¿Quién fue el sustituto de Zapata y Villa?

Eulalio Gutiérrez: El Presidente Olvidado de la Revolución

04/03/2022

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En el torbellino de la Revolución Mexicana, donde lealtades cambiaban como las arenas del desierto y el poder se disputaba a punta de fusil, emergió una figura que, por un breve y tumultuoso periodo, intentó ser el faro de unidad en medio de la tempestad. La pregunta de quién fue el sustituto de las imponentes figuras de Emiliano Zapata y Francisco Villa es una clave para entender uno de los capítulos más complejos y dramáticos de la contienda. Este rol, cargado de una inmensa responsabilidad y de la casi imposible misión de conciliar a los irreconciliables, recayó sobre Eulalio Gutiérrez Ortiz, un hombre de orígenes humildes que ascendió a la cúspide del poder provisional, solo para ser devorado por las mismas fuerzas que buscaba armonizar.

¿Quién fue el sustituto de Zapata y Villa?
En respuesta, Zapata y Villa nombrarán a Roque González Garza como su sustituto el 16 de enero de 1915. Pero Eulalio Gutiérrez no les reconocerá autoridad para relevarlo y publicará un decreto por el que declara a Villa y a Carranza traidores al "espíritu revolucionario”.

La Revolución Mexicana, más allá de ser un conflicto monolítico, fue una compleja red de movimientos, intereses y caudillos. Tras la caída de Victoriano Huerta, el país se sumergió en una nueva fase de lucha, esta vez entre los propios revolucionarios. Venustiano Carranza, como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, se enfrentaba a la poderosa División del Norte de Francisco Villa y al Ejército Libertador del Sur de Emiliano Zapata. La necesidad de un liderazgo unificador era palpable, y de esta exigencia surgió la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes, un intento desesperado por encontrar una salida política al conflicto armado. Fue en este escenario de profunda división y anhelos de paz donde Eulalio Gutiérrez sería catapultado a la presidencia provisional.

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De Pastor a Caudillo Revolucionario: Los Primeros Pasos de Eulalio Gutiérrez

Eulalio Gutiérrez Ortiz nació el 2 de febrero de 1881 en la hacienda de Santo Domingo, en Ramos Arizpe, Coahuila. Sus humildes orígenes como pastor y su experiencia como minero en Concepción del Oro, Zacatecas, donde aprendió a manejar explosivos, forjaron un carácter recio y una profunda conexión con las clases populares. Su temprana militancia en el magonismo, uniéndose al Partido Liberal Mexicano y secundando los acuerdos de la Junta Revolucionaria de San Luis Missouri de 1906, lo posicionó como un activo participante en los movimientos precursores de la Revolución. Participó en motines y levantamientos, incluso exiliándose en Estados Unidos para colaborar con la Junta del PLM, lo que demuestra su compromiso inquebrantable con la causa de la justicia social y la democracia.

En 1909, Eulalio Gutiérrez abandonó el Partido Liberal y se unió a las filas antirreeleccionistas de Francisco I. Madero. Al proclamarse el Plan de San Luis, se levantó en armas el 20 de noviembre de 1910 con el grado de Capitán Primero, otorgado por el propio Madero, participando activamente en importantes acciones militares en Coahuila y Zacatecas. Su ascenso fue meteórico: tras el triunfo del maderismo, fue elegido presidente municipal de Concepción del Oro, Zacatecas. Fue desde esta posición, en 1913, que Eulalio Gutiérrez daría un paso decisivo que lo distinguiría entre otros líderes revolucionarios. Ante el cuartelazo de Victoriano Huerta y el asesinato de Madero, el ayuntamiento de Concepción del Oro, bajo su presidencia, fue la primera autoridad constitucional en repudiar legalmente al usurpador, desconociendo de manera «resuelta y terminante» al gobierno de Huerta. Este acto de valentía y fidelidad a los principios democráticos lo alineó con la causa constitucionalista de Venustiano Carranza, bajo cuyas órdenes combatió como jefe de la 2ª División del Centro, destacando por su habilidad en el sabotaje de ferrocarriles enemigos.

Su capacidad militar y su probada lealtad a la causa revolucionaria lo llevaron a ser nombrado gobernador provisional y comandante militar de San Luis Potosí el 21 de julio de 1914. Desde este cargo, Eulalio Gutiérrez demostró una visión progresista al impulsar obras públicas y, lo que es aún más significativo, al crear un Departamento de Trabajo. El 15 de septiembre de 1914, decretó la Ley sobre Sueldos de Peones, una medida pionera en la historia de México que estableció por primera vez la jornada de 9 horas, el descanso dominical, el salario mínimo, la abolición de las tiendas de raya y la prescripción de las deudas de los trabajadores después de un año. Estas acciones revelan a un líder no solo militar, sino también profundamente preocupado por las condiciones de vida de los más desfavorecidos, sentando las bases de derechos laborales fundamentales mucho antes de que se consolidaran a nivel nacional.

La Convención de Aguascalientes: Un Intento de Unidad

La Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes, inaugurada en octubre de 1914, representaba la última esperanza de evitar una guerra civil entre las facciones revolucionarias. Con la presencia de delegados de Carranza, Villa y Zapata, el objetivo era elegir un presidente provisional y establecer un programa de gobierno que satisficiera a todos. La tensión era palpable. Carranza, el Primer Jefe Constitucionalista, se negaba a renunciar a su cargo, mientras que Villa y Zapata exigían su dimisión. En un intento por encontrar un punto medio y unificar a las facciones, la Convención tomó una decisión trascendental: nombrar a un presidente interino que no perteneciera directamente a ninguna de las grandes facciones en disputa. La elección recayó sobre Eulalio Gutiérrez Ortiz.

La designación de Eulalio Gutiérrez como presidente provisional de la República el 3 de noviembre de 1914 fue vista por muchos como un golpe maestro de la Convención. Francisco Villa aceptó la decisión, prometiendo su apoyo. Sin embargo, Venustiano Carranza consideró que la Convención era ilegal y se negó a reconocer la autoridad de Gutiérrez, trasladando su gobierno a Veracruz. Sus seguidores abandonaron la Convención, marcando la ruptura definitiva y el inicio de la fase más sangrienta de la Revolución: la guerra de facciones. A pesar de este inicio fracturado, Eulalio Gutiérrez asumió su cargo con el compromiso de unificar a los distintos grupos revolucionarios.

Martín Luis Guzmán, en su obra “El Águila y la Serpiente”, describió a Eulalio Gutiérrez con notable lucidez: «Eulalio, al encarnar el noble impulso de la Revolución, rudo e informe, sabía presentarlo con decoro: ni farsa, ni ramplonería; ni blandura hipócrita, ni brutalidad. Y ello porque, contra las suposiciones de algunos necios de entonces -y no pocos de otra hora-, en Eulalio no eran anatema su humilde origen ni sus proezas de guerrillero: cumplía tan bien su cometido de presidente de circunstancias excepcionales, como antes el de volar locomotoras y tener en jaque a las tropas huertistas. Además de inteligente, se le veía -cosa rara entre los militares y políticos que nacen de la espuma- sincero y humilde. No andaba queriendo trastrocar el mundo con sus ideas, ni creyéndose genio, ni enmendándole la plana a Dios.» Esta descripción pinta un retrato de un hombre íntegro, pragmático y desprovisto de la megalomanía que a menudo acompañaba a los líderes de la época. Su intención era genuina: conformar una tercera fuerza, un gobierno que trascendiera las divisiones entre carrancistas y villistas-zapatistas.

La Difícil Misión de Unificar: El Gabinete de Gutiérrez

Con la esperanza de integrar a todas las corrientes revolucionarias, Eulalio Gutiérrez formó un gabinete diverso, buscando la representación de cada facción. Nombró a Lucio Blanco en Gobernación, un constitucionalista moderado; a José Vasconcelos, un maderista de gran intelecto, en Instrucción Pública y Bellas Artes; a Valentín Gama en Fomento; a Felícitos Villarreal, cercano a Carranza, en Hacienda; a José Isabel Robles, de la División del Norte, en Guerra y Marina; y a Manuel Palafox, un zapatista, en Agricultura. Incluso Manuel Chao, un villista independiente, fue nombrado Regente del Distrito Federal. Esta composición reflejaba un esfuerzo sincero por construir puentes y generar confianza entre los bandos.

Sin embargo, la realidad del poder era implacable. Aunque Villa había aceptado la presidencia de Gutiérrez, en la práctica, su influencia sobre la División del Norte y su control de la Ciudad de México le otorgaban un poder mucho mayor que el ejercido por el presidente provisional. Eulalio Gutiérrez se encontró rápidamente en una posición precaria. A pesar de sus esfuerzos por atraer a constitucionalistas y villistas-zapatistas hacia su gobierno convencionista, la lealtad de la mayoría de los combatientes permanecía con sus respectivos jefes: Villa y Carranza. La capital, bajo el control de las fuerzas villistas y zapatistas, se convirtió en un escenario de desorden y tensión, donde el presidente provisional, pese a su autoridad nominal, era en esencia un rehén de las poderosas figuras que supuestamente lo apoyaban.

El Sustituto de Zapata y Villa: Un Golpe de Timón Forzado

La situación de Eulalio Gutiérrez en la Ciudad de México se volvió insostenible. Prácticamente prisionero de Villa y Zapata, sin control real sobre las tropas y la administración, su autoridad era una quimera. En un acto de desesperación y con la pluma de José Vasconcelos, expedió una proclama exigiendo absoluta disciplina a los villistas y zapatistas, quienes habían impuesto el terror en la capital y actuaban con total independencia de la presidencia que ellos mismos habían instaurado. Esta audaz confrontación, sin embargo, solo sirvió para acelerar su caída.

La respuesta de Emiliano Zapata y Francisco Villa fue contundente y unilateral. El 16 de enero de 1915, sin reconocer la autoridad de Gutiérrez para relevarlos, ambos caudillos nombraron a Roque González Garza como su sustituto al frente de la Convención. Este acto fue un claro despojo del poder de Eulalio Gutiérrez, quien se negó a reconocer la legitimidad de su destitución. En un último intento por afirmar su autoridad, Gutiérrez publicó un decreto en el que declaraba a Villa y a Carranza traidores al «espíritu revolucionario», una declaración que, aunque moralmente fuerte, carecía de fuerza efectiva en el campo de batalla.

Intentando escapar del dominio de la División del Norte, Eulalio Gutiérrez trasladó su gobierno a San Luis Potosí. Pero incluso allí, donde Eugenio Aguirre Benavides era gobernador y comandante militar, no encontró el apoyo firme que necesitaba. Al salir de la capital, sus escasas fuerzas se vieron envueltas en combates con villistas, resultando él mismo herido. Desamparado y con su autoridad desvanecida, marchó al pequeño poblado de Doctor Arroyo, donde intentó, sin éxito, establecer la capital de su gobierno. Finalmente, el 2 de julio de 1915, en Ciénaga del Toro, Eulalio Gutiérrez emitió un manifiesto en el que declaraba concluidas sus funciones y se exilió a Estados Unidos, poniendo fin a una de las presidencias más efímeras y desafortunadas de la Revolución.

¿Un Gobierno Convencional o una Ilusión de Poder?

La presidencia de Eulalio Gutiérrez fue un intento sincero de dar una salida política a la Revolución, pero se encontró atrapada entre la ambición de poder de Carranza y la fuerza militar de Villa y Zapata. Aunque la Convención de Aguascalientes representó un esfuerzo por institucionalizar el movimiento, la realidad es que el poder seguía residiendo en las armas y en la lealtad de los ejércitos. Eulalio Gutiérrez, un hombre de principios, fue una figura simbólica, un «presidente de circunstancias excepcionales» como lo llamó Guzmán, cuya autoridad nominal nunca pudo prevalecer sobre la autoridad de facto de los caudillos.

AspectoPresidencia de Eulalio Gutiérrez (Ideal)Realidad del Poder (Villa/Zapata)
Fuente de AutoridadDesignación por la Soberana Convención Revolucionaria.Control militar sobre la capital y vastas regiones.
Objetivo PrincipalUnificar a todas las facciones revolucionarias.Imponer su propia visión y dominio.
Control sobre TropasEscasas tropas leales, sin control real sobre divisiones principales.Comando directo sobre la División del Norte y Ejército Libertador.
Relación con CaudillosIntentó mediar y gobernar por encima de ellos.Lo trataron como un subordinado o prisionero político.
Legitimidad PercibidaLegitimidad institucional de la Convención.Legitimidad de facto por la fuerza y el apoyo popular en sus zonas.

El Retorno y el Legado de un Hombre de Principios

A pesar de su forzado exilio, la historia de Eulalio Gutiérrez no terminó ahí. En 1920, desde Estados Unidos, apoyó el Plan de Agua Prieta, el movimiento que derrocó a Carranza. Tras el triunfo, fue amnistiado por el presidente Álvaro Obregón y regresó a la vida pública como senador por Coahuila en 1922, su estado natal. Su compromiso con la política y la Revolución, sin embargo, lo llevó a participar en el levantamiento escobarista de 1929 contra la reelección de Obregón. Tras la derrota de la revuelta, emigró nuevamente a Estados Unidos, viviendo en San Antonio, Texas, hasta su amnistía en 1935. A su regreso a México, se retiró de la vida política activa.

Eulalio Gutiérrez falleció el 12 de agosto de 1939 en Saltillo, Coahuila. Aunque su presidencia fue breve y su figura a menudo eclipsada por los gigantes de la Revolución, su legado perdura. Jesús Silva Herzog, un reconocido intelectual y economista, recordó en 1972, al recibir la Medalla “Eduardo Neri” de la Cámara de Diputados, que se hizo de izquierda cuando se sumó a la brigada del General Eulalio Gutiérrez en 1914 en San Luis Potosí. Este testimonio subraya la influencia y el respeto que Gutiérrez inspiró en aquellos que lo conocieron y que compartieron sus ideales de justicia social.

El 2 de mayo de 2006, su nombre fue escrito con letras doradas en la Sala de Sesiones del Congreso del Estado de Coahuila, y su fotografía fue colocada en la Sala de Presidentes del Palacio de Gobierno, un tardío pero merecido reconocimiento a un hombre que, con humildad y decoro, intentó forjar un camino de unidad en uno de los periodos más turbulentos de la historia de México. Eulalio Gutiérrez representa a aquellos líderes de la Revolución que, aunque no alcanzaron la gloria militar o el poder duradero, contribuyeron con su honestidad y sus principios a sentar las bases de un México más justo.

Preguntas Frecuentes sobre Eulalio Gutiérrez

¿Quién fue Eulalio Gutiérrez?
Eulalio Gutiérrez Ortiz fue un destacado militar y político mexicano que participó activamente en la Revolución Mexicana desde sus inicios. Fue nombrado presidente provisional de México por la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes en noviembre de 1914, en un intento por unificar las facciones de Villa, Zapata y Carranza.

¿Por qué fue elegido presidente provisional?
Fue elegido por la Convención de Aguascalientes porque era visto como una figura neutral, no directamente afiliada a las principales facciones en pugna (villistas, zapatistas y carrancistas). Su elección buscaba conciliar los intereses de los diferentes grupos y evitar una guerra civil entre revolucionarios, aunque finalmente no lo logró.

¿Cómo intentó Eulalio Gutiérrez unificar las facciones revolucionarias?
Gutiérrez intentó unificar las facciones formando un gabinete con miembros de diferentes corrientes revolucionarias (maderistas, constitucionalistas, villistas, zapatistas). También buscó establecer un gobierno basado en los principios de la Convención, pero su autoridad nominal fue socavada por el poder de facto de Villa y Zapata en la Ciudad de México.

¿Quién lo sustituyó y por qué?
Eulalio Gutiérrez fue sustituido por Roque González Garza el 16 de enero de 1915, nombrado por Emiliano Zapata y Francisco Villa. Su destitución se debió a que Gutiérrez intentó imponer su autoridad y disciplina sobre las fuerzas de Villa y Zapata en la Ciudad de México, quienes, a pesar de haberlo elegido, operaban de manera independiente y desordenada, lo que llevó a un quiebre en la relación.

¿Cuál fue el legado de Eulalio Gutiérrez?
Aunque su presidencia fue breve y desafortunada, el legado de Eulalio Gutiérrez radica en su intento de establecer un gobierno de unidad en un momento de extrema división. Sus acciones como gobernador de San Luis Potosí, como la Ley sobre Sueldos de Peones que estableció la jornada de 9 horas y el salario mínimo, lo destacan como un pionero en la defensa de los derechos laborales en México. Su figura es un recordatorio de los ideales de justicia y honestidad en el complejo panorama de la Revolución.

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