05/03/2025
La Navidad es una época de magia y tradición en todo el mundo, pero pocas culturas la celebran con la singularidad y el encanto de Islandia. Lejos de las típicas imágenes de Papá Noel y los renos, en esta isla nórdica las festividades están impregnadas de un folclore ancestral y costumbres que sorprenden a propios y extraños. Una de las más cautivadoras, y quizás la que más curiosidad despierta, es la costumbre de los niños de colocar un zapato en la repisa de la ventana cada 12 de diciembre. ¿La razón? El inicio de una particular cuenta atrás navideña protagonizada por trece seres míticos.

El Misterio del Zapato en la Repisa: Los Jólasveinarnir
La tradición central que impulsa a los niños islandeses a colocar su zapato en la repisa de la ventana cada 12 de diciembre es la llegada de los Jólasveinarnir, o Viejitos Navideños. A partir de esa fecha y hasta el 24 de diciembre, uno a uno, estos peculiares personajes descienden de las montañas para visitar los hogares. Cada noche, el zapato que espera ansiosamente en la ventana se convierte en el recipiente de un pequeño obsequio, una dulce sorpresa que marca la cuenta regresiva hacia la Nochebuena. La emoción de los pequeños es palpable, ya que cada amanecer trae consigo la expectativa de un nuevo regalo. Sin embargo, la generosidad de los Jólasveinarnir no es incondicional. Aquellos niños que no se han portado bien a lo largo del año no encontrarán caramelos ni juguetes, sino una humilde patata, un recordatorio lúdico y similar al carbón que dejan los Reyes Magos en otras latitudes, de que siempre hay una oportunidad para mejorar el comportamiento.
¿Quiénes Son los Jólasveinarnir? De Trolls a Portadores de Alegría
El origen de estos trece Viejitos Navideños es tan fascinante como su tradición. Lejos de ser figuras benévolas desde el principio, los Jólasveinarnir eran originalmente trolls, hijos de la temible ogresa Grýla y su perezoso esposo Leppalúdi. Según las antiguas leyendas islandesas, estos seres bajaban de las montañas para hacer travesuras, robar objetos y asustar a la gente, especialmente a los niños. Su reputación era la de criaturas traviesas y, en ocasiones, incluso peligrosas, cada uno con una personalidad y un truco particular. Con el tiempo, y para adaptarse a una sociedad que buscaba inculcar valores más positivos en sus festividades, su rol evolucionó. De ser meros bromistas y ladrones, se transformaron en los portadores de alegría que hoy conocemos, aunque aún conservan ese toque de picardía que los hace únicos.
La llegada de los Jólasveinarnir es un evento escalonado. Desde el 12 de diciembre, cada día desciende uno de ellos, haciendo su aparición hasta el día 24. Una vez que todos han bajado de la montaña y han cumplido con su cometido de repartir regalos (o patatas), el proceso se invierte. A partir del día después de Navidad, el 26 de diciembre, los Viejitos Navideños comienzan su regreso a las montañas, uno por uno, hasta el 6 de enero, fecha que marca el final oficial de las fiestas navideñas en Islandia, conocida como Þrettándinn.
Las festividades navideñas en Islandia no solo se centran en los regalos y los Viejitos Navideños, sino también en tradiciones culinarias muy arraigadas. El 23 de diciembre se celebra el día de Þorláksmessa, una jornada de gran actividad y significado. Este día es el último de ayuno antes de la Navidad, y la tradición dicta que no se debe comer carne. Por ello, las familias se reúnen para saborear un plato muy particular: el Skata, un pescado deshuesado con un aroma muy distintivo. Lo que hace que este plato sea verdaderamente único y, para muchos extranjeros, un desafío, es que la Skata debe estar en estado de putrefacción. Aunque pueda sonar desagradable, esta peculiaridad se debe a una antigua creencia de que, de otra forma, el pescado contendría enzimas perjudiciales. A pesar de su fuerte olor, que impregna los hogares y las calles, el Skata sigue siendo un manjar muy apreciado y consumido con devoción en esta fecha, generalmente acompañado de patatas hervidas, en una muestra de resiliencia culinaria y apego a las costumbres ancestrales.
Entre las tradiciones islandesas más curiosas y antiguas, se encuentra la leyenda del Jólakötturinn, el gran gato navideño. Esta antigua costumbre dictaba que todo el mundo debía estrenar al menos una prenda de ropa nueva antes de Navidad. ¿La razón? Si no lo hacían, ponían su vida en peligro, pues el gigantesco gato navideño, una criatura mitológica que se cree pertenece a la ogresa Grýla, vendría y los devoraría. Sin duda, un motivo más que suficiente para asegurarse de tener algo nuevo que vestir, aunque fueran solo unos calcetines. Aunque esta tradición ha perdido parte de su aterrador significado original y su práctica estricta ha disminuido con el tiempo, el espíritu detrás de ella perdura. Hoy en día, sigue siendo una costumbre muy extendida regalar pequeñas prendas de ropa antes de las fiestas, especialmente a los niños, para que puedan estrenarlas y, de alguna manera, seguir honrando esta peculiar y fascinante leyenda que añade un toque de misterio y diversión a la Navidad islandesa.
Nochebuena en Islandia: Reflexión, Reunión y Regalos
El 24 de diciembre, la Nochebuena, es uno de los días más sagrados e importantes del calendario navideño islandés. Es una jornada de profunda reflexión y unión familiar. Una de las tradiciones más conmovedoras es la visita a los cementerios. Los islandeses acuden a recordar a sus seres queridos fallecidos, no solo visitando sus tumbas, sino decorándolas con flores, coronas e incluso luces, creando un espectáculo luminoso y emotivo que a menudo sorprende y conmueve a los turistas que lo presencian. Este gesto simboliza el deseo de mantener a los ausentes presentes en la celebración familiar.
Por la tarde, la retransmisión de la misa de la Iglesia Luterana desde Reikiavik es un momento clave. El repicar de las campanas tras la misa es la señal oficial de que la Navidad ha comenzado. Es un instante de alegría y felicitaciones mutuas. Después, las familias se preparan para el gran banquete de Nochebuena. La cena típica suele consistir en carne ahumada, acompañada de patatas y deliciosas guarniciones, como la popular salsa de caramelo. Tras este festín, todos se congregan bajo el árbol de Navidad para el momento más esperado: la apertura de los regalos. Esta noche es tan significativa que la vida pública prácticamente se detiene; no hay servicios de autobuses, la mayoría de los restaurantes y lugares de ocio permanecen cerrados, enfatizando la importancia de la reunión familiar y la tranquilidad del hogar.
Adiós al Año Viejo: Fuegos Artificiales y Hogueras
El día de Fin de Año es otra fecha destacada en las celebraciones navideñas islandesas. A diferencia del resto del año, cuando se requiere una autorización especial para el uso de pirotecnia, durante la Nochevieja todo está permitido. El cielo islandés se ilumina con miles de colores y explosiones, creando un espectáculo pirotécnico inigualable que convierte la noche en un verdadero festival de luz y sonido. Además de los fuegos artificiales, es común encender grandes hogueras, siguiendo una tradición que recuerda a las hogueras de San Juan, reuniendo a la comunidad en torno al calor y la luz, despidiendo el año viejo y dando la bienvenida al nuevo con un estallido de energía y celebración.
El último día oficial de las fiestas navideñas en Islandia es el 6 de enero, conocido como Þrettándinn. A diferencia de España y otros países de tradición católica, en Islandia no se celebra la llegada de los Reyes Magos. Este día marca el final de las festividades de una manera más tranquila y reflexiva. Las familias retiran las luces decorativas y los adornos navideños, despidiéndose de la temporada festiva. Se lanzan los últimos fuegos artificiales, como un último adiós a la magia de la Navidad, y se disfruta de una cena tranquila en familia, preparando la mente y el espíritu para la llegada de un nuevo día en el que todo volverá a la normalidad, y la vida cotidiana recuperará su ritmo habitual, llevando consigo el recuerdo de unos días cargados de tradiciones únicas y momentos inolvidables.
Para entender mejor la singularidad de los Jólasveinarnir, es útil compararlos con otras figuras navideñas más conocidas:
| Característica | Jólasveinarnir (Islandia) | Papá Noel / Reyes Magos (Tradicional) |
|---|---|---|
| Número | Trece | Uno (Papá Noel) / Tres (Reyes Magos) |
| Origen | Trolls, hijos de Grýla | Santos, figuras míticas |
| Llegada | Gradual (12-24 dic.) | Una sola noche (24/25 dic. o 5/6 enero) |
| Obsequios | Diarios, en el zapato | Una vez, en calcetines/bajo el árbol |
| Castigo | Patata | Carbón |
¿Cuántos Jólasveinarnir hay y cuándo llegan?
Hay trece Jólasveinarnir. Comienzan a descender de las montañas uno por uno a partir del 12 de diciembre, hasta el 24 de diciembre.
¿Qué pasa si un niño islandés se porta mal en Navidad?
Si un niño se porta mal, en lugar de un regalo, los Jólasveinarnir le dejarán una patata en su zapato como advertencia.
¿Por qué los islandeses comen pescado podrido en Þorláksmessa?
El Skata, un pescado fermentado, se consume el 23 de diciembre (Þorláksmessa) porque es el último día de ayuno antes de Navidad y la tradición dice que no se debe comer carne. La putrefacción se debe a una antigua creencia de que, de otro modo, el pescado contendría enzimas perjudiciales.
¿Qué es el Jólakötturinn y qué tiene que ver con la ropa?
El Jólakötturinn es el Gato Navideño, una criatura gigante de la mitología islandesa. Una antigua tradición decía que si no estrenabas algo de ropa nueva antes de Navidad, el Jólakötturinn te devoraría. Hoy en día, se sigue regalando ropa para estrenar, aunque sin la amenaza del gato.
¿Cuándo terminan oficialmente las fiestas navideñas en Islandia?
Las fiestas navideñas en Islandia terminan el 6 de enero, día conocido como Þrettándinn, cuando los Jólasveinarnir regresan a las montañas y se quitan las decoraciones navideñas.
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