24/11/2022
La madrugada del 3 de marzo se convirtió nuevamente en una pesadilla para los residentes de Barrios Altos, en el Cercado de Lima. Un incendio, que ya había causado estragos días antes, se reavivó en el jirón Cangallo, desatando el pánico y la desesperación entre los vecinos. Este siniestro, que inicialmente dejó cuatro inmuebles destruidos y cientos de damnificados, volvió a cobrar protagonismo, poniendo a prueba la resiliencia de una comunidad ya golpeada y la capacidad de respuesta de las autoridades.

El fuerte olor a humo fue el despertador para los habitantes de la quinta Santa Rosa, quienes alertaron de inmediato a los miembros del Cuerpo General de los Bomberos del Perú. Tres unidades de los hombres de rojo, apoyadas por la Policía Nacional del Perú (PNP), acudieron al lugar para intentar contener las llamas, que amenazaban con extenderse nuevamente. La zona fue acordonada, mientras la angustia se apoderaba de los rostros de quienes veían cómo sus vidas volvían a estar en vilo.
- La Pesadilla Recurrente de Barrios Altos: Entre el Humo y la Incertidumbre
- El Origen del Desastre: Almacenes Clandestinos y Consecuencias Devastadoras
- La Lucha Incansable de los Bomberos: Héroes en el Corazón de la Emergencia
- Respuesta Institucional y Desafíos: Bonos, Carpas y la Ausencia Municipal
- Hacia la Reconstrucción y Prevención Futura: Lecciones y Normativas
La Pesadilla Recurrente de Barrios Altos: Entre el Humo y la Incertidumbre
Para los vecinos de Barrios Altos, el incendio no es solo un evento aislado, sino una amenaza constante que se cierne sobre sus hogares. Una de las residentes, visiblemente afectada, compartió su calvario con los medios, lamentando la falta de apoyo de las autoridades. “Estamos con enfermedades estomacales también. Yo tengo dos semanas ya con enfermedad respiratoria. Tengo que usar mascarilla, tengo que dormir en mi sillón con el temor de que pueda haber una desgracia mayor”, relató, evidenciando el impacto directo del humo y la ceniza en la salud de la población. La preocupación es palpable: el temor a que el fuego se reactive en cualquier momento y ocasione una nueva tragedia es una sombra que los persigue día y noche.
La situación es tan crítica que los bomberos, verdaderos héroes en esta emergencia, han convertido el jirón Cangallo en parte de su rutina diaria. Nicolás Masseur, jefe de Operaciones de Lima Centro, confirmó que las unidades acuden todos los días, a partir de las cinco de la mañana, para inspeccionar la zona de emergencia. Su labor se concentra en los puntos donde la temperatura alcanza un mayor nivel, buscando sofocar cualquier indicio de resurgimiento del fuego y evitar que la pesadilla se repita.
El Origen del Desastre: Almacenes Clandestinos y Consecuencias Devastadoras
La raíz de este devastador incendio, según las investigaciones preliminares, se encuentra en un almacén clandestino de juguetes. Esta lamentable realidad, común en muchas zonas históricas y densamente pobladas de Lima, subraya la urgente necesidad de una fiscalización rigurosa y de la formalización de los depósitos comerciales. La presencia de materiales altamente inflamables en un lugar no autorizado no solo es un riesgo para la mercadería, sino una bomba de tiempo para las vidas y el patrimonio de los vecinos.

Una semana después del inicio del siniestro, el Poder Ejecutivo tomó una medida crucial: la aprobación de un decreto supremo que declara el estado de emergencia en el sector comprendido entre los jirones Jauja, Áncash, Huánuco, Lucanas, Santa Rosa y Huanta, ubicados en el Cercado de Lima. Esta decisión, anunciada por el primer ministro Gustavo Adrianzén, busca dotar al Ministerio de Vivienda y a la Municipalidad de Lima de los instrumentos legales necesarios para la rehabilitación de la zona cero, así como para la atención de los cientos de damnificados. La medida respondía también a un clamor de la población y de las propias autoridades locales, aunque el alcalde Rafael López Aliaga fue criticado por su ausencia en la zona siniestrada.
La Lucha Incansable de los Bomberos: Héroes en el Corazón de la Emergencia
La extinción de un incendio de esta magnitud es una tarea titánica que exige sacrificio y coordinación. Más de 350 miembros del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú trabajaron arduamente y, según algunos reportes, con poca ayuda externa. Durante más de 80 horas ininterrumpidas, los bomberos lucharon contra las llamas, que se resistían a ser controladas, especialmente en el foco del incendio, ubicado en el centro de la manzana, un lugar de difícil acceso.
Un dato paradójico y revelador fue la manera en que los derrumbes de algunas estructuras dañadas por el fuego, inicialmente percibidos como una extensión de la tragedia, terminaron facilitando la labor de los bomberos. El comandante Fredy Rivera, del Cuerpo de Bomberos, indicó que, si bien cinco edificios habían colapsado, estos derrumbes permitieron a los hombres de rojo atacar las llamas al ras del suelo, un avance crucial para la extinción del incendio, que se estimaba podría ser controlado totalmente para el domingo siguiente al siniestro principal.
Respuesta Institucional y Desafíos: Bonos, Carpas y la Ausencia Municipal
La declaración del estado de emergencia abrió las puertas a la ayuda gubernamental, aunque la ejecución de esta no estuvo exenta de desafíos. El ministro de Vivienda, Durich Whittembury, explicó que, con esta medida, las brigadas de su sector realizarían un empadronamiento exhaustivo de los vecinos y las familias afectadas. El objetivo era claro: entregar bonos de arrendamiento excepcional, que ascienden a 500 soles mensuales por un plazo de dos años, una medida vital para quienes perdieron sus hogares.
Desde el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), su jefe Juan Carlos Urcariegui, informó sobre la instalación de unas 20 carpas para los damnificados de las quintas aledañas a la zona de emergencia. Además, se proveyeron colchones, sábanas, útiles de aseo, menaje, ollas y cubiertos. A pesar de que la Municipalidad de Lima había organizado un albergue, muchas familias optaron por permanecer cerca de sus casas, en las carpas provistas por Indeci, con la esperanza de controlar sus pertenencias y no alejarse de lo poco que les quedaba. Esta decisión, si bien comprensible desde la perspectiva de los damnificados, subraya la complejidad de la gestión de desastres en zonas urbanas densamente pobladas.

Los trabajos de remoción de escombros y residuos también fueron un componente crucial de la respuesta. El Ministerio de Vivienda y la Municipalidad de Lima lograron remover 960 metros cúbicos de material, una cantidad impresionante que da cuenta de la magnitud del desastre. Para esta labor, se utilizaron dos cargadores frontales, seis volquetes y dos camiones Bobcat, maquinaria pesada que permitió abrir camino para que los bomberos pudieran acceder a puntos críticos donde antes no habían podido llegar.
Hacia la Reconstrucción y Prevención Futura: Lecciones y Normativas
La reconstrucción de Barrios Altos va más allá de la simple remoción de escombros. Implica una evaluación profunda de las estructuras afectadas y una estrategia de intervención a largo plazo. Indeci convocó a una reunión con el Colegio de Ingenieros, la Municipalidad de Lima y el Ejecutivo para evaluar la demolición de las estructuras seriamente dañadas por el fuego. Ya se habían derrumbado tres edificios, y se esperaba un diagnóstico completo del Colegio de Ingenieros para definir la estrategia conjunta de intervención.
Pero la lección más importante de este incendio es la necesidad de prevenir futuros desastres. En este sentido, el concejo metropolitano de Lima tiene previsto votar la aprobación de una ordenanza clave: la declaración de la intangibilidad de todo el Centro Histórico de Lima. Esta medida busca reforzar la fiscalización y prohibir la existencia de depósitos clandestinos, como el que originó el incendio en Barrios Altos. Mariella Falla, gerenta de fiscalización de la comuna, explicó que, con esta norma, si se detecta que locales con permiso para ventas al por menor son utilizados como almacenes, perderán automáticamente su licencia de funcionamiento. Esta ordenanza representa un paso fundamental hacia la protección del patrimonio histórico de Lima y la seguridad de sus habitantes, sentando un precedente para una fiscalización más estricta y una mayor responsabilidad por parte de los empresarios.
Preguntas Frecuentes sobre el Incendio de Barrios Altos
- ¿Dónde ocurrió el incendio de Barrios Altos?
El incendio se reavivó en el jirón Cangallo, en la zona de Barrios Altos, dentro del Cercado de Lima, Perú.
- ¿Cuál fue la causa principal del incendio?
El incendio se originó en un almacén clandestino de juguetes, lo que subraya el riesgo de los depósitos informales en zonas densamente pobladas.

Para un incendio en planta baja, el conductor debe sumar a los 7 bars el diámetro y el número de mangueras que componen la línea de ataque. En total, se suman 7 bars más el diámetro y el número de mangueras. - ¿Qué medidas tomó el gobierno para ayudar a los damnificados?
El Poder Ejecutivo declaró el estado de emergencia en la zona, y el Ministerio de Vivienda ofreció bonos de arrendamiento excepcional de 500 soles por dos años. Indeci también proporcionó carpas, colchones y kits de higiene a las familias afectadas.
- ¿Por qué los bomberos tardaron en controlar el fuego?
Los bomberos enfrentaron dificultades para acceder al foco del incendio, ubicado en el centro de la manzana. Sin embargo, los derrumbes de algunos edificios, paradójicamente, les permitieron atacar las llamas al ras del suelo, lo que facilitó el avance en la extinción.
- ¿Qué acciones se tomarán para prevenir futuros incendios en la zona?
El concejo metropolitano de Lima tiene previsto aprobar una ordenanza que declara la intangibilidad del Centro Histórico, buscando reforzar la fiscalización y prohibir los depósitos clandestinos, con la revocación automática de licencias para quienes incumplan.
El incendio de Barrios Altos es una herida abierta en el corazón de Lima, un recordatorio doloroso de la fragilidad de la vida urbana y la necesidad imperante de planificación y prevención. Más allá de la tragedia, emerge la historia de una comunidad resiliente, la valentía de los bomberos y la urgencia de las autoridades por implementar cambios estructurales. La reconstrucción física de los inmuebles es solo una parte del desafío; la verdadera tarea es reconstruir la confianza, garantizar la seguridad y asegurar que tragedias como esta no vuelvan a enlutar la historia de Barrios Altos.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Barrios Altos: La Lucha Contra las Llamas y la Reconstrucción puedes visitar la categoría Calzado.
