31/05/2026
La brujería es un tema que siempre ha generado controversia y misterio. ¿Existe realmente la brujería? ¿Cómo puede una bruja influir en la vida de otro ser humano? Estas son solo algunas de las muchas interrogantes que surgen al abordar un concepto tan complejo y arraigado en la historia de la humanidad. Es fundamental comprender cómo todo esto comenzó y las implicaciones que ha tenido a lo largo de los siglos para despejar dudas y sorprendernos con su fascinante evolución.

La brujería se define como un conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidas a ciertas personas, llamadas brujas o, en su forma masculina, brujos. Se cree que estas personas están dotadas de algún tipo de habilidades mágicas. La creencia en la brujería es común en una gran cantidad de culturas, desde la más remota antigüedad. Sin embargo, las interpretaciones de este fenómeno han variado significativamente entre cada cultura. En el Occidente cristiano, por ejemplo, la brujería ha sido frecuentemente relacionada con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, cuando una obsesión por la brujería en Europa desembocó en numerosos procesos y ejecuciones, un periodo conocido como la caza de brujas.
- Brujería y Antiguas Creencias Paganas
- La Evolución de los Términos: Brujería, Hechicería y Magia
- Un Fenómeno Universal a Través del Tiempo
- El Nacimiento del Concepto 'Moderno' de Brujería
- Desentrañando la Palabra 'Bruja': Origen y Variantes
- Brujería vs. Hechicería: Una Distinción Crucial
- Historia de la Brujería en el Occidente
- Preguntas Frecuentes sobre la Brujería
Brujería y Antiguas Creencias Paganas
Algunas teorías relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de fertilidad, aunque esto nunca ha podido ser demostrado. No obstante, las brujas han tenido una importancia muy grande en el folclore de diversas culturas y forman parte de la cultura popular. Si bien este es el concepto más frecuente asignado a la terminología de bruja, a partir del siglo XX d.C., el término ha sido reivindicado por sectas ocultistas y religiones paganas, como la Wicca. Estas designan a todas las personas que practican algún tipo de magia, ya sea maléfica (magia negra) o benéfica (conocida como magia blanca), o a quienes son adeptos de una religión determinada. Asimismo, la brujería es considerada una forma de espiritismo. En un uso más extendido, el término se emplea en algunas sociedades para designar a magos o chamanes.
La Evolución de los Términos: Brujería, Hechicería y Magia
Aunque en español la palabra 'brujo' (masculino) se utiliza ocasionalmente como sinónimo de mago, lo más frecuente es que el término 'bruja' se refiera al género femenino y, casi siempre, a quienes practican la magia negra. Sin embargo, no siempre fue así. Históricamente, en Europa, África y Oriente, las artes adivinatorias, la magia y la hechicería fueron practicadas por el género masculino. La excepción fue la época en que la brujería, denominada demoníaca, fue sumamente perseguida en Europa durante la Edad Media, un momento en que se consideraron en su mayoría a quienes eran de género femenino.
Fue durante el cristianismo que la manipulación de las fuerzas ocultas, tradicionalmente en manos de varones (considerados los únicos con poder para ejecutar hechizos benéficos), pasó a ser consagrada a las manos femeninas para realizar maleficios, según los sacerdotes de la iglesia.
Un Fenómeno Universal a Través del Tiempo
De acuerdo con muchos expertos, han existido tanto hombres como mujeres en todos los tiempos que se han atribuido poderes y han practicado la magia, desde sacerdotes hasta emperadores que se arrogaban el título de magos. De la misma manera, existían diversos funcionarios del estado que ejercían labores como adivinos o augures, dedicándose incluso a asegurar quiénes serían los vencedores en la batalla; a ellos se les tildaba de magos. Mientras que la brujería, en un nivel más popular, era ejercida por gente de un nivel cultural y económico menor, viéndose como un subproducto de la magia.
La gente acudía a los brujos para ahuyentar las malas influencias y la mala suerte, o cuando deseaban que sus cosechas mejoraran. Cuando todo inició, se trataba más bien de brujería de tipo benéfica. Los brujos y las brujas practicaban lo que se ha llamado la magia blanca. Esto se observaba en Occidente y Oriente, en lugares como:
- Antigua Roma
- Antigua Atenas
- Antiguo Egipto
- África
Incluso se encontraban talismanes que funcionaban contra el mal de ojo, así como amuletos, hierbas mágicas y pociones.
Ejemplos de Prácticas Mágicas en la Antigüedad
| Cultura | Tipo de Magia | Ejemplos de Prácticas |
|---|---|---|
| Antigua Roma | Benéfica y Maléfica | Augures, talismanes, pociones, maleficae |
| Antigua Atenas | Benéfica y Maléfica | Pharmakon, invocaciones |
| Antiguo Egipto | Benéfica | Hierbas mágicas, amuletos |
| África | Benéfica y Maléfica | Adivinación, conjuros |
El Nacimiento del Concepto 'Moderno' de Brujería
Luego de la aparición del cristianismo, surge el concepto real de la brujería, como una herejía religiosa ligada principalmente a las mujeres. El mago (magus) cede espacio al brujo (maleficus), y el combate contra la magia se convierte en un sinónimo del combate contra el paganismo. Mientras, la magia se practicaba en la corte papal o real por quienes eran llamados nigromantes. Estos, pertenecientes al sexo masculino y considerados los magos más poderosos, usaban el conjuro para controlar a los demonios.
Posteriormente, los teólogos escolásticos condenaron estas prácticas, sosteniendo que si los demonios proporcionaban un servicio al mago, esperaban algo a cambio, lo cual era brujería satánica. Fue entonces cuando el mago, antes considerado Señor, fue transformado en la bruja servil. Así fue cambiado el sexo del malhechor, y quienes eran brujos se convirtieron en mujeres en su gran mayoría.
Desentrañando la Palabra 'Bruja': Origen y Variantes
La etimología de la palabra española 'bruja' es dudosa. Es posible que sea prerromana, de igual origen que el portugués y gallego 'bruxa', y el catalán 'bruixa'. La primera documentación de esta palabra en la forma de 'bruxa' data de finales del siglo XIII. Para el año 1396, se encuentra en aragonés la palabra 'broxa' en el libro de las Ordinaciones y paramientos de Barbastro.
Algunos expertos piensan que el origen de la palabra 'bruja' se encuentra en el área pirenaica. En Gascuña y Béarn, es comúnmente usada una palabra etimológicamente relacionada: 'brouche'. Es importante notar que, en dicha época, el Languedoc y la Corona de Aragón estaban culturalmente muy relacionadas. En el País Vasco y Navarra se utilizó el término 'Sorgin', y en Galicia la voz era 'meiga'.
En latín, las brujas eran denominadas maléficae (singular: maléfica), término utilizado para designarlas en Europa durante gran parte de la Edad Media y la Edad Moderna. Estos términos tienen equivalentes aproximados en otras lenguas, aunque con diferentes connotaciones:
- Inglés: Witch
- Italiano: Strega
- Alemán: Hexe
- Francés: Sorcière
Brujería vs. Hechicería: Una Distinción Crucial
De acuerdo con algunos antropólogos, es necesario diferenciar entre 'brujas' y 'hechiceras'. Las primeras habrían desarrollado su actividad predominantemente en el ambiente rural y se habrían convertido en las víctimas principales de las cazas de brujas (1450-1750). Las hechiceras, conocidas desde la antigüedad clásica, son fundamentalmente personajes urbanos, como la protagonista de La Celestina de Fernando de Rojas, un caso característico en la literatura española. Esta distinción se observa frecuentemente en la literatura española del Siglo de Oro, como en El Coloquio de los perros de Cervantes, donde el perro Berganza dice: "he querido dejar todos los vicios de la hechicería, en que estaba engolfada, muchos años había y sólo me he quedado con la curiosidad de ser bruja, que es un vicio dificultosísimo de dejar".
En otros casos, expertos en antropología diferencian hechicera y bruja basándose en sus distintas relaciones con el poder oculto y maligno, o el poder demoníaco. La hechicería es tan antigua que es posible encontrar prácticas de magia hechiceril o maléfica en todas las culturas, realizadas con la intención de dañar a otros mediante técnicas apropiadas e invocación de poderes misteriosos o demoníacos. Así, la hechicera invoca y se sirve del poder demoníaco para realizar sus conjuros. En tanto que la bruja, hace un pacto con el diablo, renuncia a su fe y le rinde culto.
La fuente del poder oculto de la bruja "no se trata ahora de lo referido a la fuerza de las palabras, ni tampoco a lo que es la invocación al diablo, ni menos a la ceremonia de tipo mágica. Sino más bien, a aquellas que es proveniente de la adoración personal, y también de tipo voluntaria, que se le rinde al demonio. Siendo esto por parte de la bruja hereje, así como también apóstata, por lo cual su poder resulta ser vicario, pero a su vez es diabólico. El cual ha sido adquirido, mediante un pacto que suele ser explícito, personal y además directo con el conocido como Satán." Esto ocurre en el conciliábulo nocturno y destructor, anunciado como el aquelarre. Así, la hechicera se transforma en bruja satánica o bruja aquelárrica, una transformación producida en Europa al culminar los dos siglos de la Edad Media.
La idea de distinguir entre brujería y hechicería radica en que, en la última, no existe un pacto con el diablo, una opinión compartida por los expertos. Mientras que en el caso de la brujería se utilizan hierbas, ungüentos y alucinógenos para sugestionar a las víctimas, en la hechicería se emplean materiales empíricos.
Diferencias Clave entre Brujería y Hechicería
| Característica | Brujería | Hechicería |
|---|---|---|
| Pacto con el Diablo | Sí, directo y explícito | No, invocación de poderes |
| Origen del Poder | Adoración personal al demonio | Técnicas, conjuros, invocación |
| Asociación Principal | Rural, víctima de caza de brujas | Urbana, literatura clásica |
| Materiales Utilizados | Hierbas, ungüentos, alucinógenos | Materiales empíricos |
| Finalidad | Maleficio, herejía religiosa | Daño, influencia |
Términos para Brujería y Hechicería en Diferentes Idiomas
| Idioma | Hechicería | Brujería |
|---|---|---|
| Inglés | Sorcery | Witchcraft |
| Portugués | Feitiçaria | Bruxaria |
| Italiano | Fattucchieria | Stregoneria |
| Alemán | Kunts o Zauberei | Hexerei |
| Castellano | Hechicería | Brujería |
Así, podemos distinguir dos tipos de brujería: una antigua, que aún subsiste, y que trata sobre filtros amorosos, adivinación o hechicería; y la demoníaca, vinculada a los aquelarres y al diablo.
Historia de la Brujería en el Occidente
La Antigüedad Clásica
La creencia en la magia estaba muy extendida en la antigua Grecia y Roma. Existía una clara distinción entre los diferentes tipos de magia según su intención. La magia benéfica, a menudo, se realizaba públicamente e incluso se consideraba necesaria; existían funcionarios estatales, como los augures romanos, encargados de esta actividad. En cambio, la magia con fines maléficos era perseguida y generalmente atribuida a hechiceras, denominadas en latín maléficae. Numerosos autores clásicos las mencionan.
Según los textos clásicos, se creía que estas hechiceras podían transformarse en animales, volar de noche y practicar magia tanto en provecho propio como por encargo de otros, dedicándose principalmente a la magia erótica. También se les atribuía la capacidad de provocar daños como enfermedades o tempestades. Se reunían de noche y consideraban a diosas como Hécate, Selene y Diana como sus protectoras, a quienes invocaban en sus conjuros.
Las brujas más conocidas de la literatura clásica son probablemente dos personajes mitológicos: Circe y Medea. Ambas poseían habilidades mágicas basadas en su dominio de pócimas o filtros mágicos, denominados en griego pharmakon. Medea, que se presenta como adoradora de Hécate, se convirtió en el arquetipo de la hechicería en las literaturas griega y romana. Se encuentran menciones de brujas en obras de autores como Teócrito, Horacio, Ovidio, Apuleyo, Lucano y Petronio, especialmente referidas a la magia erótica.
Existen obras de arte que relacionan la creencia grecorromana de que las brujas se convertían en estirge, un animal nocturno mitad humano y mitad pájaro que se alimenta de sangre, un precedente de la figura del vampiro. Sin embargo, los escritores antiguos a menudo fueron escépticos sobre las supuestas facultades de las brujas y la existencia real de la brujería.
La Brujería en el Antiguo Testamento
En la Torá, considerada el Antiguo Testamento cristiano, no se encuentra el concepto de brujería con las connotaciones y significados desarrollados en el medievo europeo. En el Éxodo, se prohíbe concretamente la magia o hechicería, que en hebreo es kasháf, que significa "la que susurra". Esto se refiere a la práctica de invocar dioses o espíritus, o mediante fórmulas mágicas, obtener conocimiento y sabiduría supuestamente sobrenaturales, así como intentar influir en personas o acontecimientos futuros. Aquí se marca una diferencia con la adivinación, ya que esta última solo busca descubrir acontecimientos futuros, no influir ni cambiarlos.
La Biblia indica que los hechiceros no eran satanistas, sino sacerdotes más o menos formales de cultos de la época, como los de Egipto, Babilonia y Persia. La Torá establece que la hechicería debe castigarse tajantemente con pena de muerte, como se dice en el Éxodo: "A la hechicera no la dejarás que viva." Es notorio que la brujería aparece aquí como una actividad en su mayor grado femenina, al igual que en Grecia y Roma. Otras citas bíblicas, como Levítico y Deuteronomio 18:11-12, muestran que la actividad principal de las hechiceras era la necromancia o invocación de muertos. En el primer libro de Samuel (28: 1-25), se relata la historia de la bruja de Endor, a quien Saúl recurrió, en contravención de las leyes, para invocar al profeta Samuel antes de la batalla con los filisteos.
Brujería y Cristianismo en la Edad Media
Los Padres de la Iglesia mostraron escepticismo acerca de la realidad de la brujería. Agustín de Hipona, por ejemplo, dudaba de la posibilidad de una metamorfosis y desarrolló la teoría de los delirios de los brujos como creación del diablo. Sin embargo, el Código Teodosiano promulgó por primera vez una ley contra el ejercicio de la magia y los hechizos de brujería en el año 429. Luego, para el año 534, el segundo Código de Justiniano prohibió consultar a astrólogos y adivinos, considerándolos una profesión depravada. Posteriormente, para el año 306, el Concilio de Ancira o Elvira declaró que matar mediante algún conjuro era un pecado y lo consideró una obra del demonio. En cuanto al Concilio de Laodicea, en el año 360, solicitó la excomunión de todo el que practicara la brujería, así como la adivinación, astrología y magia.
Alta Edad Media
En la Alta Edad Media, abundan los testimonios de eclesiásticos que denuncian como ilusiones las viejas creencias sobre las brujas, condenándolas como cultos paganos. Los obispos estaban preocupados por los hechizos, las viejas que pretendían haber hecho viajes nocturnos maravillosos, los que fabricaban filtros y encantamientos, y los clérigos eruditos adeptos a la magia, la astrología y la invocación de demonios.
Posteriormente, a mediados del siglo XIII d.C., la percepción sobre la brujería cambió, acentuándose la preocupación por ella. Esto se debió a la difusión de textos herméticos y a la idea, mantenida por clérigos eruditos, de que los cristianos podían, en ocasiones, dejar que el diablo se apoderara de ellos o de parte de su ser. Así, se pasó de ver la brujería como superstición o resultado de ilusiones demoníacas a pensar que quienes la practicaban buscaban establecer pactos con el diablo. Por este motivo, se creyó necesario clasificar muy bien sus prácticas y realizarles un interrogatorio minucioso. A partir de la creencia en las directas intervenciones del diablo en la vida del hombre, estas se hicieron más reales, evidentes y repetidas que nunca antes en la historia medieval. Esta preocupación llegó incluso al Papa, quien consultó a los teólogos. Su opinión se plasmó en la bula Super Illius specula, fechada en 1326, donde se equiparaba la brujería a la herejía. Por lo tanto, las prácticas mágicas se convirtieron en: "En un gran peligro para el género humano al desafiar los lazos de obediencia, al suscitar la rebelión, convirtiéndose también, como la herejía, en un crimen de lesa majestad humana y divina, justificando el procedimiento más duro, más excepcional, puesto que es la majestad misma la que aparece amenazada por este crimen atroz".
Preguntas Frecuentes sobre la Brujería
- ¿Realmente existe la brujería?
- La existencia de la brujería, entendida como la práctica de magia y la influencia sobre eventos o personas, ha sido una creencia extendida a lo largo de la historia en diversas culturas. Sin embargo, su interpretación y la realidad de sus efectos varían enormemente según las creencias culturales y religiosas. Desde la antigüedad, se distinguía entre magia benéfica y maléfica, y su percepción ha cambiado drásticamente, especialmente con la llegada del cristianismo que la asoció con el diablo y la herejía.
- ¿Cómo se diferencia una bruja de una hechicera?
- Según algunas perspectivas antropológicas, la distinción clave radica en la relación con el poder oculto. Una hechicera invoca y se sirve de poderes misteriosos o demoníacos para sus conjuros, a menudo utilizando materiales empíricos. En cambio, una bruja, especialmente en el contexto medieval cristiano, se considera que ha hecho un pacto explícito y directo con el diablo, renunciando a su fe y rindiéndole culto, obteniendo su poder de esta adoración personal.
- ¿Por qué se asoció la brujería principalmente a las mujeres?
- Históricamente, muchas prácticas mágicas fueron realizadas por hombres. Sin embargo, con el advenimiento del cristianismo y la demonización de la magia, el concepto de brujería (especialmente la 'demoníaca') se ligó fuertemente a las mujeres. Se cree que esto fue parte de una manipulación eclesiástica que transformó al 'mago' (masculino y poderoso) en la 'bruja' (femenina y servil al diablo), facilitando su persecución como herejes.
- ¿La brujería siempre fue considerada maligna?
- No. En la antigüedad clásica, existía una clara distinción entre magia benéfica (a menudo pública y necesaria, como la de los augures romanos) y magia maléfica (perseguida). Al inicio, muchas prácticas de brujería popular eran consideradas 'benéficas' o 'magia blanca', utilizadas para la buena suerte o mejorar cosechas. Fue con la aparición del cristianismo cuando el concepto de brujería se transformó en una herejía ligada al diablo, adquiriendo una connotación predominantemente maligna.
- ¿Qué es un aquelarre?
- El aquelarre, también conocido como conciliábulo nocturno, es el término que se refiere a la reunión de brujas que han hecho un pacto con el diablo. En este contexto, la bruja asiste a estas reuniones para rendir culto al diablo y ejercer su poder, marcando una diferencia fundamental con la hechicería, que no implica un pacto directo ni este tipo de congregaciones.
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