La Zapata en el Segundo Subsuelo: Un Secreto de Ingeniería

02/06/2026

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En el vasto universo de la arquitectura y la ingeniería, existen obras que no solo destacan por su imponente presencia, sino por los secretos que guardan en sus cimientos, aquellos elementos invisibles que garantizan su solidez y perdurabilidad. Uno de esos enigmas, poco conocido por el público general pero fascinante para los expertos, es la zapata en el segundo subsuelo del emblemático Edificio Mirador Cabo Corrientes en Mar del Plata. Este prodigio de la construcción no sería posible sin la visión y el genio de una de las arquitectas más influyentes de Argentina: Débora Jaroslavschi de Di Véroli, una figura que rompió moldes y dejó un legado arquitectónico que sigue inspirando.

¿Qué es la Zapata en el segundo subsuelo?
"En el segundo subsuelo vos ves la zapata (un ancho prisma de hormigón -concreto- situado bajo los pilares de la estructura) que se tuvo que clavar en la piedra. Eso no se ve en ningún otro edificio porque está bajo tierra. Acá tierra no hay", remarcó el líder del consorcio de propietarios.

La mención de una zapata en un subsuelo puede sonar técnica y lejana, pero en el caso de Cabo Corrientes, es la clave para entender cómo un gigante de hormigón pudo erigirse sobre un terreno que parecía imposible de edificar. No es una zapata común; es un testimonio de la audacia y la innovación que definieron la carrera de Di Véroli, una mujer que no solo diseñó edificios, sino que redefinió los límites de lo posible en la construcción.

Índice de Contenido

Débora Di Véroli: La Mente Maestra Detrás de la Innovación

Débora Jaroslavschi de Di Véroli fue mucho más que una arquitecta; fue una pionera, una visionaria y una fuerza imparable en el panorama de la arquitectura argentina. Nacida en Galati, Rumania, en 1926, su vida tomó un giro inesperado cuando su familia se mudó a Argentina, escapando de las crecientes tensiones pre-Segunda Guerra Mundial en Europa. Este traslado, inicialmente a Paraná, y luego a Buenos Aires tras la separación de sus padres, la puso en el camino de su verdadera pasión.

Su amor por el dibujo técnico y la construcción floreció en el prestigioso colegio técnico Otto Krause, una institución que históricamente ha forjado a algunas de las mentes más brillantes en ingeniería y diseño del país. De allí, dio el salto a la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde se graduó en 1953 de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, obteniendo también el título de Planificadora Urbana y Regional. Su ingreso a la universidad fue, en sí mismo, un acto de valentía y tenacidad; en su promoción, solo había dos mujeres, un testimonio de los desafíos que enfrentaban las mujeres en campos tradicionalmente dominados por hombres en aquella época.

A pesar de las exigencias académicas, Débora Di Véroli siempre supo equilibrar su vida profesional con la personal. Se casó a los 19 años con Ángelo Di Véroli, con quien tuvo dos hijos, demostrando que la ambición y la dedicación no estaban reñidas con la construcción de una familia. Sus primeros trabajos se centraron en viviendas unifamiliares durante la década del 50, sentando las bases de su reputación. Sin embargo, su carrera alcanzaría nuevas alturas al asociarse con Osvaldo Fernícola y el constructor Domingo Fiorentini, una alianza que cambiaría el paisaje de la costa argentina para siempre.

El Desafío de Cabo Corrientes: Construyendo sobre Roca Viva

El Edificio Mirador Cabo Corrientes, terminado en 1972, no es solo un conjunto de torres frente al mar; es una declaración de principios arquitectónicos y una proeza de ingeniería. Su origen es tan fascinante como su estructura. La historia cuenta que Domingo Fiorentini, un constructor audaz, había adquirido un predio en Cabo Corrientes que muchos consideraban inviable para la construcción. La razón era simple: no había tierra, solo roca. “No se podía construir un chalet en la piedra”, le habían advertido, sugiriendo que podría ser un mal negocio.

Sin embargo, Fiorentini tenía una relación de confianza con Di Véroli, forjada en proyectos anteriores como el Edificio Fernícola en Miramar, donde la arquitecta ya había demostrado su ingenio para optimizar materiales y espacios. Un día, en la oficina de Fiorentini, Di Véroli notó un boceto enrollado que le intrigó. Al desenrollarlo, Fiorentini confesó que era un proyecto para Cabo Corrientes, con un diseño de tres torres, similar a los Maral de César Pelli, pero que no lograba convencerlo del todo.

Fue en ese momento que la visión de Di Véroli se manifestó. Con su aguda percepción espacial, señaló un defecto crucial: desde algunos departamentos, la vista no sería hacia el mar, sino hacia el barrio de Los Troncos. Impulsada por la confianza y la chispa de una gran idea, Débora le propuso a Fiorentini un desafío audaz: encontrar la manera de que todos los departamentos tuvieran vista al mar y, además, duplicar el número de unidades. Se retiró a su residencia en uno de los edificios Eiffel, en Güemes y Colón, y se sumergió en horas de dibujo y cálculos. El resultado fue una obra maestra que le valdría fama mundial.

El diseño final consistió en cuatro volúmenes de 16 pisos, unidos por un sector semicircular. Lo que a simple vista no se percibe es que las torres no tienen la misma dimensión; la torre 1, la más cercana al sur, es más larga para contrarrestar los vientos más fuertes que provienen del puerto. Esta disposición inteligente, fruto de “cálculos magistrales”, permitió no solo la optimización de las vistas y el espacio, sino también la resistencia estructural en un entorno tan expuesto.

La Zapata en el Segundo Subsuelo: Un Pilar Invisible de la Ingeniería

El verdadero secreto de la estabilidad del Edificio Mirador Cabo Corrientes reside en su fundación, y específicamente en la zapata ubicada en el segundo subsuelo. Heriberto A. Giandinoto, el administrador del edificio, lo explica con claridad: “En el segundo subsuelo vos ves la zapata que se tuvo que clavar en la piedra. Eso no se ve en ningún otro edificio porque está bajo tierra. Acá tierra no hay”.

Para entender la magnitud de esta solución, es fundamental comprender qué es una zapata en el contexto de la construcción. Una zapata es un ancho prisma de hormigón (concreto) situado bajo los pilares de la estructura. Su función principal es transmitir y distribuir las cargas del edificio al terreno, asegurando que el peso se reparta de manera uniforme para evitar hundimientos o movimientos estructurales.

En el caso de Cabo Corrientes, el desafío no era solo distribuir el peso, sino anclar una estructura masiva directamente sobre roca sólida. La frase “se tuvo que clavar en la piedra” no es una metáfora; implica un proceso de ingeniería complejo donde la zapata no solo descansa sobre la roca, sino que se integra con ella, aprovechando su resistencia natural. A diferencia de las cimentaciones tradicionales que se asientan sobre capas de tierra, aquí la roca madre se convierte en el soporte inquebrantable. Esta solución es tan particular que, como señala Giandinoto, “no se ve en ningún otro edificio” de la misma manera, ya que la mayoría de las construcciones tienen sus zapatas ocultas bajo tierra blanda o rellenos, no expuestas en un subsuelo cavado en roca.

La decisión de Débora Di Véroli de exponer esta zapata en el segundo subsuelo, no solo por necesidad estructural sino como parte integral del diseño, es un testimonio de su filosofía de transparencia y eficiencia. Es una muestra palpable de cómo la ingeniería se convierte en arte, revelando la solidez sobre la que se asienta todo el conjunto. Esta zapata es el corazón oculto que bombea estabilidad a las cuatro torres, una solución que permitió a la arquitecta convertir un terreno inhóspito en el sitio de una de sus obras más icónicas.

Una Filosofía Constructiva Revolucionaria: Eficiencia y Estética

La capacidad de Débora Di Véroli para innovar no se limitó a la cimentación de Cabo Corrientes. A lo largo de su carrera, se destacó por una filosofía constructiva basada en la eficiencia y la optimización de recursos. Sus colegas y colaboradores recuerdan sus métodos para “ahorrar materiales” y “aprovechar al máximo los terrenos”, lo que se traducía en desafíos mayúsculos para quienes trabajaban con ella.

Un ejemplo anecdótico lo cuenta Pablo Luis Márquez, encargado de Comunicación Interna del Edificio Mirador Cabo Corrientes: “Viste cuando vos llamás al colocador de cerámicos y te dice ‘esto no lo puedo hacer con una pieza completa, le voy a tener que hacer unos cortecitos’, bueno, con ella no pasaba”. Esta anécdota, aparentemente simple, revela una meticulosidad y una precisión en el diseño que minimizaban el desperdicio y maximizaban la utilidad de cada pieza, cada metro cuadrado. Su enfoque era el de una matemática aplicada a la arquitectura, donde cada decisión tenía un propósito y un impacto directo en la economía y la funcionalidad del proyecto.

¿Cuál es la altura mínima del concreto en las falsas zapatas?
Las falsas zapatas son vaciados de concreto simple sobre la zanja de la zapata, con una altura del concreto no menor de 10 cm. Proceso constructivo

Esta filosofía se vio reflejada en sus numerosos proyectos en la costa, incluyendo los edificios Eiffel III y IV (1959), Eiffel V (1961), Eiffel VIII y IX (1960-65), Edificio Alsancor (1958) y el Edificio Alsina (1961), todos en Mar del Plata. En estas obras, Di Véroli profundizó en las tipologías de departamentos vacacionales pequeños, diseñados específicamente para ser comercializados entre los sectores de recursos medios y medios bajos. Esto no solo demostró su habilidad para crear soluciones estéticas y estructuralmente sólidas, sino también su compromiso con la accesibilidad y la democratización del acceso a viviendas de calidad, incluso en destinos turísticos.

Obras Destacadas de Débora Di Véroli

EdificioUbicaciónAño (aprox.)
Edificio FernícolaMiramarDécada del '50
Eiffel III y IVMar del Plata1959
Eiffel VMar del Plata1961
Eiffel VIII y IXMar del Plata1960-1965
Edificio AlsancorMar del Plata1958
Edificio AlsinaMar del Plata1961
Edificio Mirador Cabo CorrientesMar del Plata1972

El Legado Duradero: Más Allá del Hormigón y el Diseño

El impacto de Débora Di Véroli trascendió la mera construcción de edificios. En sus últimos años, su atención se volcó hacia un área crucial y a menudo desatendida: el estudio sobre hábitat gerontológico y accesibilidad. Esta faceta de su carrera demuestra su profunda sensibilidad social y su compromiso con la mejora de la calidad de vida de las personas mayores y con movilidad reducida.

Participó activamente en numerosos congresos nacionales e internacionales, generando espacios de discusión y trabajo que fueron fundamentales para el desarrollo de políticas y diseños inclusivos. Fue una figura clave en la creación del Centro de Investigación y Asesoramiento para el Hábitat Gerontológico (CIAHG) en la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y en la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG). Su conocimiento y experiencia en este campo se plasmaron en publicaciones esenciales como Alzheimer y arquitectura (2014) y Arquitectura y envejecimiento, hacia un hábitat inclusivo (2008), esta última en colaboración con el arquitecto Eduardo Schminis.

Este enfoque en la arquitectura inclusiva y el bienestar de los adultos mayores consolidó su reputación no solo como una arquitecta innovadora, sino también como una pensadora socialmente responsable. Su legado, por lo tanto, no se mide solo en metros cuadrados de hormigón y acero, sino en la huella indeleble que dejó en la manera de concebir el espacio habitable para todas las etapas de la vida.

Mirador Cabo Corrientes Hoy: Un Centro de Estudio y Modernidad

Medio siglo después de su inauguración, el Edificio Mirador Cabo Corrientes sigue siendo un punto de referencia no solo para los veraneantes, sino también para la academia. Anualmente, recibe a un centenar de estudiantes de arquitectura de diversas universidades, como la UBA y la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp), que acuden a estudiar su compleja y fascinante estructura. Es un verdadero laboratorio vivo donde las futuras generaciones de arquitectos pueden aprender de una obra maestra del racionalismo argentino.

El edificio, que moviliza a más de 10 mil personas anualmente, no se ha quedado en el pasado. Bajo la administración de Heriberto A. Giandinoto, ha incorporado tecnología de punta en conectividad a internet y seguridad, y ofrece comodidades modernas como gimnasio y piscina climatizada. La estructura de cuatro volúmenes y 16 pisos, unidos por un sector semicircular, demuestra su diseño funcional, permitiendo una evacuación rápida y efectiva en caso de emergencias.

Mirando hacia el futuro, el consorcio de propietarios tiene planes ambiciosos, como la implementación de una navegación en 3D por cada torre. Esta iniciativa, como anticipa Giandinoto, permitirá que, en una emergencia, “si un bombero tiene que entrar, no tenga que esperar a nadie para que le explique cómo se tiene que mover”, demostrando un compromiso continuo con la seguridad y la eficiencia que honra el espíritu innovador de su creadora.

Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la Zapata y el Edificio Mirador Cabo Corrientes

¿Qué es una zapata en arquitectura? Una zapata es un elemento estructural de fundación, generalmente un ancho prisma de hormigón, que se sitúa bajo los pilares de un edificio para transmitir y distribuir el peso de la estructura al terreno, asegurando su estabilidad.

¿Por qué es única la zapata del Edificio Mirador Cabo Corrientes? Su unicidad radica en que, a diferencia de la mayoría de las zapatas que están ocultas bajo tierra, la de Cabo Corrientes se encuentra expuesta en el segundo subsuelo y está “clavada” directamente en la roca viva, un desafío de ingeniería que permitió construir sobre un terreno rocoso.

¿Quién fue Débora Di Véroli? Débora Jaroslavschi de Di Véroli (1926-2023) fue una arquitecta y urbanista argentina de origen rumano, considerada la máxima exponente del racionalismo en Argentina. Fue una de las primeras mujeres graduadas en arquitectura en la UBA y dejó un inmenso legado de obras icónicas, como el Edificio Mirador Cabo Corrientes.

¿Qué otros edificios importantes construyó Débora Di Véroli? Además de Cabo Corrientes, Di Véroli proyectó varios edificios en Mar del Plata y Miramar, incluyendo el Edificio Fernícola, los edificios Eiffel (III, IV, V, VIII, IX), el Edificio Alsancor y el Edificio Alsina, entre otros.

¿Cómo se sostiene el Edificio Mirador Cabo Corrientes sobre la roca? El edificio se sostiene gracias a su ingeniosa fundación, que incluye zapatas diseñadas para anclarse directamente en la roca viva del subsuelo, solucionando el desafío de construir en un terreno sin tierra.

¿Qué innovaciones implementó Di Véroli en sus proyectos? Di Véroli fue conocida por sus métodos para ahorrar materiales, aprovechar al máximo los terrenos, y su enfoque en el diseño de departamentos funcionales y accesibles, especialmente para sectores de ingresos medios, además de su posterior trabajo en hábitat gerontológico.

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