29/08/2022
En el vasto tapiz cultural de Colombia, pocas figuras brillan con la intensidad y relevancia de Manuel Zapata Olivella. Nacido en Lorica, Córdoba, en 1920, y fallecido en Bogotá en 2004, este polifacético intelectual colombiano no solo fue médico y antropólogo, sino también un escritor prolífico y un incansable defensor de la afrocolombianidad. Su vida y obra se entrelazan indisolublemente con la historia de la comunidad afrodescendiente en Colombia, un legado que hoy es reconocido por sus inmensas aportaciones en los planos político, científico y cultural. Zapata Olivella fue uno de los primeros autores en abordar seriamente la riqueza y complejidad de esta identidad, dedicando gran parte de su existencia a su divulgación y preservación a través de la literatura, la investigación, la prensa y los eventos académicos.

Desde su infancia, Manuel Zapata Olivella estuvo inmerso en un ambiente que celebraba la literatura, la música, la cultura y la religiosidad popular del Caribe colombiano. Sus padres, Edelmira Olivella (de ascendencia indígena zenú y española) y Antonio María Zapata Vásquez (mulato de ascendencia europea y africana), inculcaron en sus hijos un profundo sentido de orgullo por sus orígenes. Esta mezcla cultural, que él mismo describía con la frase “En mi familia todos los abuelos habían nacido engendrados en el vientre de mujer india o negra. Mis padres, mis hermanos, mis primos llevamos la pelambre indígena, los ojos azules o el cuerpo chamuscado con el sol africano”, marcó su perspectiva y su misión de vida.
Un Viajero Incansable y Observador Profundo
La búsqueda de las raíces afrocolombianas llevó a Manuel Zapata Olivella a emprender numerosos viajes a África. Su objetivo era claro: comprender de primera mano el mundo cotidiano de sus ancestros y el profundo desarraigo que supuso su traslado forzoso a América. No se conformó con una visión externa; se sumergió en las cosmogonías de los propios esclavizados, recopilando relatos míticos que explicaban su desgracia. Un ejemplo notable es la historia del dios yoruba Changó, cuya pelea con sus trece hermanos desató la ira divina y la consecuente maldición que llevó a la partida del continente africano. Según este relato, sería el propio Changó quien, paradójicamente, fortalecería el espíritu de los africanos desterrados en América, otorgándoles la fuerza espiritual para renacer en el nuevo continente. Este enfoque, donde los hechos históricos se interpretan a través de la imaginación mítica, fue denominado por Zapata como “realismo mítico”.
Sus viajes no se limitaron a África. Entre 1943 y 1947, Zapata Olivella recorrió Colombia, América Central, México y Estados Unidos, ejerciendo diversos oficios como médico, periodista y hasta boxeador. Estas experiencias enriquecieron su visión del mundo y alimentaron sus primeras obras narrativas y periodísticas, como Tierra Mojada (1947), que Ciro Alegría calificó como “uno de los primeros brotes novelísticos de la sensibilidad negra en nuestra América”, y Pasión Vagabunda (1949), donde abordó la discriminación racial en Estados Unidos. Incluso viajó a la China de Mao Tse Tung, donde conoció a figuras de la talla de Pablo Neruda y Jorge Amado, ampliando aún más su horizonte intelectual.
Activismo y Lucha por el Reconocimiento
El compromiso de Manuel Zapata Olivella con la afrocolombianidad no se limitó al ámbito académico y literario; fue un activista incansable contra el racismo. Ya en 1943, junto con su hermana Delia Zapata Olivella, Natanael Díaz y Marino Viveros, organizó en Bogotá el “Día del Negro”, una iniciativa que, aunque controvertida en su momento por ser considerada “racista” y “separatista” por algunos sectores políticos, sentó un precedente crucial para la visibilización de la cultura afrocolombiana.
En la década de 1970, su labor se intensificó. Fundó la Fundación Colombiana de Investigaciones Folclóricas en 1973, con el objetivo de investigar la creatividad de las “capas analfabetas y semianalfabetas” del país. En 1975, cofundó el “Centro de Estudios Afrocolombianos” y organizó la primera semana de cultura negra en la Biblioteca Nacional de Colombia. Sin embargo, uno de sus hitos más significativos fue la organización del Primer Congreso de la Cultura Negra de las Américas en Cali, en agosto de 1977. Este evento fue un foro trascendental para la reflexión sobre la cultura de los pueblos afrodescendientes, sentando las bases para futuros congresos en Panamá (1980) y San Pablo, Brasil (1982).
La obra cumbre de Zapata Olivella, Changó, el Gran Putas, publicada en 1983, es un testimonio de su dedicación. Escrita a lo largo de dos décadas (1962-1982), esta novela épica condensa su investigación y su visión del “realismo mítico”, consolidándolo como un referente indispensable de la literatura afrocolombiana.
La Afrocolombianidad: Una Historia de Resistencia y Resiliencia
El estudio de Zapata Olivella sobre la afrocolombianidad abarca también la dolorosa historia del comercio transatlántico de esclavos. Procedentes principalmente de regiones al sur del desierto del Sahara, como los actuales Nigeria, Congo, Malí, Ghana y Senegal, los africanos culminaban su forzoso viaje en Cartagena de Indias, que se convirtió en el gran puerto negrero de la época. La necesidad de mano de obra en las minas, tras el declive de la población indígena, impulsó la llegada masiva de esclavos, con aproximadamente 4000 africanos ingresando al año a partir de 1520.
La respuesta a este desarraigo fue la resistencia en sus múltiples formas. Figuras como Benkos Bioho, un líder clave del siglo XVII, animaban a los recién llegados a resistir y se convirtió en traductor oficial de Pedro Claver, el jesuita que dedicó su vida al cuidado de los esclavos. Desde finales del siglo XVI, muchos esclavos negros lograron escapar, formando asentamientos conocidos como palenques, siendo el más famoso el de San Basilio.
Aunque la esclavitud fue abolida en Colombia en 1859, persistió de facto durante décadas en ingenios azucareros, especialmente en el Valle. A principios del siglo XX, la tendencia a “homogenizar hacia lo blanco” y la prohibición de que las personas del Pacífico se afincaran en las ciudades son ejemplos de la discriminación persistente. Más recientemente, durante el conflicto armado colombiano, los afrodescendientes han sido víctimas de masacres y desplazamientos, debido a la riqueza mineral de sus territorios y la ubicación estratégica de sus asentamientos ribereños.

Hacia el Reconocimiento y la Igualdad
La lucha por el reconocimiento de las comunidades afrocolombianas ha sido larga y ardua, inspirada en parte por el ejemplo de las organizaciones indígenas. Hitos legislativos y sociales han marcado este camino:
| Año/Período | Hito Clave | Descripción |
|---|---|---|
| 1977 | I Congreso de las Culturas Negras de las Américas | Organizado por Manuel Zapata Olivella en Cali, fue un foro fundamental para la reflexión sobre la cultura afrodescendiente. |
| 1991 | Nueva Constitución Política de Colombia | Reconoce la diversidad y multiculturalidad del país, otorgando reconocimiento político y territorial a las comunidades étnicas. |
| 1993 | Ley 70 | Hito crucial que reconoce oficialmente el papel de las comunidades negras en el cuidado de los territorios y les otorga el derecho a la propiedad colectiva de tierras baldías en zonas ribereñas del Pacífico, además de establecer mecanismos para la protección de su identidad cultural y derechos. |
| 2004 | Auto 005 del Ministerio del Interior | Declara a las comunidades afrocolombianas sujetos de protección especial debido a su vulnerabilidad en el conflicto armado. |
| 2011 | Decreto 4635 | Especifica medidas de protección y establece reparaciones integrales para comunidades afrocolombianas, raizales y palenqueras. |
| 2015-2024 | Decenio Internacional de los Afrodescendientes | Proclamado por la ONU, busca proteger y promover los derechos humanos de estas poblaciones, visibilizar su legado y fortalecer la lucha contra la discriminación racial. |
La Ley 70 de 1993 fue particularmente importante al definir de manera separada a las comunidades negras, afrocolombianos, palenqueros y raizales. Las comunidades negras se definen como conjuntos de familias de ascendencia afrocolombiana con cultura propia, historia compartida, tradiciones y una clara conciencia de su identidad colectiva. Esta ley les reconoció, ante todo, el derecho a la propiedad colectiva de las tierras baldías que habían ocupado tradicionalmente en las zonas rurales ribereñas del Pacífico, y estableció mecanismos para proteger su identidad cultural y promover su desarrollo económico y social, garantizando igualdad de oportunidades.
Preguntas Frecuentes sobre Manuel Zapata Olivella y la Afrocolombianidad
¿Quién fue Manuel Zapata Olivella?
Manuel Zapata Olivella fue un destacado médico, antropólogo, escritor y activista colombiano, considerado uno de los más importantes representantes de la cultura afrocolombiana. Dedicó su vida a la investigación, divulgación y preservación de esta cultura a través de diversas plataformas.
¿Cuál fue el principal objetivo de Manuel Zapata Olivella?
Su principal objetivo fue visibilizar, comprender y preservar la cultura afrocolombiana, así como luchar contra la discriminación racial y promover el reconocimiento de los derechos y aportes de las comunidades afrodescendientes en Colombia y América.
¿Qué es el “realismo mítico”?
El “realismo mítico” es un concepto acuñado por Manuel Zapata Olivella para describir una forma particular de entender el mundo, donde los hechos históricos son interpretados y narrados a través de la imaginación y la cosmogonía mítica de los pueblos, especialmente de las comunidades afrodescendientes.
¿Qué fue el I Congreso de la Cultura Negra de las Américas?
Fue un evento trascendental organizado por Manuel Zapata Olivella en Cali en 1977, que reunió a intelectuales y líderes para reflexionar y debatir sobre la cultura de los pueblos afrodescendientes en todo el continente americano, sentando un precedente para el activismo y el reconocimiento cultural.
¿Cómo contribuyó Manuel Zapata Olivella al reconocimiento de la afrocolombianidad?
Contribuyó a través de su vasta obra literaria y antropológica, sus investigaciones de campo en África y América, la fundación de instituciones dedicadas al folclor y la cultura negra, la organización de congresos internacionales, y su activismo constante en contra del racismo y por los derechos de las comunidades afrodescendientes.
¿Cuándo se abolió la esclavitud en Colombia?
La esclavitud en Colombia fue abolida oficialmente en 1859, aunque en la práctica perduró en algunas regiones, especialmente en los ingenios azucareros, durante varias décadas más.
¿Qué significa “cimarrón” o “palenque”?
“Cimarrón” se refiere a los esclavos negros que escapaban de su cautiverio y se establecían en zonas apartadas para vivir en libertad, en alusión a los caballos asilvestrados. “Palenque” era el nombre de los asentamientos o comunidades fortificadas fundadas por estos cimarrones, siendo el de San Basilio uno de los más conocidos y emblemáticos en Colombia.
Un Legado que Permanece
Hoy en día, la historia afro en Colombia es un viaje apasionante de movimientos y resistencias, de voceros y líderes que han luchado y continúan luchando por su tierra y sus familias. Manuel Zapata Olivella no solo iluminó este camino, sino que también sentó las bases para el reconocimiento y la reivindicación de la comunidad afrocolombiana. Su figura es un recordatorio constante de la riqueza cultural que aportan los afrodescendientes a la identidad nacional y de la necesidad de derribar los muros del racismo, reconociéndolos como parte fundamental de la historia y el presente de Colombia. Su Premio a la Vida y Obra del Ministerio de Cultura en 2002, y el nombramiento de la Biblioteca Pública El Tintal en Bogotá en su honor, son testamentos de un legado que sigue vivo e inspirando a nuevas generaciones.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Manuel Zapata Olivella: Voz Eterna de la Afrocolombianidad puedes visitar la categoría Calzado.
