¿Cómo guardar un zapato de verano?

Adiós a tus Zapatos: La Hidrólisis y Cómo Evitarla

21/01/2022

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Seguro que alguna vez te ha pasado el infortunio de que vas a ponerte tus zapatos predilectos, esos que mimas tanto como a tu mascota y que además te costó un pastizal. Ese par que limpias después de cada uso y al que le pones sus pernitos de plástico para evitar dobleces; ese mismo que guardas con esmero dentro de su caja original... y así, esperando el momento perfecto para volver a lucirlos. Pero cuando finalmente te los pones y das los primeros pasos, notas algo raro, un pisar inestable, un malestar en la plantilla. Vuelves sobre tus pasos y, para tu asombro, ves cómo el suelo está todo lleno de migajas de la suela de tus zapatos favoritos. Te quedas patidifuso y te preguntas qué demonios le ha pasado a tu calzado, por qué hay pedazos de suela por todos lados. No te preocupes, no es magia negra ni un fallo tuyo. La culpa de lo que le ha sucedido a tus zapatos mimados y poco usados tiene un nombre: hidrólisis. Y este palabro tan extraño es, básicamente, una reacción química que afecta a las suelas de ciertos materiales, transformando tu calzado de ensueño en un desastre desmoronado.

¿Cómo reparar el calzado?
Aplica pegamento para reparar calzado en la suela floja y la parte inferior expuesta del zapato. Aplica el pegamento con una brocha redonda de 1 centímetro (0,4 pulgadas). Pincela el pegamento con la brocha para que haya una capa pareja sobre toda la superficie superior de la suela y la parte inferior expuesta del zapato.

La hidrólisis es un proceso de doble descomposición que aparece cuando el agua o la humedad se combinan con ciertas sustancias, y en el mundo del calzado, esta reacción sucede de manera particular con las suelas fabricadas en poliuretano (PU). La consecuencia directa de esta interacción química es una drástica reducción de las propiedades de resistencia mecánica del material. Esto significa que la tracción, la resistencia al desgarro, la resistencia a la abrasión y la resistencia a la flexión del poliuretano se ven comprometidas severamente. En la práctica, y lo que nos importa a nosotros, se traduce en que la suela de tu zapato se empieza a “desmoronar”, “se deshace” o, como muchos la describen, “se descompone” y se cae a pedazos. Es un fenómeno frustrante porque, a diferencia de un desgaste por uso, parece que el zapato se deteriora solo, incluso si ha estado guardado y sin utilizar durante mucho tiempo.

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¿Por Qué los Fabricantes Elijen el Poliuretano? Ventajas que Esconden un Secreto

Quizás te estés preguntando, si el poliuretano tiene este gran inconveniente, ¿por qué los fabricantes lo siguen utilizando? La respuesta reside en las numerosas ventajas que ofrece este compuesto. Las suelas de poliuretano son increíblemente ligeras, lo que contribuye a un calzado más cómodo y menos fatigoso de llevar. Además, destacan por su excepcional flexibilidad, que permite una mayor adaptabilidad al movimiento natural del pie, y una amortiguación superior, absorbiendo los impactos al caminar y proporcionando una sensación de confort inigualable. A esto se suma una buena durabilidad inicial y un precio competitivo en la fabricación, lo que las convierte en una opción muy atractiva para la producción masiva de calzado. Estas características hacen que los fabricantes opten por fabricar zapatos con suelas de poliuretano, en detrimento del caucho, la EVA u otras suelas, que si bien no tienen el problema de la hidrólisis, suelen ser mucho más pesadas, rígidas o con un coste de producción más elevado.

Sin embargo, a pesar de todos estos beneficios, el poliuretano tiene su talón de Aquiles. Este compuesto posee el gran inconveniente de que, a partir de los cinco años de fabricación (¡ojo, no de comercialización o compra del zapato, sino de su fecha de producción!), reacciona y comienza a manifestar el efecto de la hidrólisis. El proceso puede acelerarse significativamente si el zapato se somete a un prolongado tiempo de almacenamiento, una inacción total, una humedad excesiva en el ambiente o altas temperaturas. Es decir, cuanto más tiempo esté el zapato guardado en condiciones desfavorables, más rápido aparecerá y avanzará la hidrólisis, condenando prematuramente tu calzado favorito.

Detectando al Culpable: ¿Cómo Saber si tu Zapato Tiene Suela de Poliuretano?

Identificar si la suela de un zapato es de poliuretano puede ser un desafío, ya que a menudo se confunden con las suelas de EVA (Etilvinilacetato), que también son ligeras y amortiguadas. Visualmente, las suelas de poliuretano suelen ser muy ligeras y ofrecen una sensación de amortiguación al tacto. Sin embargo, para el ojo no experto, la distinción puede ser casi imposible. La mejor manera de salir de dudas es preguntar directamente en la tienda al dependiente. Ellos suelen estar informados sobre los materiales de fabricación de los zapatos y podrán indicarte si la suela es de poliuretano o de otro compuesto. No dudes en hacer esta pregunta crucial antes de realizar tu compra, especialmente si planeas guardar el zapato por un tiempo.

Un síntoma inminente y claro de que la hidrólisis está en marcha es la aparición de grietas en la suela. Si observas que la suela de tu calzado empieza a agrietarse, desmoronarse o a caer a pedazos, es una señal inequívoca de que la reacción química ha comenzado. En este punto, lamentablemente, el daño es irreversible y la suela seguirá deteriorándose hasta volverse inservible. Por eso, la prevención y el conocimiento son clave para evitar llegar a este extremo.

Estrategias para Salvar tus Zapatos: Cómo Retrasar o Evitar la Hidrólisis

Ahora que comprendemos la naturaleza de la hidrólisis y su impacto en las suelas de poliuretano, la pregunta fundamental es: ¿cómo podemos evitar o al menos retrasar este frustrante proceso? Afortunadamente, existen varias estrategias que puedes adoptar para proteger tu inversión y prolongar la vida útil de tus zapatos.

La Mejor Defensa: Elegir Materiales Alternativos

La solución más efectiva y radical contra la hidrólisis es, simplemente, evitar y rechazar las suelas de poliuretano. Si bien ofrecen ligereza y amortiguación, su susceptibilidad a esta reacción química las convierte en una opción de riesgo a largo plazo, especialmente si no se van a utilizar de forma constante. Opta por zapatos con suelas fabricadas en materiales alternativos que no sufren de hidrólisis, como:

  • Suela de caucho: Extremadamente duraderas y resistentes a la abrasión, ofrecen un excelente agarre. Aunque suelen ser más pesadas y menos flexibles que las de PU, su longevidad es superior y no se desmoronan con el tiempo.
  • Suela de EVA (Etilvinilacetato): Muy ligeras y con buena capacidad de amortiguación, similares en sensación al PU pero sin su problema de hidrólisis. Son comunes en zapatillas deportivas y calzado casual. Su durabilidad puede ser algo menor que el caucho, pero no se desintegran misteriosamente.
  • Suela de cuero: Clásicas, transpirables y moldeables al pie. Requieren más mantenimiento y pueden ser resbaladizas en superficies mojadas, pero son muy duraderas y no padecen de hidrólisis.

Al priorizar estos materiales, te aseguras de que tus zapatos no sufrirán el temido desmoronamiento por inactividad.

El Uso Frecuente: Tu Mejor Aliado

Aunque parezca increíble, una de las soluciones más factibles y efectivas para las suelas de poliuretano es utilizar el zapato habitualmente y con frecuencia. Si el calzado se usa a menudo, la reacción química de la hidrólisis no sucederá o se retrasará considerablemente. El problema de la hidrólisis se agrava cuando guardamos el zapato durante un tiempo largo y prolongado, especialmente dentro de su caja original, sin aireación ni estimulación de la suela. El movimiento y la exposición al aire durante el uso diario parecen inhibir o ralentizar el proceso de descomposición. Esto significa que si tienes un par de zapatos con suela de PU, lo ideal es que los incluyas en tu rotación regular de calzado y no los dejes olvidados en el fondo del armario por meses o años.

El Almacenamiento Inteligente: Fuera de la Caja y con Aire

Precisamente, el almacenamiento juega un papel crucial. Evita guardar los zapatos con suela de poliuretano en cajas, especialmente si son las originales y no permiten una buena circulación de aire. Las cajas pueden atrapar la humedad y crear un microclima propicio para la hidrólisis. En su lugar, es recomendable guardar este tipo de calzado fuera de la caja, en un lugar fresco, seco y bien ventilado, lejos de la luz solar directa y de fuentes de calor. Si hablamos de zapatos de verano con suela de poliuretano que guardarás durante el invierno, el consejo es aún más relevante. Asegúrate de que estén fuera de la caja y en un lugar donde la temperatura no sea excesivamente alta y haya buena ventilación. Al siguiente verano, es fundamental que los empieces a utilizar a menudo para que la hidrólisis no aparezca antes de tiempo. Lo importante es usarlos y no dejarlos "apalancados" en el zapatero, acumulando años de inactividad que acelerarán su fin.

Compra con Sabiduría: La Temporada Importa

Otro detalle importante a tener en cuenta al comprar calzado es cerciorarte de que es de temporada actual. Si el zapato es de temporadas pasadas y tiene la suela de poliuretano, le quedará menos vida útil y la hidrólisis le llegará antes de los cinco años de fabricación. Ahora entenderás por qué muchas tiendas ofrecen los zapatos con suela de poliuretano muy rebajados cuando son de colecciones antiguas: saben que el tiempo está en su contra y que esos zapatos son un "caldo de cultivo" para la hidrólisis. Es una oportunidad para el comprador si planea usar el zapato de inmediato y con frecuencia, pero un riesgo si la intención es guardarlo para una ocasión especial futura.

Tabla Comparativa de Materiales de Suelas

Para ayudarte a tomar decisiones informadas, aquí te presentamos una tabla comparativa de los materiales de suelas más comunes y sus características, incluyendo su susceptibilidad a la hidrólisis:

Material de la SuelaVentajas ClaveDesventajas/Consideraciones¿Afectado por Hidrólisis?
Poliuretano (PU)Extremadamente ligero, gran amortiguación, flexibilidad, buen precio.Se descompone con el tiempo (5 años desde fabricación), inactividad acelera el proceso.
CauchoMuy duradero, excelente agarre, resistente a la abrasión.Más pesado, menos flexible, puede ser más rígido.No
EVA (Etilvinilacetato)Muy ligero, buena amortiguación y flexibilidad.Menos duradero que el caucho a largo plazo, puede compactarse con el uso intenso.No
CueroTranspirable, se amolda al pie, elegante, duradero con buen cuidado.Requiere mantenimiento regular, puede ser resbaladizo en mojado, menos amortiguación.No

Preguntas Frecuentes sobre la Hidrólisis y el Cuidado del Calzado

¿Por qué mis zapatos se desmoronan solos si casi no los uso?

La razón principal es la hidrólisis, una reacción química que afecta a las suelas de poliuretano. Paradójicamente, el problema se agrava con la inactividad y el almacenamiento prolongado, ya que la falta de uso, junto con la humedad y la temperatura, acelera la descomposición del material.

¿Qué es exactamente la hidrólisis y cómo afecta a mis zapatos?

La hidrólisis es una reacción química donde el agua o la humedad reacciona con el poliuretano, descomponiendo sus propiedades mecánicas. Esto hace que la suela pierda su integridad, se agriete, se vuelva pegajosa y finalmente se desmorone en pedazos, haciendo el zapato inservible.

¿Todos los zapatos son propensos a la hidrólisis?

No, la hidrólisis es un problema específico de las suelas fabricadas con poliuretano (PU). Las suelas de otros materiales como caucho, EVA o cuero no sufren de esta reacción química y, por lo tanto, no se desmoronarán de la misma manera por inactividad.

¿Cómo sé si la suela de mi zapato es de poliuretano?

Las suelas de poliuretano suelen ser muy ligeras y ofrecen buena amortiguación. Sin embargo, visualmente pueden ser difíciles de distinguir de las de EVA. La forma más segura de saberlo es preguntar directamente al vendedor en el momento de la compra.

¿Hay alguna forma de "revivir" una suela afectada por la hidrólisis?

Lamentablemente, una vez que la hidrólisis comienza y la suela empieza a desmoronarse, el daño es irreversible. No hay productos ni métodos que puedan restaurar la integridad del poliuretano descompuesto. La única solución sería un recambio completo de la suela, si es posible y económicamente viable.

¿Cómo debo guardar mis zapatos de temporada para evitar este problema?

Si tus zapatos de temporada tienen suela de poliuretano, lo ideal es guardarlos fuera de sus cajas originales, en un lugar fresco, seco y bien ventilado. Evita los lugares con alta humedad o temperaturas extremas. Y lo más importante, cuando llegue la temporada de usarlos de nuevo, hazlo con frecuencia para "activar" el material y retrasar la hidrólisis.

¿Es verdad que los zapatos viejos en las tiendas son más propensos a esto?

Sí, es cierto. La hidrólisis empieza a manifestarse aproximadamente a los 5 años desde la fecha de fabricación del zapato, no desde la compra. Por lo tanto, un zapato de temporadas pasadas que ha estado almacenado en la tienda durante varios años tendrá una vida útil mucho más corta antes de que la hidrólisis comience, incluso si nunca ha sido usado. Por eso, a menudo se encuentran con grandes descuentos.

Conclusión

Quizá ahora ya sepas el porqué tus zapatos se rompen solos con el inexorable paso del tiempo, incluso sin darles uso. En esta vida, por mucho que nos cuidemos, no somos eternos, y los zapatos tampoco. Sin embargo, con el conocimiento adecuado sobre la hidrólisis y las suelas de poliuretano, puedes tomar decisiones más informadas al comprar y adoptar hábitos de almacenamiento y uso que prolonguen significativamente la vida de tu calzado. Entender los materiales con los que están hechos nuestros zapatos nos empodera para cuidarlos mejor y evitar sorpresas desagradables. Al final, se trata de disfrutar de tus zapatos favoritos por más tiempo, sabiendo que has hecho todo lo posible para protegerlos. Si te surge alguna duda sobre este tema u otro distinto, no dudes en seguir investigando o en buscar asesoramiento experto. Gracias por leernos y por preocuparte por tus valiosos compañeros de viaje.

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