Arte y Resistencia: La Estética del Zapatismo

08/01/2025

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En un mundo cada vez más interconectado, pero también profundamente fragmentado por las fuerzas de la globalización neoliberal, la reactivación de los movimientos sociales se erige como un faro de resistencia. Entre ellos, destaca con luz propia el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en México. Más que un simple movimiento de protesta, el zapatismo ha demostrado ser un caso paradigmático de activismo que trasciende la mera marcha, abrazando la acción directa y, crucialmente, construyendo una discursividad que interpela de manera profunda al discurso hegemónico. Este movimiento no solo resiste, sino que propone una nueva construcción de sentidos y subjetividades, donde la política y la estética se entrelazan de forma inseparable para dar voz a los silenciados.

¿Cómo se movilizaron las zapatistas y los activistas europeos en la gira zapatista?
Las zapatistas y los activistas europeos que participaron en la Gira Zapatista, se movilizaron en el marco de la Travesía por la Vida – Capítulo Europa desde diferentes formas políticas, sobresaliendo las prácticas gráficas que en gran medida confluían en el barquito de la gira Zapatista.

Cuando los tiempos se repetían sobre sí mismos, sin salida, sin puerta alguna, sin mañana, cuando todo era como injusto, hablaron los hombres verdaderos, los sin rostro, los que en la noche andan, los que son montaña, y así dijeron: Es razón y voluntad de los hombres y mujeres buenos buscar y encontrar la manera mejor de gobernar y gobernarse, lo que es bueno para los más para todos es bueno. Esta evocadora frase del Subcomandante Marcos encapsula la esencia de un movimiento surgido en 1994, en respuesta a la disolución de las formas de producción y reproducción de los sectores populares a raíz de la oleada neoliberal de los ochenta. Desde su irrupción el 1° de enero de 1994, el EZLN se ha consolidado como un referente clave en las resistencias contra la globalización neoliberal, no solo por su acción directa, sino por su innovadora estrategia comunicativa y visual. Periódicos, internet, filmaciones, murales, radios comunitarias, dibujos, pinturas y poesías son solo algunos de los vehículos a través de los cuales enuncian la búsqueda de «otra comunicación» y «otra cultura», permitiéndoles significarse como pueblos indígenas organizados y dar cuenta de su realidad cotidiana de una manera creativa e inédita reconocida globalmente.

Índice de Contenido

El Diseño como Estrategia: Una Nueva Visibilidad Zapatista

El rol del diseño y la estética en la estrategia zapatista es fundamental. Desde el vasto repertorio visual generado en sus comunidades autónomas a partir de 1994, el EZLN ha logrado adquirir una mayor legitimidad y reconocimiento, al integrar de manera poderosa aspectos tanto políticos como estéticos en su lucha. Esta fusión no es casual; es una elección consciente para resistir al discurso dominante y plantearse como una nueva forma de visibilidad. Al analizar los murales producidos en Oventic (Chiapas, México), desde una perspectiva estético-política, se puede determinar el papel crucial de la dimensión estética. El análisis de estas piezas va más allá de la mera descripción de un estilo; incluye el modo particular en que el zapatismo articula la política y la estética a partir de la construcción de escenas de disenso, dando origen a nuevas formas de significar la realidad y constituyendo una nueva visibilidad.

Para entender esta articulación, es pertinente recurrir a la propuesta teórica de Jacques Rancière y sus nociones de política/policía, estética, consenso/disenso y anonimato. Estas categorías permiten pensar las manifestaciones artísticas del movimiento como intentos de subvertir el reparto de lo sensible, es decir, de reconfigurar lo que es visible, decible y pensable dentro de una sociedad. Desde su levantamiento en 1994 y con sus primeros murales en 1995, el EZLN se manifiesta como un sujeto político que da voz a los excluidos, deseando, a través de sus manifestaciones artísticas, ser visto por la comunidad mexicana y por el mundo. De modo colectivo, el zapatismo se opone al orden policial que los ha ubicado en los márgenes, considerándolos «sobrantes» o «testigos y víctimas de la ruptura social» por no haber seguido el ritmo de la modernidad. A través de su trabajo en la reconfiguración de la división de lo sensible, el zapatismo persiste en su lucha contra la exclusión y la dominación, reconstituyendo el espacio de división y la capacidad de intervención política. En el caracol de Oventic, los signos visuales no solo construyen su identidad, sino que también denuncian y reclaman al gobierno en turno.

La Lucha Indígena Reflejada en los Murales

El EZLN considera que las pintadas en los muros son un método de manifestación artística que les permite demostrar su situación. Son un modo diferente de expresar o contar su historia, y lo más notable es que, a la hora de realizar un mural, es el propio pueblo quien decide qué es lo que quiere que se pinte. Esto confiere a cada obra una autenticidad y una representatividad inigualables. Resulta entonces fundamental interpretar las escenas recurrentes en las que se manifiesta la exclusión a la que son sometidos, así como sus aspiraciones.

Desde su aparición en la escena política, el EZLN ha buscado hacer visible el modo en que la sociedad mexicana los excluye por su condición de indígenas. En sus murales, representan principalmente sus demandas: la necesidad de expresar su identidad colectiva en peligro, sentimientos de indignación e injusticia, y el objetivo político de una integración sociopolítica desde su reconocimiento, el respeto de su territorialidad y su autonomía jurídico-política. En Oventic, abundan las escenas que representan características y tareas cotidianas propias de su cultura, respondiendo al pedido de reconocimiento de su identidad y la necesidad de hacerse notar. Por ejemplo, se observa a grupos de indígenas en campos de siembra, representando su lucha por tierras que les permitan un sustento económico digno. El acompañamiento de imágenes con frases como «Digna rabia. Lekil Joviel» refuerza este reclamo por buenas condiciones para la siembra y protesta hacia el Estado que los excluye. Otro ejemplo muestra a mujeres indígenas zapatistas en el campo con paliacate en el rostro, una con un niño en sus brazos, una representación característica de la mujer indígena, chiapaneca y zapatista, a la que se ancla la frase: «La resistencia es fértil». De este modo, enfatizan tanto su lucha, que dará buenos frutos, como las tierras por las que reclaman, que son productoras de abundancia.

Siguiendo con la temática de la lucha, destacan murales donde una mujer, un hombre y un niño sostienen banderas, cada una representando los principales motivos de su lucha: libertad, tierra e igualdad. La frase «Nuestra palabra es nuestra arma» alude a la lucha zapatista, caracterizada por ser una guerrilla fundamentalmente discursiva, que incluye lo escrito, lo hablado y las representaciones visuales.

El “Grito” de las Mujeres Zapatistas

Las mujeres son protagonistas recurrentes en los murales zapatistas, apareciendo en diversas escenas: en lucha, realizando tareas domésticas, encarnando la resistencia, y reclamando por sus derechos e igualdad; es decir, su realidad diaria. Como lo expresa una militante zapatista: «Ser mujer, ser indígena y ser pobre. Así vivimos. Muchas veces tratamos de expresar lo que somos y cómo vivimos, entonces nos damos cuenta de que mirar nuestra vida nos ayuda a reconocernos». Esta toma de conciencia es el primer paso para descubrirse acompañada en una realidad que exigía ser cambiada.

En sus murales, las mujeres zapatistas muestran la lucha contra la exclusión a la que son sometidas y la exigencia del respeto de sus derechos para la construcción de otro mundo: «Un mundo donde quepan todos los mundos». Se les ve realizando actividades de tejido, una metáfora poderosa que vincula la labor textil a la situación de las mujeres indígenas rebeldes de México que luchan para que cambie su condición. «Tejiendo la resistencia» alude a su firme y constante lucha por poner fin a la discriminación y sostener su postura dentro de la sociedad mexicana. Exigen los mismos derechos que los hombres, como se expresa en el mural con la frase «Cuando una mujer avanza no hay hombre que retroceda». Este mensaje claro indica que su reclamo no busca quitar espacio a los hombres, sino exigir la igualdad de género. Otro mural muestra a una mujer indígena colgando ropa, donde el texto anclado a la imagen refiere directamente a cómo las mujeres se congregan para tomar decisiones, ejerciendo su derecho a intervenir en los problemas de su comunidad, tal como lo sostiene Vargas Santiago.

¿Cómo articula el zapatismo la política y la estética?
Por este motivo, el análisis de las piezas no se agota en la mera descripción del estilo, sino que incluye el particular modo en que el zapatismo articula la política y la estética a partir de la construcción de escenas de disenso, dando origen a nuevas formas de significar la realidad, constituyendo una nueva visibilidad.

Un Mundo Nuevo en Construcción: Simbolismo de Alegría y Esperanza

Aunque el EZLN es un movimiento de lucha, resistencia y rebeldía que busca ser visualizado, entendido y respetado, su estilo no es típicamente de protesta. Por el contrario, a través de los colores y los modos de representación, demuestran la alegría que les provocan sus logros y el mundo nuevo en construcción al que se dirigen. Esta alegría se expresa en los murales mediante signos como soles, arcoíris, estrellas, amaneceres y espirales, que manifiestan, en suma, la renovación y el sentimiento de algo positivo que está surgiendo. Un sol radiante de colores fuertes y saturados que emerge por detrás de una montaña (los altos de Chiapas) simboliza el nacimiento de algo nuevo: el universo zapatista. Esta imagen se refuerza con la frase «un día nuevo», aludiendo al cumplimiento de sus reclamos y a la visión de un mundo donde el gobierno y la sociedad civil respeten sus derechos y los incluyan.

El mismo sentimiento se enfatiza en una de las frases más características del zapatismo: «un mundo donde quepan muchos mundos», acompañada de un paisaje que denota felicidad y donde ellos son protagonistas. Otro mural muestra montañas con rostros indígenas, flores y maíces, junto a la frase «Somos la tierra creciendo en autonomía». Mediante esta metáfora, se nombran a sí mismos como parte de la tierra en crecimiento, del avance y del cambio, destacando la importancia de la tierra y su deseo de actuar en libertad como seres autónomos.

La Eficacia Estética del EZLN: Más allá del Patrimonio

Todas estas escenas evidencian que los zapatistas no luchan ya por ser incluidos; luchan contra la dominación. Tampoco intentan reparar fracturas sociales, sino que buscan «reconstituir un espacio de división y capacidad de intervención política, poniendo de manifiesto el poder igualitario de la inteligencia». En esta reconstitución, la comunidad se reapropia de su historia y su territorio. Es crucial reflexionar si esta producción visual del EZLN, iniciada en 1995, podría estar repitiendo el trabajo oficial sobre el «patrimonio», como sucedió con el muralismo oficial del siglo XX; y, en última instancia, si estas formas materiales de disenso no estarían favoreciendo una nueva forma de policía. Sin embargo, es indudable que los zapatistas han inaugurado una nueva visibilidad al entrelazar las tres lógicas que constituyen la «política del arte» (las formas de experiencia estética, la del trabajo ficcional y la de las estrategias metapolíticas). Han roto las jerarquías entre sujetos, acontecimientos y percepciones propios de la ficción consensual, contribuyendo con sus caracoles a una nueva «distribución de las formas de vida posibles para todos». Sus proposiciones visuales otorgan potencialidades nuevas al paisaje de la «exclusión» sin dejar de lado la fuerza propia de la subjetivación política, y en eso quizá radique la eficacia estética de este movimiento social, sumado al gran efecto político de haber incluido en la escena mexicana y mundial al conjunto de indígenas chiapanecos que hasta entonces estaba «incontado».

La Travesía por la Vida: Arte en Movimiento y Redes Globales

El arte es un punto de entrada excelente para entender la dinámica de construcción de la lucha zapatista en México y cómo se articula con las redes de resistencia europeas. El movimiento zapatista, desde sus inicios, se comunicó con el mundo no solo con la palabra escrita, sino de manera más profunda y significativa, con el «arte que no se ve, ni se escucha», según el Subcomandante Moisés. La Travesía por la Vida, también conocida como Gira Zapatista, es una iniciativa del movimiento zapatista que tiene como objetivo tejer redes de resistencia en los cinco continentes, con colectivos y organizaciones comprometidas con la defensa de la vida y la creación de alternativas al capitalismo. La primera etapa de esta iniciativa, denominada Capítulo Europa, llevó en 2021 a una nutrida delegación zapatista: el Escuadrón 421 (delegación marítima) y La Extemporánea (delegación aérea). Por varios meses, desde el 14 de septiembre hasta el 7 de diciembre de 2021, La Extemporánea recorrió varias partes del territorio que las zapatistas rebautizaron en maya tsotsil como Slumil K’ajxemk’op, que significa Tierra Insumisa, Tierra que no se resigna.

El Barco y los Cayucos: Símbolos de Historia y Resistencia

La Travesía por la Vida fue anunciada en octubre de 2020 a través de un comunicado titulado «Una montaña en alta mar». Esta Montaña se refería a la embarcación que sería tripulada por el Escuadrón 421, la delegación marítima zapatista, que sería «la avanzada» en la ruta hacia la deconquista de Europa. El espíritu de la Montaña tomó el cuerpo de otro ser mítico de la resistencia, la rata de acero –el barco alemán Stahlratte– que partió de Isla Mujeres (Quintana Roo) en abril de 2020 con una pequeña delegación de siete zapatistas a bordo. Previo al comunicado, las comunidades ya compartían el proceso de creación de los cayucos en madera, realizados en el Caracol de la Realidad y traídos a Europa en el barco La Montaña. Estos cayucos tienen un enorme peso simbólico e histórico no solo para el viaje, sino para la resistencia zapatista, contando las historias de las comunidades y las raíces mayas de los zapatistas. Representan la historia de la clandestinidad del movimiento zapatista y la vida en el Caracol con sus principios de autonomía, como se explica en el comunicado titulado La Ruta de Ixchel:

  • Nuestra cultura como pueblo originario de raíz maya: Es el cayuco más grande, un homenaje a sus antepasados.
  • La etapa de la clandestinidad y el alzamiento: El segundo cayuco en tamaño, un homenaje a quienes han caído desde el primero de enero de 1994.
  • La etapa de la autonomía: El tercer cayuco, un homenaje a sus pueblos, regiones y zonas que, en resistencia y rebeldía, han levantado y levantan la autonomía zapatista.
  • La etapa de la infancia zapatista: El cayuco más pequeño, pintado y decorado por niños y niñas zapatistas con las figuras y colores que se les dio la gana.

De Murales a Cómics y Acciones Militantes

La idea de crear la imagen del barquito zapatista para la difusión de la Travesía por la Vida desde Europa fue de un diseñador gráfico madrileño, militante de la solidaridad con el Zapatismo desde el alzamiento de 1994. Su intención era retomar la gráfica y el sentido de la «poética» zapatista, ya mostrada en las pinturas de Beatriz Autora, con la esperanza de un viaje en medio de una pandemia. El diseño se basó en un mural reivindicativo pintado hace décadas en la comunidad zapatista de La Garrucha, reacondicionado a modo de collage e incluyendo otras imágenes icónicas del arte solidario Zapatista. Esta imagen se propagó por las redes sociales, convirtiéndose en el logotipo de la Gira Zapatista y en el ícono de la Travesía por la Vida, utilizado incluso por las propias comunidades zapatistas para la producción de bordados vendidos en las cooperativas de San Cristóbal de Las Casas.

En Europa, además de ser usada en redes sociales para las campañas de difusión y solidaridad, se adaptó a formatos gráficos para seguir el viaje del Escuadrón 421 y posteriormente la Gira Zapatista. Por ejemplo, la ilustradora francesa Lisa Lugrin realizó un cómic sobre la travesía del Escuadrón 421, publicando episodios que documentaban el itinerario y los encuentros entre la delegación zapatista y los colectivos europeos. A medida que se producían los episodios, Lisa y sus colaboradores sintieron la necesidad de contar no solo el presente, sino también de sacar a la luz el pasado y la historia, así como los principios del zapatismo a través del dibujo, utilizando dispositivos gráficos para cruzar temporalidades y viajar a otras geografías, basándose en comunicados como el de La Ruta de Ixchel. Esto permitió vincular el viaje actual con el pasado del movimiento zapatista.

La trayectoria de esta imagen no solo revela la riqueza de imaginarios que convoca, sino también cómo ha impulsado acciones solidarias, transformando el barco de un símbolo a un medio de acción. Las redes mexicanas de apoyo y artistas invitaron a la sociedad civil a producir barcos de papel en el Zócalo de Ciudad de México para apoyar la Travesía del barco por la vida y anunciar la llegada de La Montaña a Europa. Artistas como Antonio Gritón y Gran OM se sumaron a esta iniciativa con la venta de obras y la producción de carteles. La imagen del barco se convirtió también en símbolo de lucha por un mundo más justo a través de la navegación, reuniendo a actores del mundo del mar, incluyendo ONG que rescatan inmigrantes y defensores de una cultura de solidaridad, como la flotilla feminista organizada en el marco de la Comisión Naval europea.

El Arte Zapatista en el Mundo: Museos y Solidaridad

Los cayucos han sido objeto de interacciones muy diferentes, creando una gran variedad de diálogos, significados y emociones colectivas. Han navegado entre grupos europeos de apoyo, personas de diferentes edades sin relación previa con el zapatismo, trabajadores y expertos del mundo del arte oficial, y artistas gráficos, para finalmente desembarcar en las colecciones permanentes del Museo Reina Sofía en Madrid. En 2021, el Museo Reina Sofía rediseñó sus colecciones permanentes, ampliándolas con obras de actualidad con la intención de hablar del presente «a través del estudio crítico del pasado». Dentro de esta renovación del discurso museístico, se inauguró una sala titulada «Otro mundo es posible», donde se presentaron los cayucos zapatistas. Esta sala forma parte de la nueva escenografía decolonial titulada «Vasos comunicantes. Colección 1881-2021», específicamente en el episodio siete, «¿Puede la historia ser rebobinada?», que nos invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan hoy estos actores, antes invisibilizados por la historia colonial. La adquisición de los cayucos no se tradujo solo en su controvertida entrada en el museo, sino también en una restitución paradójica de quienes intentan cambiar su propia historia. Esto dio lugar a una donación por parte de los zapatistas del dinero obtenido por la venta de los cayucos a Open Arms, una ONG española comprometida en el rescate de migrantes en el mar.

¿Cómo articula el zapatismo la política y la estética?
Por este motivo, el análisis de las piezas no se agota en la mera descripción del estilo, sino que incluye el particular modo en que el zapatismo articula la política y la estética a partir de la construcción de escenas de disenso, dando origen a nuevas formas de significar la realidad, constituyendo una nueva visibilidad.

Estos ejemplos demuestran cómo ciertos actores movilizan el arte para apoyar las resistencias, así como para estructurar las acciones y la organización de grupos militantes. Las imágenes del barco y los artefactos que acompañan la Gira Zapatista, desde las esculturas a los fanzines, se convierten en verdaderos espacios de politización donde se construyen sujetos políticos en lucha por la emancipación a través de las «artes de la resistencia». Lo que la Travesía por la Vida zapatista nos enseña es que los actos estéticos pueden funcionar como configuraciones de experiencias que inducen nuevas formas de politización y enlazan culturas políticas. Gracias a su trayectoria transatlántica, estas imágenes han permitido la aparición y el desarrollo de una cultura política que, desde los años noventa y aún hoy, sigue configurando un nuevo «sistema-mundo». El arte no debe verse aquí como la intención de un solo sujeto, sino como el conjunto del entretejido efectivo y afectivo que tiene lugar entre una práctica de resistencia y la otra.

Preguntas Frecuentes sobre el Arte y la Política Zapatista

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre la particular articulación entre estética y política del EZLN:

¿Qué es el EZLN y cuándo surgió?

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es un movimiento social y político mexicano, principalmente indígena, que se levantó en armas el 1 de enero de 1994 en Chiapas, México. Se opone a la globalización neoliberal y busca la autonomía, la justicia y la dignidad para los pueblos indígenas.

¿Cómo utiliza el EZLN el arte en su lucha?

El EZLN utiliza el arte como una herramienta fundamental de comunicación y resistencia. A través de murales, dibujos, pinturas, poesías, periódicos y recursos digitales, construyen una discursividad que interpela al poder, visibiliza sus demandas y propone nuevas formas de significar la realidad, rompiendo con el discurso hegemónico.

¿Qué representan los murales zapatistas?

Los murales zapatistas, especialmente los de Oventic, son una expresión colectiva de la comunidad. Representan la lucha indígena por la tierra, la identidad y la justicia. También visibilizan el rol de las mujeres en la resistencia, y proyectan la esperanza de un «mundo donde quepan muchos mundos» a través de símbolos de alegría, renovación y autonomía.

¿Qué es la "Travesía por la Vida" y el velero "La Montaña"?

La "Travesía por la Vida" o Gira Zapatista es una iniciativa del EZLN lanzada en 2020 para tejer redes de resistencia y solidaridad con colectivos y organizaciones en los cinco continentes. El velero "La Montaña" fue el barco que transportó a la primera delegación marítima zapatista, el Escuadrón 421, a Europa en 2021, simbolizando la "deconquista" y la conexión global de las luchas.

¿Cuál es el significado de los cayucos zapatistas?

Los cayucos son canoas de madera talladas por las comunidades zapatistas. Simbolizan la cultura maya ancestral, la etapa de clandestinidad y alzamiento del movimiento, la construcción de la autonomía zapatista, y la infancia zapatista. Son objetos con un profundo peso histórico y cultural, que narran la trayectoria del movimiento.

¿Cómo ha impactado el arte zapatista a nivel global?

El arte zapatista ha tenido un impacto global significativo, trascendiendo fronteras y medios. Las imágenes y símbolos, como el barquito de "La Montaña", han impulsado acciones de solidaridad en Europa y México, han sido interpretados en cómics y han llegado incluso a museos de arte contemporáneo como el Reina Sofía en Madrid, demostrando la capacidad del arte para politizar y unir culturas de resistencia.

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