17/02/2026
En la vibrante década de los 70, un curioso apodo resonaba en las tiendas de Miami: los 'deme dos'. Este término, aparentemente trivial, encapsulaba una realidad económica asombrosa y un poder adquisitivo sin precedentes que caracterizaba a los visitantes de un país sudamericano. ¿Quiénes eran estos compradores que solicitaban dos pares de zapatos o dos relojes sin pestañear? Eran venezolanos, inmersos en la época dorada de la Venezuela Saudita, un periodo de opulencia petrolera que transformó radicalmente su economía y su estatus en la región. Pero, ¿cómo se llegó a este punto de prosperidad deslumbrante, y qué nos dice esta historia sobre la intrincada relación entre Venezuela y su vecina Colombia?
La narrativa económica de Colombia y Venezuela es un tapiz tejido con hilos de independencia compartida, migraciones masivas y cambios drásticos en la fortuna. Desde la disolución de la Gran Colombia hasta la actualidad, sus destinos han estado entrelazados de maneras que desafían las percepciones superficiales. Este artículo desentraña la fascinante evolución de esta relación, explorando cómo la riqueza petrolera venezolana atrajo a millones de colombianos, cómo el tipo de cambio favorable convirtió a las ciudades fronterizas en despensas de ensueño y cómo, décadas después, la marea ha girado dramáticamente, invirtiendo los flujos migratorios y las realidades económicas.

- La Época de la "Venezuela Saudita": Un Auge Inesperado
- El Fenómeno "Deme Dos": Cuando el Bolívar Era Rey
- Un Intercambio Histórico: De la Gran Colombia a las Migraciones
- Café y Petróleo: Destinos Económicos Divergentes
- La Frontera Viva: Cruces por Necesidad y Oportunidad
- El Gran Giro: La Realidad Actual y la Deuda Histórica Invertida
- Preguntas Frecuentes sobre la Relación Colombia-Venezuela y el Fenómeno del "Deme Dos"
La Época de la "Venezuela Saudita": Un Auge Inesperado
La década de 1970 marcó un punto de inflexión para Venezuela. Impulsada por un auge sin precedentes en los precios del petróleo, la nación caribeña se transformó en lo que se conoció popularmente como la "Venezuela Saudita". Este apelativo no era gratuito; reflejaba una prosperidad que rivalizaba con la de las naciones petroleras de Oriente Medio. El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita venezolano en 1975 era cuatro veces superior al de Colombia, una diferencia abismal que se traducía en un poder adquisitivo extraordinario para sus ciudadanos.
El gobierno del entonces presidente Carlos Andrés Pérez, consciente de este torrente de ingresos, implementó el V Plan de la Nación en 1976. Este ambicioso proyecto buscaba consolidar a Venezuela como un Estado capitalista y moderno, diversificando su economía y generando un vasto número de empleos. Se estima que entre 500.000 y 700.000 nuevos puestos de trabajo fueron creados, una cifra impresionante que, sumada a la riqueza generalizada, posicionó a Venezuela como un imán para la mano de obra de países vecinos, especialmente Colombia.
La abundancia era palpable. Los venezolanos podían permitirse lujos que en otras naciones latinoamericanas eran inimaginables. Viajar a Estados Unidos para ir de compras o vacacionar en Europa era una práctica común, facilitada por un bolívar fuerte que hacía que todo en el extranjero pareciera increíblemente barato. Esta era de derroche y bonanza no solo se reflejaba en las cuentas bancarias, sino también en las actitudes de consumo, dando origen al icónico fenómeno del que hablaremos a continuación.
El Fenómeno "Deme Dos": Cuando el Bolívar Era Rey
El término Deme Dos no es solo una anécdota; es un símbolo de una era de consumo desenfrenado y confianza económica. Cuando los venezolanos visitaban ciudades como Miami, su poder adquisitivo les permitía comprar múltiples unidades de un mismo producto sin mayor preocupación. Un par de zapatos extra, un segundo reloj, o cualquier artículo que les gustara, era adquirido con facilidad. Esta actitud de "comprar sin pensar" era el reflejo directo de un bolívar robusto y una economía floreciente.
La diferencia en el tipo de cambio era tan ventajosa para los venezolanos que no solo compraban en el extranjero, sino que también cruzaban la frontera con Colombia para adquirir productos de primera necesidad y alimentos. Para ellos, los precios en Colombia eran irrisoriamente bajos. Ciudades fronterizas como Cúcuta se convirtieron en verdaderas "despensas" para las ciudades venezolanas vecinas. Los comerciantes colombianos amasaban fortunas vendiendo a granel a los compradores venezolanos, quienes "arrasaban con los productos" y "compraban por cantidades".
Este flujo comercial no se limitaba a bienes básicos. Marcas internacionales de galletas, dulces, cereales como Corn Flakes y Froot Loops, licores y ropa, que en Colombia solo se veían en televisión, estaban disponibles y eran asequibles en Venezuela. Muchos colombianos conocieron estas marcas y productos gracias a las telenovelas y programas venezolanos, alimentando una percepción de modernidad y abundancia en el país vecino. El bolívar, en aquel entonces, ejercía un dominio económico incuestionable sobre el peso colombiano.
Un Intercambio Histórico: De la Gran Colombia a las Migraciones
La relación entre Colombia y Venezuela no se inició con el boom petrolero; sus raíces se hunden en la misma gesta libertadora. Ambas naciones fueron parte de una cruzada común por la independencia, e incluso conformaron un solo país, la Gran Colombia, durante poco más de una década (1819-1830). Esta historia compartida ha forjado una interdependencia ineludible, donde la narrativa de una es difícil de contar sin mencionar a la otra.
Desde las primeras décadas del siglo XIX, la frontera fue un espacio de intercambio y refugio. Exiliados de un lado encontraban asilo en el otro, como Simón Bolívar, quien se refugió en lo que sería Colombia ante el acecho realista en Caracas. Esta dinámica de acogida y reciprocidad continuó a lo largo del siglo XIX y principios del XX, en medio de guerras civiles y conflictos internos que azotaron a ambas jóvenes repúblicas. A pesar de las diferencias limítrofes y las tensiones políticas, la relación se caracterizó por el diálogo y la vía diplomática para resolver disputas, evitando la confrontación directa.
El siglo XX las encontró en realidades políticas distintas: Colombia, marcada por la Guerra de los Mil Días y la pérdida de Panamá, bajo un control conservador centralista; Venezuela, con mayor conflictividad política pero con la influencia de ideas liberales. Sin embargo, sería el desarrollo económico diferenciado el que precipitaría un cambio fundamental en los flujos migratorios y la percepción mutua.
Café y Petróleo: Destinos Económicos Divergentes
A finales del siglo XIX, Colombia y Venezuela ya explotaban sus respectivos productos bandera: el café y el petróleo. Pero fue en el siglo XX cuando estos se elevaron a motores de sus economías nacionales, posicionándolos entre los principales productores y exportadores mundiales en sus mercados. Sin embargo, problemas políticos internos y coyunturas económicas marcarían destinos muy diferentes para cada uno.
En Colombia, la etapa conocida como "La Violencia" (iniciada en 1946), que luego derivaría en la aparición de las guerrillas, fracturó el proyecto agrario. El éxodo masivo de campesinos hacia las ciudades en busca de seguridad dejó a una gran parte de la población rural en una situación de enorme vulnerabilidad, a pesar de que las exportaciones de café seguían viento en popa. Esta inestabilidad contrastaba fuertemente con la naciente prosperidad venezolana.
Fue precisamente esta disparidad la que selló los destinos migratorios para el resto del siglo XX. La prosperidad de Venezuela se convirtió en la válvula de escape para la elevada tasa de desempleo y la inestabilidad que se vivía en Colombia. A partir de la década de los 50, y con un boom migratorio masivo en los 70, entre tres y cinco millones de colombianos cruzaron la frontera en busca de mejores oportunidades. La migración de colombianos a Venezuela no solo se debía al conflicto armado incipiente, sino, y quizás en mayor medida, a las condiciones económicas que ofrecía el país vecino. De ser una minoría, los colombianos pasaron a ser la mayoría de los extranjeros residentes en Venezuela, un testimonio del atractivo económico de la "Venezuela Saudita".
La Frontera Viva: Cruces por Necesidad y Oportunidad
La frontera entre Colombia y Venezuela ha sido históricamente un espacio de intensa actividad, reflejo de las asimetrías económicas entre ambos países. Durante el apogeo venezolano, el bolívar fuerte incentivaba un comercio transfronterizo particular.
Un ejemplo vívido de esta dinámica lo proporciona John Jairo Jacome, periodista de Cúcuta, ciudad fronteriza colombiana. Él recuerda que productos tan comunes hoy como el chocolate instantáneo Toddy, galletas importadas, cereales como los Froot Loops, licores y ropa, debían ser comprados en Venezuela. "Allá se conseguían esas marcas que no se veían [en Colombia]", comenta. La televisión venezolana, con sus telenovelas y programas, mostraba un catálogo de productos internacionales que en Colombia resultaban inalcanzables, generando una fascinación y un deseo por la "modernidad" venezolana.
Por otro lado, la diferencia en el tipo de cambio también beneficiaba a los venezolanos que cruzaban a Colombia. Para ellos, adquirir artículos de primera necesidad y alimentos en ciudades como Cúcuta era "increíblemente barato". Esta situación convirtió a Cúcuta y otras ciudades fronterizas en "la despensa" de las ciudades venezolanas del Táchira, generando una intensa actividad comercial binacional que sustentó la economía local durante décadas. Comerciantes colombianos amasaron fortunas gracias a la demanda insaciable de los compradores venezolanos, quienes "arrasaban con los productos" y "compraban por cantidades".
Este patrón de comercio y consumo, donde el bolívar dominaba y el flujo de bienes iba de Colombia a Venezuela por el poder adquisitivo de los venezolanos, comenzó a desvanecerse en la primera década del siglo XXI. La situación se hizo insostenible con el inicio del gobierno de Nicolás Maduro y la profundización de la crisis venezolana, marcando el fin de una era y el comienzo de una nueva y dolorosa inversión de roles.
El Gran Giro: La Realidad Actual y la Deuda Histórica Invertida
Más de 40 años después del esplendor de la "Venezuela Saudita", el panorama ha dado un giro de 180 grados. La realidad actual es un crudo contraste con el pasado. Según datos de Migración Colombia, en los últimos tres años, más de un millón y medio de venezolanos han cruzado la frontera hacia Colombia, huyendo de una profunda crisis económica, política y social en su país. Este éxodo masivo es el reverso de la migración que se vivió en el siglo XX, cuando millones de colombianos buscaron refugio y oportunidad en Venezuela.
Muchos de los colombianos que emigraron en décadas pasadas han desandado sus pasos, retornando a su país de origen, a menudo para encontrarse con que sus hijos y nietos, nacidos en Venezuela, ahora son los que emigran a Colombia. La percepción se ha invertido: si antes Venezuela era vista como un faro de prosperidad frente a una Colombia con problemas, ahora Colombia, a pesar de sus propios desafíos, ofrece una estabilidad económica relativa y se ha convertido en el principal receptor de la diáspora venezolana.
Este cambio de roles no solo se manifiesta en los flujos migratorios, sino también en las dinámicas sociales. Historiadores como Felipe Arias señalan paralelismos entre los actos discriminatorios que sufrieron los migrantes colombianos en Venezuela en el siglo pasado y los que, lamentablemente, padecen los venezolanos que llegan a Colombia en la actualidad. En ambos casos, son las precariedades económicas las que han impulsado, en gran medida, estos procesos migratorios masivos.
A pesar de estas coyunturas circunstanciales y los desafíos actuales, la historia de Colombia y Venezuela está demasiado entrelazada como para negarse la una a la otra. Desde la gesta de la independencia hasta las complejas realidades del siglo XXI, la interdependencia entre ambas naciones es una constante, un recordatorio de que sus destinos siempre estarán ligados por la geografía, la historia y, en última instancia, la humanidad compartida.
Preguntas Frecuentes sobre la Relación Colombia-Venezuela y el Fenómeno del "Deme Dos"
- ¿Qué significaba "deme dos" en Venezuela?
- El término "deme dos" se popularizó en la década de 1970 para describir el comportamiento de compra de los venezolanos en el extranjero, especialmente en Miami. Debido a la gran prosperidad económica de Venezuela y un tipo de cambio extremadamente favorable (el bolívar era muy fuerte frente al dólar y otras monedas), los venezolanos podían permitirse comprar dos o más unidades de un mismo artículo (como zapatos o relojes) sin preocuparse por el costo, ya que todo les resultaba muy barato.
- ¿Por qué los colombianos migraron a Venezuela en el siglo XX?
- Millones de colombianos migraron a Venezuela, principalmente entre las décadas de 1950 y 1970, debido a una combinación de factores. Colombia atravesaba un periodo de inestabilidad política y conflicto armado ("La Violencia"), lo que generó desempleo y precariedad en el campo. Simultáneamente, Venezuela experimentaba un auge petrolero sin precedentes ("Venezuela Saudita"), lo que se tradujo en una gran creación de empleos y mejores condiciones de vida. Venezuela se convirtió en una "válvula de escape" para la población colombiana que buscaba oportunidades.
- ¿Cómo ha cambiado la relación económica entre Colombia y Venezuela?
- La relación económica ha experimentado un giro de 180 grados. En el siglo XX, Venezuela era el país próspero que atraía a los migrantes colombianos y cuyos ciudadanos tenían un gran poder adquisitivo para comprar productos en Colombia o en el extranjero. Hoy, la situación es inversa: Venezuela atraviesa una profunda crisis, y millones de venezolanos han migrado a Colombia en busca de oportunidades. Colombia, a pesar de sus propios desafíos, ofrece una mayor estabilidad económica y se ha convertido en el principal receptor de la diáspora venezolana.
- ¿Qué es la "Venezuela Saudita"?
- Es el nombre coloquial dado a la época de gran bonanza económica que vivió Venezuela, principalmente en la década de 1970, gracias al auge de los precios del petróleo. Durante este periodo, el país experimentó una prosperidad sin precedentes, con un alto PIB per cápita, gran creación de empleo y un bolívar muy fuerte, lo que permitió a sus ciudadanos un estilo de vida de derroche y un gran poder adquisitivo, similar al de las naciones petroleras de Medio Oriente.
- ¿La relación entre Colombia y Venezuela siempre ha sido conflictiva?
- No. A pesar de periodos de tensión y diferencias por delimitaciones territoriales o ideológicas, la relación histórica entre Colombia y Venezuela ha estado marcada por una profunda interconexión y una hermandad forjada en las luchas de independencia. Ambas naciones conformaron la Gran Colombia y han mantenido un diálogo constante para resolver sus diferencias, evitando la confrontación directa. Las migraciones masivas en ambos sentidos a lo largo de los siglos son un testimonio de esta profunda y compleja relación bilateral.
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