03/04/2026
En el vasto y diverso territorio de lo que hoy conocemos como Argentina, florecieron civilizaciones con profundos lazos con su entorno. Entre ellas, los Huarpes y los Comechingones, dos grupos aborígenes de gran relevancia, desarrollaron modos de vida únicos, adaptándose a las sierras, valles y lagunas. Más allá de sus técnicas de subsistencia o sus estructuras sociales, un aspecto crucial de su cultura, particularmente en el caso de los Comechingones y Sanavirones, fue su habilidad en la elaboración de textiles, especialmente aquellos derivados de la lana. Este artículo se sumerge en las raíces de esta tradición milenaria, explorando de dónde provenían los tejidos que abrigaban y distinguían a estos pueblos.

La vestimenta, más que una simple necesidad, era una expresión de identidad y adaptación al clima. Para muchos pueblos originarios, el acceso a materiales adecuados y la maestría en su transformación eran vitales. Si bien la información sobre la producción textil de todos los grupos puede variar, los registros históricos y los hallazgos arqueológicos nos permiten reconstruir una parte significativa de esta fascinante historia.
Los Huarpes: Cultura y Vestimenta en Cuyo
La cultura huarpe, originaria de la región de Cuyo, abarcaba en el siglo XVI las actuales provincias de San Juan, San Luis y Mendoza. Su vida estaba intrínsecamente ligada a la naturaleza, con una división clara entre los huarpes del oeste, agricultores sedentarios de maíz y quínoa, y los del este, predominantemente cazadores. Un tercer grupo, los “huarpes laguneros” de Guanacache, se especializó en la caza y la pesca, utilizando singulares balsas de junco.
Cuando los conquistadores llegaron, los huarpes cuyanos ya estaban inmersos en un proceso de transculturación de origen andino. Esta influencia se manifestaba en varios aspectos de su vida, incluyendo sus prácticas agrícolas, su cerámica y, notablemente, su vestimenta. Las crónicas mencionan que vestían camiseta andina. Si bien el texto no especifica que los huarpes criaran llamas para obtener lana o que tuvieran una industria textil lanar propia y documentada con la misma claridad que otros grupos, la mención de la camiseta andina sugiere la adopción o el intercambio de prendas características de las culturas de la cordillera, donde el tejido de lana era fundamental. Esto implica una conexión, directa o indirecta, con las tradiciones textiles andinas, ricas en el uso de fibras como la lana de llama, alpaca o vicuña.
Su economía de subsistencia era diversa, abarcando agricultura, caza, pesca y recolección de productos como la algarroba, con la que preparaban el patay y bebidas fermentadas. Aunque la cerámica huarpe era conocida por sus diseños rayados, grabados y policromados, la información sobre su propia producción de tejidos de lana es menos explícita en el contexto de sus recursos locales, a diferencia de sus vecinos serranos.
Las Sierras Centrales de Córdoba y San Luis fueron el hogar de los Comechingones y, más al este, de los Sanavirones. Estos pueblos, a menudo descritos como “barbudos” por los primeros cronistas, se establecieron en la región desde aproximadamente el año 500 a.C., desarrollando una cultura definida y adaptada a su entorno serrano.
A diferencia de los huarpes, para los Comechingones y Sanavirones, la información es mucho más explícita en cuanto a la fuente de sus tejidos de lana. Eran agricultores de maíz, porotos y zapallos, utilizando sistemas de regadío artificial. Pero un pilar fundamental de su economía era el pastoreo. Practicaban la crianza de llamas, y en menor medida, eran cazadores y recolectores. Las llamas no solo eran una fuente de carne, sino, crucialmente, de lana.
El texto señala con claridad que, en lo que respecta a sus principales industrias, “la cerámica no tuvo un gran desarrollo; sí, en cambio, el tejido, la piedra y el hueso”. Este contraste subraya la importancia de la industria textil para los Comechingones. La evidencia de esta actividad es contundente: “Algunos testimonios documentales se refieren a los tejidos de lana de estos indígenas; industria cuya difusión confirman multitud de torteros o 'fusaiolas', generalmente de barro cocido, muchos de ellos decorados con dibujos geométricos incisos, hallados en las sierras de Córdoba.”
Los torteros o fusaiolas son pequeños discos con un orificio central que se utilizaban como contrapeso en los husos para hilar las fibras. Su abundancia en los sitios arqueológicos de la región de Córdoba es una prueba irrefutable de una activa y extendida práctica de hilado, que transformaba la lana bruta en hilo listo para ser tejido. Esto demuestra que no solo utilizaban la lana, sino que tenían el conocimiento y las herramientas para procesarla desde su origen animal.
Para los Sanavirones, el texto es aún más específico: “los pequeños criaderos de llama que habían domesticado les daban la lana para tejer el delantal, la camiseta y las mantas con que se vestían.” Esto confirma que la lana de llama era el material primario para la confección de su vestimenta, proporcionando calidez y durabilidad en el clima serrano. Las viviendas sanavironas, de gran tamaño y parcialmente subterráneas, también reflejan una adaptación al ambiente, complementada por la protección que ofrecían sus ropajes de lana.
La Importancia del Tejido en la Vida Indígena
El tejido no era solo una habilidad técnica; era una parte integral de la subsistencia y la cultura. Proveía la vestimenta necesaria para protegerse del frío, especialmente en las sierras, y probablemente también servía para la confección de otros enseres domésticos o rituales. La capacidad de criar llamas y procesar su lana de manera independiente les otorgaba autonomía y resiliencia. Además, el arte rupestre de los Comechingones, con sus intrincadas pictografías, revela una rica vida simbólica y cultural, que sin duda se extendía a la expresión a través de sus textiles.

Herramientas y Técnicas Ancestrales
El proceso de transformar la lana de llama en un tejido usable era complejo y requería de varias etapas:
- Esquilado de llamas: Obtención de la fibra directamente del animal.
- Limpieza y preparación: Eliminación de impurezas de la lana.
- Hilado: Uso de husos con torteros para convertir las fibras sueltas en hilos continuos. Los torteros, al girar, le daban el peso y la inercia necesarios al huso para torcer las fibras y formar el hilo.
- Tejido: Utilización de telares (aunque el tipo específico no se detalla en el texto, se infiere su existencia) para entrelazar los hilos y crear la tela.
- Confección: Corte y costura de la tela resultante para elaborar prendas como delantales, camisetas y mantas.
La presencia generalizada de torteros en los yacimientos arqueológicos de la región es una clara indicación de la importancia y el dominio de la técnica del hilado. Estos objetos, a menudo decorados, no solo eran herramientas funcionales sino también expresiones de arte y cultura material. Este desarrollo textil contrasta con la “pobreza en formas y decoración” de su alfarería, lo que resalta aún más la especialización en el tejido.
Un Legado que Perdura
El conocimiento y la práctica del tejido de lana entre los Comechingones y Sanavirones representan un legado cultural y tecnológico invaluable. Aunque la llegada de los españoles en 1573 marcó el inicio de un proceso de transculturación y, en muchos casos, extinción de estas comunidades tal como se conocían, su influencia y sus prácticas, incluyendo las textiles, dejaron una huella profunda en la región.
La habilidad de estos pueblos para aprovechar los recursos de su entorno, domesticar animales como la llama para obtener fibras y transformarlas en vestimentas complejas, es un testimonio de su ingenio y su profunda conexión con la tierra. Sus tejidos no solo les proporcionaban abrigo, sino que también eran portadores de su identidad, sus tradiciones y su historia, un hilo conductor que nos permite vislumbrar la riqueza de las culturas ancestrales de Argentina.
Preguntas Frecuentes sobre los Tejidos Indígenas
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre la producción de tejidos de lana entre los pueblos originarios de Argentina:
¿Qué animales proveían la lana a los indígenas de estas regiones?
Principalmente, la lana provenía de la llama. Tanto los Comechingones como los Sanavirones eran pastores y criaban llamas, aprovechando su lana para la confección de vestimentas y otros textiles.
¿Cómo transformaban la lana en hilo para tejer?
La lana se transformaba en hilo mediante el proceso de hilado, utilizando husos. La presencia de “torteros” o “fusaiolas” (pequeños discos de barro cocido o piedra) en los sitios arqueológicos confirma esta práctica. Los torteros se colocaban en el huso para darle peso y facilitar el giro y la torsión de las fibras de lana, convirtiéndolas en hilo.
¿Qué tipo de vestimenta elaboraban con lana?
Según las crónicas, los Sanavirones utilizaban la lana de llama para tejer prendas como delantales, camisetas y mantas. Es probable que los Comechingones, con una industria textil similar, elaboraran prendas parecidas.
Según la información proporcionada, los Comechingones y Sanavirones son los que tienen una evidencia clara y explícita de la cría de llamas y la producción de tejidos de lana, respaldada por hallazgos de torteros y descripciones de sus prendas. Aunque los Huarpes vestían “camiseta andina”, el texto no detalla su propia producción local de lana de llama o herramientas textiles para ello, sugiriendo más bien una influencia o adquisición de textiles andinos.
¿Se conservan hoy estos tejidos ancestrales?
Debido a la naturaleza orgánica de la lana y las condiciones climáticas, la conservación de tejidos muy antiguos es rara en estas regiones. Sin embargo, la evidencia indirecta como los torteros, las descripciones históricas y el arte rupestre, junto con la continuidad de algunas tradiciones textiles en comunidades indígenas actuales, nos permiten comprender y valorar este aspecto de su cultura.
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