'. La Comuna demostró que 'la clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina del Estado tal y como está y servirse de ella para sus propios fines'.
¿Estalinismo o un 'Zapato' para la Clase Obrera?
La burguesía y sus apologistas quieren confundir a los trabajadores y a los jóvenes, tratando de identificar la idea del comunismo con el monstruoso régimen burocrático y totalitario de la Rusia estalinista. Esto es una calumnia estúpida. El estado obrero establecido por la Revolución Bolchevique no fue ni burocrático ni totalitario. Por el contrario, antes de que la burocracia estalinista usurpara el control de las masas, era el Estado más democrático que jamás haya existido, basado en la experiencia de la Comuna de París. Las condiciones básicas para la democracia de los trabajadores incluían elecciones libres y democráticas, salarios de funcionarios no superiores a los de un trabajador cualificado, la abolición del ejército permanente y la policía, y la participación de todos en las tareas administrativas. Este 'semi-Estado' estaba diseñado para extinguirse gradualmente, dando paso a la administración colectiva de la sociedad para el beneficio de todos, sin fuerza ni coerción.
Violencia: ¿El 'Ajuste' Inevitable?
La cuestión del Estado, naturalmente, está vinculada a la cuestión de la violencia. La clase dominante tiene a su disposición un vasto aparato de coerción. La historia demuestra que ninguna clase dominante jamás renuncia a su riqueza, poder y privilegios sin una lucha, lo que por lo general significa una lucha sin tabúes. No abogamos por la violencia, pero no debemos hacernos ilusiones. Debajo de la fina capa de democracia está la realidad de la dictadura de los bancos y las grandes corporaciones. La única violencia que la clase dominante aborrece es cuando las masas pobres, oprimidas y explotadas tratan de defenderse de la violencia organizada del Estado burgués. Toda revolución en la historia demuestra la exactitud de las palabras de Marx cuando escribió que 'la fuerza es la partera de toda sociedad vieja preñada de una nueva'. El hecho es que una vez que la clase obrera se organiza y moviliza para cambiar la sociedad, ningún Estado, ejército o policía la puede detener. Nueve de cada diez veces, cualquier tipo de violencia que surge durante una situación revolucionaria la inicia la clase dominante, desesperada por mantenerse en el poder.
¿Reformismo o una 'Revolución' del Calzado?
En el pasado, los reformistas en realidad tenían la posibilidad de negociar algunas migajas adicionales para los trabajadores de la mesa de los capitalistas. Sin embargo, la crisis del capitalismo implica necesariamente la crisis del reformismo. El camino a seguir exige una lucha seria contra el reformismo, una lucha por la regeneración de las organizaciones de masas de la clase obrera, comenzando con los sindicatos. Deben convertirse en organizaciones de lucha de la clase obrera. No nos oponemos a las reformas; al contrario, lucharemos tenazmente por todas y cada una de las reformas que puedan ayudar a mejorar la vida de la mayoría. Sin embargo, en las condiciones actuales, no hay reformas significativas que se puedan ganar sin una lucha sin cuartel. Lo que los empresarios conceden con la mano izquierda se lo quitarán con la derecha. La única manera de garantizar que las reformas no se revierten es luchando por un cambio radical en la sociedad. Toda la historia demuestra que la clase dominante solo hace concesiones significativas cuando teme perderlo todo.
- ¿Por qué nuestro 'zapato' (sistema) nos aprieta tanto hoy?
El 'zapato' de nuestra sociedad, el sistema capitalista, nos aprieta debido a una crisis global que agudiza la desigualdad, el desempleo y la opresión. La riqueza se concentra en manos de una minoría, mientras la mayoría sufre las consecuencias, manifestándose en movimientos de protesta y la reactivación de la lucha de clases. - ¿Es el anarquismo la solución para quitarnos el zapato?
El anarquismo, aunque atractivo por su rechazo al statu quo, carece de un contenido real y de soluciones viables para reemplazar el sistema actual. Sus métodos organizativos, como el consenso, a menudo conducen a la parálisis y la ineficacia, impidiendo un verdadero avance colectivo. - ¿Necesitamos 'diseñadores' o 'guías' (dirigentes) para un nuevo calzado?
Sí, la experiencia histórica demuestra que para lograr una transformación social exitosa, se necesita una dirección clara y organizada. Así como no iríamos descalzos si un zapato nos aprieta, no podemos prescindir de una dirección que luche por los intereses de la clase obrera y la guíe hacia la revolución, en lugar de perpetuar la burocracia actual. - ¿Cómo se diferencia el 'zapato socialista' del 'zapato estalinista'?
El socialismo auténtico, basado en el marxismo, busca un 'zapato' (Estado) democrático, gestionado por la clase obrera y diseñado para extinguirse gradualmente. Esto contrasta radicalmente con el 'zapato' burocrático y totalitario del estalinismo, que fue una caricatura deformada del socialismo y no representaba sus principios fundamentales de democracia y control obrero.
Conclusión: El Camino Hacia un Calzado que Calce a Todos
La dirección de las organizaciones de masas, comenzando con los sindicatos, se encuentra en un lamentable estado por todas partes. Es comprensible que algunos jóvenes, repelidos por el papel de la dirección actual, miren a las ideas anarquistas como una solución. Sin embargo, este 'anarquismo' es en realidad solo la cáscara externa de un bolchevismo inmaduro, del marxismo revolucionario. Estos son jóvenes sinceros que desean transformar la sociedad con todo su corazón, y muchos de ellos llegarán a comprender las limitaciones de las ideas anarquistas y los métodos, buscando una alternativa revolucionaria más eficaz. La falta de una dirección adecuada y un programa claro de acción ya se está sintiendo por parte de un número creciente de activistas en el movimiento Occupy.
A través de la experiencia dolorosa, la nueva generación de trabajadores y jóvenes está empezando a comprender la naturaleza de los problemas a los que se enfrentan y poco a poco empieza a entender la necesidad de soluciones radicales. Los mejores elementos están empezando a darse cuenta de que la única manera de salir del callejón sin salida es a través de la reconstrucción revolucionaria de la sociedad de arriba a abajo. No será fácil de lograr esto, pero en cualquier caso, nada que valga la pena en la vida es fácil. El primer paso y más importante es decir que no a la sociedad existente, sus instituciones, sus valores y su moralidad. Pero lo que también es necesario es decir positivamente qué hay que hacer. Esto subraya la necesidad de claridad de ideas, programas y tácticas. Los errores en la teoría, inevitablemente, conducen a errores en la práctica. La lucha de clases no es un juego, y la historia está llena de ejemplos donde la falta de claridad política dio lugar a las consecuencias más trágicas.
La confusión, la falta de un programa y el debate interminable no son un sustituto para la acción positiva. Si el movimiento Occupy quiere lograr sus objetivos, tiene que armarse con ideas claras y un programa revolucionario coherente. Eso solo lo puede proporcionar el marxismo. Los trabajadores y los estudiantes han demostrado el ingenio y la iniciativa más tremenda. Todo depende ahora de la capacidad de los elementos más revolucionarios de los trabajadores y los jóvenes para sacar todas las conclusiones necesarias. Armados con un verdadero programa revolucionario socialista, serían invencibles.
¿Es realmente cierto que no hay alternativa al capitalismo? ¡No, no es cierto! La alternativa es un sistema basado en la producción para las necesidades de la mayoría y no los beneficios de unos pocos, un sistema que reemplace el caos económico y la anarquía por la planificación armoniosa, que sustituya el dominio de una minoría de parásitos ricos con el dominio de la mayoría que produce toda la riqueza de la sociedad. El nombre de esta alternativa es el socialismo.
El verdadero socialismo no tiene nada en común con la caricatura burocrática y totalitaria que existía en la Rusia estalinista. Se trata de una verdadera democracia basada en la propiedad, control y gestión de las palancas clave de las fuerzas productivas por parte de la clase obrera. La necesidad de una economía socialista planificada no es un invento de Marx o de cualquier otro pensador. Se deduce de la necesidad objetiva. La posibilidad del socialismo mundial se deriva de las condiciones actuales del propio capitalismo. Todo lo que se necesita es que la clase obrera, que constituye la mayoría, se haga cargo de la gestión de la sociedad, expropiar los bancos y los monopolios gigantes, y movilizar el enorme potencial productivo no utilizado para empezar a resolver los problemas a los que nos enfrentamos. Para que la humanidad pueda ser libre para desarrollar todo su potencial, es necesario liberar la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología de las restricciones sofocantes del capitalismo. Una vez que las fuerzas productivas estén libres de estas limitaciones asfixiantes, la sociedad sería capaz de satisfacer de inmediato todas las necesidades humanas y preparar el camino para un avance gigantesco para la humanidad. Invitamos a todos aquellos que estén interesados en la lucha para cambiar la sociedad a unirse a nosotros, a discutir, debatir nuestras diferencias y poner a prueba la viabilidad de las ideas y programas en la práctica de la lucha de clases. Solo de esta manera podemos poner fin a la confusión reinante y lograr la claridad ideológica y la cohesión organizativa que son necesarios para lograr la victoria final.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Ajuste Perfecto: ¿Por Qué Nuestro 'Zapato Social' Nos Aprieta? puedes visitar la categoría Calzado.
