18/07/2025
En el corazón de Chiapas, tierra de profundas raíces indígenas y de luchas históricas por la autonomía y la justicia, dos nombres resuenan con fuerza singular: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y la Sociedad Civil Las Abejas de Chenalhó. Ambos movimientos, nacidos de la misma tierra y con un anhelo compartido por la dignidad de los pueblos originarios, tomaron caminos distintos en su búsqueda de un futuro más justo. Mientras el EZLN optó por el levantamiento armado en aquel emblemático 1 de enero de 1994, Las Abejas, desde su propia génesis, abrazaron la inquebrantable bandera de la resistencia civil y la paz. Esta es la historia de su convergencia en ideales y su divergencia en métodos, una narrativa marcada por la valentía, la tragedia y una persistente búsqueda de la verdad.

Desde los primeros días del conflicto explícito en Chiapas, con la irrupción del EZLN, la sociedad civil Las Abejas se manifestó como un actor clave. Aunque simpatizantes con las profundas demandas de reconocimiento y respeto a los derechos indígenas que el zapatismo enarbolaba, su convicción fundamental les impidió sumarse a la lucha armada. Su cercanía con el zapatismo se construyó, por tanto, como un movimiento paralelo, un eco de la misma aspiración, pero con una resonancia de lucha pacífica y no violenta. Esta distinción fue, y sigue siendo, la piedra angular de su identidad y su legado.
- El Nacimiento de un Movimiento por la Paz: La Historia de Las Abejas
- Caminos Paralelos: La Relación entre Las Abejas y el Zapatismo
- La Sombra de la 'Guerra de Baja Intensidad' en Chiapas
- Acteal: Un Grito de Impunidad y Resistencia
- Caminos Convergentes, Métodos Divergentes
- Las Voces Silenciadas de Acteal: Nombres que Resuenan
- Preguntas Frecuentes sobre Las Abejas y el Zapatismo
- Un Legado de Lucha Pacífica y Memoria Viva
El Nacimiento de un Movimiento por la Paz: La Historia de Las Abejas
La historia de la organización Las Abejas es una conmovedora narración de cómo una injusticia local puede germinar en un movimiento de alcance trascendental. Sus orígenes se remontan a diciembre de 1992, en la comunidad de Tsajalch’en, municipio de Chenalhó, en la zona de los Altos de Chiapas. Todo comenzó con un conflicto familiar que, aunque aparentemente doméstico, reflejaba profundas problemáticas sociales y de género.
Los hermanos Agustín, Catarina y María Hernández López heredaron 120 hectáreas de tierra tras la muerte de su padre. Sin embargo, en un contexto social donde la costumbre no permitía la tenencia de la tierra a las mujeres, Agustín intentó exigir la exclusividad de la propiedad, ignorando por completo el derecho de sus hermanas. Este conflicto escaló rápidamente a un nivel político dentro de la comunidad, atrayendo la atención de diversas organizaciones que se involucraron en una pugna sexista por el derecho de las mujeres a la herencia familiar.
En medio de esta disputa, Agustín, en un acto de violencia, disparó a tres hombres que apoyaban a sus hermanas, hiriendo a dos y matando a uno. Sorprendentemente, y sin que hubiera una repercusión inmediata acorde a la gravedad del acto, Agustín logró llegar al juez municipal. Allí expuso la problemática de la herencia desde una perspectiva machista, consiguiendo una dictaminación a su favor y, lo que es más grave, el encarcelamiento de cinco hombres: Mariano Pérez Vázquez, Sebastián Pérez Vázquez, Felipe Hernández Pérez, Antonio Pérez Gutiérrez y Manuel Pérez Gutiérrez, todos ellos de la comunidad de Tsajalch’en, y quienes fueron trasladados al Cereso No. 5 de San Cristóbal de las Casas.
Ante tal flagrante injusticia, la gente de diversas comunidades del municipio de San Pedro de Chenalhó no se quedó de brazos cruzados. Se organizaron y lograron reunir a 400 personas en un acto de solidaridad sin precedentes. Organizaron marchas y protestas para exigir la liberación de los presos, y su voz, unida y contundente, logró ser escuchada. Este acto participativo no solo consiguió la liberación de los encarcelados, sino que hizo notar entre la población el inmenso nivel de organización y movilización que se podía alcanzar. Fue así como, en diciembre de 1992, se fundó la agrupación civil Las Abejas, conformada en un principio por 200 personas de ocho comunidades, todas ellas de Chenalhó, sentando las bases de una organización dedicada a la justicia y la dignidad por la vía pacífica.
Caminos Paralelos: La Relación entre Las Abejas y el Zapatismo
El 1 de enero de 1994, el levantamiento armado del EZLN marcó un antes y un después en la historia de Chiapas y de México. Este movimiento insurgente puso en el centro de la atención nacional e internacional las demandas históricas de los pueblos indígenas. Desde sus inicios, la Sociedad Civil Las Abejas, ya consolidada como organización, mostró su profunda simpatía con estas demandas, reconociendo la validez de la lucha por los derechos indígenas. Sin embargo, su convicción inquebrantable en la no violencia les impidió unirse a la lucha armada que el EZLN proponía.
La guerra abierta duró pocos días, cediendo ante la abrumadora presión de la sociedad civil nacional e internacional. Para el 10 de enero de 1994, se firmó un pacto de no agresión entre el Estado mexicano y el grupo insurgente, abriendo la puerta a los diálogos de paz. En este contexto, Las Abejas no se mantuvieron al margen. Por el contrario, participaron activamente dentro de los llamados “cinturones de paz”, brindando apoyo y seguridad a la comandancia del EZLN durante las negociaciones. Además, se involucraron directamente al interior de las discusiones que proporcionaron propuestas para las mesas de diálogo, que se llevaron a cabo primero en San Miguel Ocosingo y San Cristóbal de Las Casas en 1994, y posteriormente en San Andrés Larrainzar a partir de 1995. Su presencia en estos espacios subrayó su compromiso con la resolución pacífica del conflicto y su rol como interlocutores legítimos de las comunidades indígenas.
La Sombra de la 'Guerra de Baja Intensidad' en Chiapas
Mientras los representantes del gobierno mexicano se sentaban a dialogar en busca de la paz, una oscura estrategia se gestaba en las sombras. Según Pablo Romo, exdirector del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (CDHFBLC), el ejército mexicano, bajo órdenes del ejecutivo federal, comenzó la implementación de una estrategia contrainsurgente descrita como “guerra de baja intensidad”. Esta táctica, heredada de doctrinas militares foráneas, planteaba el entrenamiento de grupos armados al interior de las comunidades. Su objetivo era que estos grupos hicieran el “trabajo sucio” que el ejército tenía prohibido ejecutar, generando caos y haciendo parecer los ataques como conflictos intra e intercomunitarios. Paralelamente, se desplegó una intensa campaña propagandística destinada a desacreditar cualquier información que incriminara las acciones gubernamentales, sembrando confusión y estigmatizando a las poblaciones como terroristas.

Con la intención de “matar al pez quitándole el agua” –una interpretación que asumía que todos los que no colaboraban con el gobierno estaban en su contra–, a partir de 1995 el Estado mexicano impulsó la creación de grupos paramilitares. Estos grupos comenzaron a acosar continuamente a los miembros de los distintos grupos políticos simpatizantes con el zapatismo. En un principio, la estrategia fue implementada en el norte del estado, principalmente en los municipios de Palenque, Catazajá, Tila, Sabanilla, Yajalón y Chilón, sirviendo como una especie de “laboratorio de operaciones”, como refiere Blanca Martínez, actual directora del CDHFBLC. Fue a partir de 1996, debido, entre otras cosas, a la creación del municipio autónomo de Polhó y al engrosamiento de las filas zapatistas en la zona, que la guerra de baja intensidad llegó con toda su crudeza a Los Altos.
Para principios de 1997, el conflicto político en la zona comenzó a complejizarse drásticamente. Los grupos paramilitares actuaban de manera constante, tomando represalias violentas en contra de quienes no aceptaban sumarse a su causa o abandonar su apoyo a los movimientos indígenas. Posteriormente, pugnas entre zapatistas y priístas por el derecho de explotación de un banco de arena en el paraje de Majomut se convirtieron en una excusa utilizada por los paramilitares para incrementar aún más las acciones de violencia. La ola de temor que se desencadenó como consecuencia del continuo hostigamiento por parte de estos grupos armados llevó al desplazamiento forzado de alrededor de 9,000 personas en el área. Estas personas tuvieron que ser reacomodadas en comunidades simpatizantes con sus respectivas filiaciones políticas, que sirvieron como campamentos de desplazados. Este reacomodo poblacional masivo también significó numerosas amenazas y la presencia constante de varios cuarteles militares a la entrada de las comunidades, muchos de los cuales permanecen hasta la fecha, perpetuando un ambiente de militarización y vigilancia.
Acteal: Un Grito de Impunidad y Resistencia
La escalada del conflicto y la brutalidad de la estrategia contrainsurgente alcanzaron su punto más álgido el 22 de diciembre de 1997, con la tristemente célebre Masacre de Acteal. Ese día, un grupo de tsotsiles, equipados con armas de grueso calibre, perpetró un ataque indiscriminado contra 45 personas Abejas. Las víctimas incluían 18 mujeres adultas (cinco de ellas con embarazos de hasta 7 meses de gestación), 7 hombres adultos, 16 mujeres menores de edad (entre los 8 meses y los 17 años de edad), y 4 niños (entre los 2 y los 15 años de edad). Además, 26 personas resultaron heridas, en su mayoría menores de edad, varios de ellos con lesiones permanentes que marcaron sus vidas para siempre.
Las personas atacadas se encontraban completamente desarmadas, refugiadas en la comunidad de Acteal debido al continuo hostigamiento de grupos armados que quemaban sus casas y cultivos, y robaban sus pertenencias. En el momento del ataque, estaban realizando una jornada de ayuno y oración en la capilla de la comunidad, pidiendo por la paz en la región. El ataque fue perpetrado por alrededor de 90 personas, según refieren testigos oculares. Un hecho que ha servido para justificar las opiniones que apuntan hacia una responsabilidad directa del Estado mexicano es la existencia de un puesto de operaciones mixtas (que incluía fuerza militar, judicial y de seguridad pública) asentado a tan solo 200 metros del lugar de la masacre. Su inacción o complicidad en un evento de tal magnitud sigue siendo una herida abierta.
El hecho violento tuvo sus consecuencias políticas inmediatas, aunque insuficientes para las víctimas. Provocó la renuncia del Secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, y del Gobernador de Chiapas, Julio César Ruiz Ferro, así como la aprehensión de Jacinto Arias Cruz, presidente municipal de Chenalhó, bajo sospecha de haber proporcionado el armamento necesario para realizar la acción. Sin embargo, el hecho de que ningún funcionario de alto rango, como el ex Presidente de la República Ernesto Zedillo o dirigentes militares, haya sido investigado ni procesado, hace sentir a las comunidades Abejas que la acción se mantiene en la impunidad. Para Las Abejas, la persistencia de la impunidad en casos como la masacre de Acteal, o en otros trágicos sucesos como los de Aguas Blancas en 1995 o Oaxaca y San Salvador Atenco en el 2006, refleja las intenciones del Estado mexicano de destruir a toda costa, sin importar el costo en vidas humanas, los movimientos que buscan impulsar un cambio social genuino.
A más de 10 años de aquel suceso que modificó tajantemente las dinámicas sociales de las comunidades Abejas, Acteal se presenta como un punto desde el cual se emite una declaración de repudio ante las relaciones asimétricas y opresivas que el gobierno mexicano impulsa en contra de las comunidades indígenas. La memoria de Acteal no es solo un recuerdo de dolor, sino un faro de resistencia y un llamado constante a la justicia.
Caminos Convergentes, Métodos Divergentes
Aunque ambos movimientos compartían un profundo anhelo de justicia para los pueblos indígenas, sus aproximaciones a la lucha fueron notablemente distintas, forjando identidades únicas en el vasto mosaico de la resistencia chiapaneca:
| Aspecto | EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) | Las Abejas de Chenalhó |
|---|---|---|
| Método Principal | Levantamiento armado y acción militar inicial, seguido de un proceso de diálogo y construcción de autonomía. | Resistencia civil pacífica, desobediencia civil y no violencia como principios irrenunciables. |
| Fundación | Surgido clandestinamente en 1983, se dio a conocer públicamente el 1 de enero de 1994, con la toma de San Cristóbal de Las Casas. | Fundada en diciembre de 1992, en respuesta a una injusticia local por la tenencia de la tierra y la detención arbitraria de comuneros. |
| Participación en Diálogo | Actor principal en las mesas de diálogo con el gobierno mexicano, buscando acuerdos sobre derechos y cultura indígena (Acuerdos de San Andrés). | Participación activa en los cinturones de paz para proteger a los negociadores del EZLN y aportando propuestas para las mesas de diálogo, siempre desde una postura no violenta. |
| Filosofía | "Mandar obedeciendo", autonomía, crítica al neoliberalismo, anticapitalismo, y la construcción de un mundo donde quepan muchos mundos. | Justicia, verdad, dignidad, fe cristiana, reconciliación, y la promoción de la cultura de paz y el respeto a los derechos humanos. |
| Impacto | Visibilización internacional del conflicto indígena y sus demandas, redefiniendo la relación entre el Estado mexicano y los pueblos originarios. | Símbolo de la resistencia pacífica frente a la violencia estatal y paramilitar, y un referente global en la lucha contra la impunidad por violaciones a los derechos humanos. |
Las Voces Silenciadas de Acteal: Nombres que Resuenan
La memoria de la masacre de Acteal está grabada en los nombres de las 45 personas que perdieron la vida de forma brutal. Sus nombres son un recordatorio constante de la injusticia y la necesidad de justicia:
- María Pérez Oyalte
- Martha Capote Pérez
- Rosa Vázquez Luna
- Marcela Capote Ruiz
- Marcela Pucuj Luna
- Loida Ruiz Gómez
- Catalina Luna Pérez
- Manuela Pérez Moreno
- Manuel Santiz Culebra
- Margarita Méndez Paciencia
- Marcela Luna Ruiz
- Micaela Vásquez Pérez
- Josefa Vázquez Pérez
- Daniel Gómez Ruiz
- Victorio Vázquez Gómez
- Rosalina Gómez Hernández
- Lucía Méndez Capote
- Graciela Gómez Hernández
- Marcela Capote Vázquez
- Miguel Pérez Jiménez
- Susana Jiménez Luna
- Rosa Pérez Pérez
- Ignacio Pucuj Luna
- María Luna Méndez
- Alonso Vázquez Luna
- Vicente Méndez Capote
- Guadalupe Gómez Hernández
- Micaela Vázquez Luna
- Juana Vázquez Luna
- Alejandro Pérez Luna
- Juana Luna Vázquez
- Juana Gómez Pérez
- Juan Carlos Luna Pérez
Preguntas Frecuentes sobre Las Abejas y el Zapatismo
- ¿Por qué Las Abejas decidieron no unirse al levantamiento armado del EZLN?
- Las Abejas, aunque compartían los ideales y las demandas de justicia para los pueblos indígenas planteadas por el EZLN, estaban profundamente en desacuerdo con el uso de la violencia y las armas para conseguir esos objetivos. Desde su fundación, han defendido y practicado la resistencia pacífica como su principal método de lucha, incluso en los momentos más críticos del conflicto en Chiapas, lo que las distinguió claramente del EZLN.
- ¿Cómo se originó la organización civil Las Abejas?
- La Sociedad Civil Las Abejas se fundó en diciembre de 1992, como resultado de una injusticia local en la comunidad de Tsajalch’en, municipio de Chenalhó. Un conflicto familiar por la herencia de tierras, que escaló a nivel comunitario y llevó al encarcelamiento injusto de cinco hombres, movilizó a 400 personas de diversas comunidades. Esta experiencia de organización y la exigencia de justicia por medios pacíficos fue el catalizador para la creación del grupo, marcando su compromiso con la no violencia desde sus inicios.
- ¿Qué fue la Masacre de Acteal y cuál fue su impacto?
- La Masacre de Acteal ocurrió el 22 de diciembre de 1997, cuando 45 miembros de Las Abejas, incluyendo mujeres embarazadas y niños, fueron brutalmente asesinados por grupos paramilitares mientras rezaban desarmados en una capilla en Acteal, Chiapas. Este hecho atroz se convirtió en un símbolo de la "guerra de baja intensidad" implementada por el Estado mexicano y de la impunidad que ha prevalecido, ya que a pesar de algunas detenciones, funcionarios de alto rango nunca fueron investigados ni sancionados. La masacre visibilizó a nivel nacional e internacional la vulnerabilidad de las comunidades indígenas y la brutalidad de la estrategia contrainsurgente, dejando una herida profunda en la sociedad mexicana.
- ¿Se hizo justicia por la masacre de Acteal?
- Para las comunidades de Las Abejas, la justicia completa por la Masacre de Acteal aún no ha llegado. Aunque hubo detenciones y algunas condenas iniciales, la percepción general es de impunidad, especialmente porque ningún funcionario de alto rango ni dirigentes militares han sido investigados o sancionados por su presunta responsabilidad en los hechos o por la inacción. Las Abejas continúan exigiendo verdad y justicia plena, manteniendo viva la memoria de las víctimas y denunciando la falta de rendición de cuentas por parte del Estado mexicano.
- ¿Cuál es la relación actual de Las Abejas con el zapatismo?
- La relación de Las Abejas con el zapatismo se mantiene como un movimiento paralelo y de respeto mutuo. Aunque comparten la lucha por los derechos indígenas, la autonomía y la justicia social, Las Abejas continúan su camino de resistencia civil y pacífica, denunciando las injusticias y manteniendo viva la memoria de sus mártires de Acteal a través de la no violencia. Ambas organizaciones, a su manera, representan facetas clave y complementarias de la resistencia indígena en Chiapas.
Un Legado de Lucha Pacífica y Memoria Viva
Más de tres décadas después de su fundación y a veinticinco años de la masacre de Acteal, la Sociedad Civil Las Abejas de Chenalhó sigue siendo un faro de esperanza y resistencia en Chiapas. Su historia es un testimonio conmovedor de la capacidad de los pueblos para organizarse frente a la adversidad y para elegir el camino de la paz y la no violencia, incluso cuando son blanco de la brutalidad. Su persistente demanda de justicia por la masacre de Acteal resuena como un recordatorio constante de que la impunidad socava los cimientos de cualquier sociedad que aspire a ser justa y democrática.
La distinción entre Las Abejas y el EZLN, lejos de ser una división, es un reflejo de la diversidad de caminos que los movimientos sociales pueden tomar en su búsqueda de un mismo fin: la construcción de un mundo más equitativo y respetuoso. Las Abejas, con su inquebrantable compromiso con la vida y la resistencia pacífica, continúan honrando la memoria de sus mártires y enseñando al mundo que la verdadera fuerza reside no en las armas, sino en la dignidad inquebrantable de un pueblo que se niega a ser silenciado. Su legado es un llamado universal a la solidaridad, a la memoria y a la incansable búsqueda de la verdad y la justicia.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Las Abejas y el Zapatismo: Paz y Resistencia en Chiapas puedes visitar la categoría Calzado.
