¿Qué tipo de zapatos usan las mujeres?

Tacones: De Símbolo Masculino a Ícono Femenino

19/12/2022

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En el vasto universo del calzado, pocas prendas suscitan tanto debate y fascinación como los zapatos de tacón. Comúnmente asociados con la elegancia y la feminidad, es un hecho poco conocido para muchos que los tacones altos no solo fueron diseñados originalmente para hombres, sino que durante siglos sirvieron como un poderoso símbolo de estatus y utilidad masculina. ¿Qué transformó radicalmente su significado? ¿Cómo es posible que un elemento tan arraigado en la indumentaria femenina actual haya tenido un origen tan diferente? Este artículo se sumerge en la rica y sorprendente historia de los tacones, explorando cómo las complejas interacciones entre las tendencias de la moda, los cambios sociales y la construcción del género han redefinido su lugar en nuestro armario y nuestra percepción cultural.

¿Por qué los hombres no llevan zapatos de tacón?
Los hombres llevaban zapatos de tacón, una vez, pero ahora no lo hacen. Esto no se debe simplemente a una moda pasajera. Los hombres que usan tacones generalmente atraen la risa, la burla, el miedo o confusión, y sin embargo esto no fue siempre el caso.

Los Orígenes Masculinos del Tacón: Símbolo de Utilidad y Poder (Siglos XVI-XVII)

Para desentrañar el enigma de los tacones, debemos retroceder hasta el siglo XVI, donde en Persia, los soldados a caballo adoptaron los tacones altos como una herramienta eminentemente práctica. Estos elevadores en el calzado les proporcionaban un mejor agarre en los estribos, permitiéndoles una mayor estabilidad y eficacia durante la caballería y el combate. No eran un adorno, sino un equipo esencial que mejoraba su desempeño y, por ende, su capacidad militar. Este uso funcional del tacón, lejos de cualquier connotación de lujo o frivolidad, era un claro indicativo de su utilidad y del poder inherente a la figura del guerrero.

La influencia de esta moda ecuestre persa no tardó en cruzar fronteras y llegar a Europa en el siglo XVII. Sin embargo, en el Viejo Continente, el propósito de los tacones sufrió una metamorfosis. Mientras que en Persia se valoraban por su practicidad, en las cortes europeas, especialmente entre la aristocracia, los tacones altos adquirieron un significado completamente opuesto: se convirtieron en un ostentoso símbolo de lujo y privilegio. Paradójicamente, su incomodidad y su nula utilidad para caminar largas distancias eran precisamente lo que los hacía deseables. Solo aquellos hombres con suficiente riqueza y poder, que no necesitaban desplazarse a pie y podían permitirse carruajes o ser transportados, podían permitirse el "lujo" de calzar tacones. Eran una declaración visible de su posición social, una forma de decir: "Soy tan importante que no necesito caminar como el resto". El rey Luis XIV de Francia, famoso por su estatura y su amor por la moda, es un claro ejemplo de esta tendencia, utilizando tacones rojos que realzaban su figura y su autoridad, consolidando su imagen de monarca todopoderoso. En este contexto, los tacones eran sinónimo de un indiscutible poder masculino.

El Gran Desvío de Género: Tacones y la "Irracionalidad" Femenina

El punto de inflexión en la historia de los tacones llegó con el período de la Ilustración, un movimiento intelectual que transformó radicalmente las percepciones sociales y de género. A medida que la sociedad se inclinaba más hacia la razón, la educación y las relaciones económicas estructuradas, los ideales de masculinidad se vincularon estrechamente con la practicidad, la lógica y la sobriedad. En contraste, las mujeres fueron progresivamente encasilladas en un rol alternativo, asociadas con la emoción, la irracionalidad y una supuesta incapacidad para la educación formal o el pensamiento práctico. En este nuevo paradigma, la moda femenina comenzó a ser vista como "tonta" o "frívola", y cualquier elemento percibido como incómodo o inútil se integró en esta narrativa.

Fue así como los tacones, que antes habían sido un emblema del privilegio masculino precisamente por su "impracticabilidad", se convirtieron en un potente símbolo de la feminidad. La misma razón por la que los hombres ricos de Europa los amaron (eran dolorosos, poco prácticos y frívolos) ahora se utilizaba para categorizarlos como inherentemente femeninos. Los hombres dejaron de usarlos porque las ideas sociales de género habían cambiado drásticamente: los hombres debían encarnar la practicidad y la seriedad, mientras que a las mujeres se les atribuía la irracionalidad y la preocupación por lo estético por encima de lo funcional. Esta dicotomía reforzó una clara división de roles, donde el calzado se convirtió en un marcador visible de las expectativas y limitaciones impuestas a cada género.

La Revolución Francesa y la Caída de los Tacones para Ambos Sexos

La agitación social y política de la Revolución Francesa (finales del siglo XVIII) marcó otro giro significativo en la historia de los tacones, afectando tanto a hombres como a mujeres. Con la muerte, la pobreza y el conflicto civil asolando la nación, las ostentosas exhibiciones de riqueza a través de la vestimenta y el calzado dejaron de ser socialmente aceptables. La opulencia asociada con la monarquía y la aristocracia, incluyendo los elaborados zapatos de tacón, se convirtió en un blanco de repudio. En este clima de austeridad y cambio de clases, la moda se simplificó drásticamente.

En consecuencia, los tacones altos fueron vistos una vez más como poco prácticos para ambos sexos y cayeron en desgracia generalizada. La necesidad de movilidad y la adopción de una vestimenta más funcional y democrática relegaron los tacones a un segundo plano. Este período de transformación social demostró cómo las circunstancias económicas y políticas pueden influir directamente en las tendencias de la moda, despojando a ciertas prendas de su significado previo y redefiniéndolas en función de las nuevas realidades sociales. Aunque fue una pausa temporal para su resurgimiento en la moda femenina, para los hombres, el abandono de los tacones fue prácticamente definitivo.

La Era de la Fotografía y la Connotación Erótica del Tacón Femenino

A mediados del siglo XIX, con el advenimiento y la creciente disponibilidad de la fotografía, los tacones altos experimentaron un resurgimiento, pero esta vez, casi exclusivamente en el ámbito femenino y con una nueva y poderosa connotación. Los pornógrafos de la época comenzaron a fotografiar mujeres en tacones, introduciendo y solidificando una percepción de género de los tacones como un símbolo del valor erótico y sexual de la mujer. Esta asociación, lamentablemente, ha perdurado hasta nuestros días, influenciando la forma en que los tacones son percibidos y utilizados en la moda femenina.

A pesar de que esta visión sigue siendo predominante, es importante reconocer que existen movimientos y perspectivas que desafían este binario de género encarnado a través del calzado y la vestimenta. Feministas, hombres transexuales y diversas perspectivas queer, como se diría en sociología, "desafían la presentación de uno mismo" que históricamente ha sido impuesta. Estas voces buscan desvincular los tacones de una única interpretación de género o de un valor puramente erótico, abriendo el camino para una comprensión más fluida y personal del estilo y la identidad.

El Género como Actuación: La Teoría de West y Zimmerman

La historia de los tacones es un ejemplo conmovedor y revelador de la teoría de "hacer género" (doing gender) propuesta por los sociólogos Candace West y Don H. Zimmerman. Estos investigadores argumentaron que el género no es algo innato o simplemente una característica biológica, sino algo que "hacemos" o "actuamos" constantemente en nuestra vida diaria. Realizamos el género a través de la forma en que nos vestimos, la manera en que hablamos, cómo caminamos y, en general, cómo pensamos sobre los hombres y las mujeres. Aunque las sociedades suelen estar estructuradas en torno a la idea de que hombres y mujeres son fundamentalmente diferentes y tienen roles "naturales", la historia de los tacones demuestra que la forma en que se perciben la feminidad y la masculinidad es fluida y cambia drásticamente con el tiempo.

Ciertas modas e ideas que alguna vez estuvieron asociadas con los hombres ahora son vistas como "afeminadas" o contrarias a lo que se espera de un hombre. West y Zimmerman muestran que el género es un "logro", una construcción social que las personas son responsables de mantener a través de sus identidades. Si una persona se pone algo relacionado con el sexo opuesto, se interrumpe la noción de que los hombres y las mujeres están "naturalmente" destinados a actuar de cierta manera. A través del ejemplo aparentemente peculiar de hombres poderosos usando tacones, como el ya mencionado Luis XIV en sus retratos, vemos cómo "hacer género" es también una forma de perpetuar la desigualdad social.

La autora Elizabeth Semmelhack, consultada por la BBC sobre si los tacones podrían volver a ser un equipo estándar para los hombres, respondió de manera contundente: "Absolutamente… Si se convierte en un significante de la potencia real, entonces los hombres estarán tan dispuestos a llevarlo como las mujeres". Su comentario subraya la idea central: cuando los tacones están asociados con el poder y la funcionalidad (como en la equitación), esto encaja con los ideales dominantes de la masculinidad. Sin embargo, cuando los tacones se asocian con la moda frívola o el valor erótico superficial, se vinculan inmediatamente con la feminidad. Del mismo modo, si los tacones se asocian con la irracionalidad, son inaceptables para los hombres, pero pueden ser idealizados para las mujeres. La guerra y la pobreza, como se vio en la Revolución Francesa, reducen la necesidad de que hombres y mujeres usen zapatos especiales para demarcar el género, mientras que la opulencia y el consumismo permiten que el vínculo de género se vuelva omnipresente y más rígido.

Como argumentan West y Zimmerman, "El género es un dispositivo ideológico poderoso": reproduce la desigualdad a través de nuestras acciones cotidianas y también limita nuestras opciones. Algo tan mundano como la razón por la cual las mujeres usan tacones mientras que los hombres no, está intrínsecamente ligado a una historia compleja de construcción social. Los tacones, aunque a menudo son incómodos de llevar, proporcionan placer a quienes los usan porque nos ayudan a simbolizar nuestra identidad social y a encajar en las expectativas de género que la sociedad nos impone.

Evolución de las Asociaciones de los Tacones a Través del Tiempo y el Género

Época/ContextoAsociación para HombresAsociación para Mujeres
Siglos XVI-XVII (Persia)Utilidad (equitación), poder, estatus militarNo se menciona (no uso generalizado)
Siglo XVII (Europa Aristocrática)Lujo, privilegio, estatus social, poderNo se menciona (uso limitado o nulo)
Período de la IlustraciónPracticidad, racionalidad (abandono del tacón)Irracionalidad, frivolidad, "moda tonta", feminidad
Revolución FrancesaImpracticidad (rechazo generalizado)Impracticidad (rechazo generalizado)
Mediados del S. XIX en adelanteIrrelevancia, ridiculez (no uso)Valor erótico, feminidad, moda, símbolo de estatus femenino

Preguntas Frecuentes sobre la Historia de los Tacones

¿Por qué los hombres usaban tacones en el pasado?
Inicialmente, en Persia, los tacones eran prácticos para los soldados a caballo, proporcionando estabilidad en los estribos. En la Europa del siglo XVII, los aristócratas los adoptaron como un símbolo de lujo y estatus, demostrando que eran tan ricos y poderosos que no necesitaban caminar y podían permitirse calzado "impracticable".
¿Cuándo dejaron los hombres de usar tacones?
Los hombres comenzaron a dejar de usar tacones durante el período de la Ilustración, a partir del siglo XVIII, cuando la masculinidad se asoció con la practicidad y la racionalidad, y los tacones fueron redefinidos como un accesorio "frívolo" y "femenino".
¿Qué papel jugó la Revolución Francesa en la moda de los tacones?
Durante la Revolución Francesa, la exhibición de riqueza a través de la vestimenta se volvió inaceptable. Los tacones, asociados con la aristocracia, cayeron en desuso para ambos sexos debido a su "impracticidad" en un contexto de austeridad y cambio social. Aunque resurgieron para las mujeres, para los hombres el abandono fue más definitivo.
¿Cómo se relacionan los tacones con la feminidad hoy en día?
Desde mediados del siglo XIX, en parte debido a la fotografía y su uso en la pornografía, los tacones se asociaron fuertemente con el valor erótico y la estética femenina. Esta percepción se ha mantenido, consolidándolos como un ícono de la moda y la feminidad, a pesar de los desafíos de diversas perspectivas sobre el género.
¿Podrían los hombres volver a usar tacones en el futuro?
Según la historiadora Elizabeth Semmelhack, es "absolutamente" posible. Si los tacones volvieran a ser un significante de "poder real" o utilidad, los hombres podrían estar tan dispuestos a usarlos como las mujeres. Esto subraya cómo el significado de la moda está intrínsecamente ligado a las construcciones sociales de género y poder.
¿Qué significa que el género es una "actuación" o "hacer género"?
La teoría de West y Zimmerman sugiere que el género no es solo una característica biológica, sino algo que construimos y expresamos activamente a través de nuestras acciones, vestimenta, lenguaje y la forma en que interactuamos con el mundo. Es una performance social que contribuye a mantener las expectativas y, a menudo, las desigualdades de género.

Más Allá de la Moda: La Sociología de lo Cotidiano

La sociología de lo cotidiano nos invita a mirar más allá de la superficie de las cosas que damos por sentadas, como nuestras elecciones de moda. La historia de los tacones es un testimonio elocuente de cómo algo tan aparentemente trivial como un zapato puede encapsular complejas dinámicas de poder, estatus, utilidad y género. Los hombres llevaban zapatos de tacón una vez, pero ahora, en su mayoría, no lo hacen. Esto no se debe simplemente a una moda pasajera o a una preferencia estética arbitraria. La risa, la burla, el miedo o la confusión que hoy atraen los hombres que usan tacones demuestran cuán profundamente arraigadas están nuestras nociones de género, a pesar de que no siempre fue así. La idea de que los hombres que usan tacones están "llevando la moda de las mujeres" ignora la rica y variada historia del calzado, y el hecho de que no todas las mujeres usan tacones y no todas las personas que los usan encajan en categorías binarias de género.

Las variaciones históricas y sociales de lo que los tacones altos simbolizan demuestran cómo la clase social, el tiempo, el lugar y las estructuras sociales controlan la forma en que pensamos y actuamos en relación con nuestra identidad de género. Este análisis nos recuerda que cada prenda que vestimos lleva consigo una carga cultural e histórica, y que entenderla nos permite desafiar las normas y apreciar la fluidez y la complejidad de la experiencia humana.

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