25/04/2024
El Lazarillo de Tormes, obra cumbre de la literatura picaresca española, es una joya anónima que, a través de la vida de su ingenioso protagonista, Lázaro, nos sumerge en las complejidades y contradicciones de la sociedad del Siglo de Oro. Entre sus episodios más enigmáticos y debatidos se encuentra el breve pero revelador Tratado Cuarto, donde Lázaro se pone al servicio de un fraile de la Merced. Este particular amo es recordado, entre otras cosas, por una curiosa observación del joven Lázaro: "rompía más zapatos que todo el convento". Esta frase, aparentemente trivial, ha sido objeto de profundas interpretaciones que van mucho más allá de su significado literal, desvelando una mordaz crítica social y moral que la Inquisición, décadas después, intentaría silenciar. ¿Qué secretos esconde este misterio calzado?
El Fraile de la Merced: Un Amo Peculiar y sus Costumbres
Tras la huida de su tercer amo, el escudero, Lázaro se ve nuevamente en la necesidad de buscar sustento y techo. Así, la vida lo lleva a servir a un nuevo señor: un fraile de la Merced. A primera vista, la elección de un clérigo como amo podría parecer un refugio seguro para el joven Lázaro, quizás un camino hacia una vida más piadosa y estable. Sin embargo, el fraile de la Merced distaba mucho de ser el arquetipo de la figura religiosa ejemplar. Lázaro nos lo describe con una serie de características que rápidamente desdibujan cualquier idealización.

Este fraile era, según el propio Lázaro, "gran enemigo del coro y de comer en el convento". Esta afirmación es significativa. El "coro" se refiere a los rezos comunitarios, una de las principales obligaciones de los monjes y frailes. Su aversión a estas prácticas esenciales de la vida conventual ya nos da una pista sobre su relajado compromiso con los deberes religiosos. De igual modo, su preferencia por no "comer en el convento" sino fuera, revela una inclinación por la vida mundana y el disfrute de placeres externos, alejados de la austeridad monástica. Esta inclinación se refuerza con la descripción de ser "perdido por andar fuera, amicísimo de los negocios seglares y visitar". El fraile pasaba la mayor parte de su tiempo fuera del convento, inmerso en "negocios seglares", es decir, asuntos profanos o mundanos que poco o nada tenían que ver con su vocación eclesiástica. Su afición por "visitar" también implica una vida social activa, posiblemente en círculos que, para un hombre de su investidura, resultaban cuando menos inapropiados.
La imagen que se construye del fraile es la de un personaje que, bajo el hábito, oculta una vida de libertinaje y desviaciones de sus votos. Esta descripción no solo es un detalle más en la galería de amos de Lázaro, sino una crítica mordaz a la corrupción y la hipocresía que podían encontrarse dentro de la Iglesia de la época, un tema recurrente en la literatura picaresca y en el Lazarillo en particular.
El Misterio de los Zapatos Rotos: Literalidad y Metáfora
Es en este contexto de un fraile mundano y desenfrenado donde surge la famosa frase que da título a nuestro análisis: Lázaro afirma que su amo "rompía más zapatos que todo el convento". Esta observación, aparentemente sencilla, esconde una riqueza de significados que ha fascinado a los estudiosos de la obra durante siglos. La ambigüedad es una de las características más potentes del Lazarillo, y esta frase es un claro ejemplo de ello, ofreciendo al menos dos interpretaciones principales, una literal y otra mucho más profunda y escandalosa.
La interpretación literal es la más evidente y directa. Si el fraile era "gran enemigo del coro y de comer en el convento" y pasaba su tiempo "perdido por andar fuera, amicísimo de los negocios seglares y visitar", es lógico que el constante trajín y el ir y venir por las calles y caminos de la ciudad provocaran un desgaste extraordinario en su calzado. Un fraile que rara vez está en su celda y que, por el contrario, se dedica a deambular, a visitar y a gestionar asuntos mundanos, naturalmente consumiría más pares de zapatos que sus compañeros que permanecían en la clausura. Desde esta perspectiva, la frase de Lázaro sería una simple observación sobre la actividad frenética y el estilo de vida errante de su amo.
Sin embargo, la crítica literaria ha propuesto una segunda interpretación, mucho más cargada de implicaciones y que resuena con el tono satírico y de denuncia social de la obra. Muchos estudiosos sugieren que el "romper zapatos" es una metáfora, un eufemismo ingenioso para referirse a la actividad sexual del fraile. En la jerga popular de la época, o incluso a través de un juego de palabras sutil, la expresión podría aludir a las frecuentes relaciones íntimas. Esta teoría cobra fuerza al considerar otros detalles que Lázaro, con su característica ambigüedad y autocensura, deja caer a lo largo del tratado.
Un detalle clave que apoya esta interpretación es la mención de las "mujercillas" que "le llamaban pariente". Estas "mujercillas" eran, como se infiere del contexto, prostitutas o mujeres de mala vida. El hecho de que lo llamaran "pariente" sugiere una relación de familiaridad y frecuencia, lo que implica que el fraile recurría a sus servicios de manera habitual. La imagen de un fraile que, además de descuidar sus deberes religiosos, frecuenta burdeles o mantiene relaciones ilícitas, es una crítica directa y contundente a la corrupción moral de ciertos sectores del clero. En este sentido, el "romper zapatos" no sería solo una cuestión de kilómetros recorridos, sino de la "vida disoluta" que llevaba el fraile.
A esto se suma la frase de Lázaro: "me dio los primeros zapatos que rompí en mi vida". Esta declaración, a primera vista, podría significar simplemente que el fraile le compró su primer par de zapatos o le dio los que él ya no usaba. Pero si aceptamos la interpretación metafórica, esta frase adquiere un matiz mucho más oscuro y perturbador. Podría insinuar que el fraile introdujo a Lázaro en el mundo de las relaciones sexuales, o, más escalofriantemente, que el propio Lázaro fue víctima de abusos sexuales por parte de su amo. Esta última posibilidad es una de las "otras cosillas" a las que Lázaro alude crípticamente al final del tratado, y que la crítica ha explorado como una razón más para la brevedad y la autocensura de este capítulo.
La genialidad del autor anónimo reside precisamente en esta capacidad de insinuar sin afirmar explícitamente, dejando al lector la tarea de desentrañar los significados ocultos detrás de una prosa aparentemente sencilla. La frase de los zapatos, por tanto, se convierte en un símbolo de la vida oculta y viciosa del fraile, un velo que apenas cubre la verdad de sus actos.
Un Tratado Atípico: Brevedad, Censura y Ausencia de Aprendizaje
El Tratado Cuarto del Lazarillo de Tormes no solo se distingue por el enigmático fraile y sus zapatos, sino también por sus características formales y temáticas que lo hacen único dentro de la estructura de la obra. Es, de hecho, el tratado más corto de todos, una brevedad que contrasta con la extensión y el desarrollo de los tres primeros episodios, donde Lázaro convive con el ciego, el clérigo y el escudero.
Esta concisión no es casual. En los primeros tratados, Lázaro experimenta un proceso de aprendizaje y evolución. Con el ciego, aprende la astucia y la supervivencia; con el clérigo, la crueldad y la hipocresía; con el escudero, las apariencias y la honra. Cada amo le deja una lección, una marca en su formación como pícaro. Sin embargo, en el caso del fraile de la Merced, Lázaro mismo afirma que solo duró ocho días con él, "por esto y por otras cosillas". La rapidez con la que se separa de este amo y la falta de un aprendizaje evidente marcan una diferencia fundamental. No hay una lección clara que Lázaro extraiga de esta experiencia, más allá de la incomodidad y el deseo de escapar de un ritmo de vida insoportable o de situaciones aún más graves.
Otro rasgo distintivo de este tratado es la perceptible desaparición del humor que caracteriza gran parte de la obra. Los primeros episodios, a pesar de la dureza de las situaciones, están salpicados de ingenio, ironía y momentos cómicos. En el Tratado Cuarto, el tono se vuelve más sombrío, casi de incomodidad. Esta ausencia de humor, combinada con la brevedad, sugiere una autocensura por parte del autor anónimo o del propio Lázaro como narrador. Hay algo de lo que no quiere hablar, algo que prefiere mantener en la penumbra de las "otras cosillas". Esta reticencia ha llevado a los críticos a especular sobre la posibilidad de que Lázaro sufriera algún tipo de abuso por parte del fraile, una experiencia tan traumática que el narrador prefiere eludir o solo insinuar veladamente.
La controversia de este tratado no pasó desapercibida para las autoridades de la época. Aproximadamente veinte años después de su publicación, en 1574, la Inquisición española intervino, eliminando este tratado y el siguiente (el quinto) de las ediciones futuras de la obra. Esta censura es una prueba irrefutable del contenido subversivo y crítico que encerraban estos capítulos, especialmente en lo que respecta a la moralidad del clero. La figura del fraile de la Merced, con sus hábitos licenciosos y quizás algo más oscuro, era una afrenta directa a la imagen que la Iglesia quería proyectar y mantener en la sociedad de la Contrarreforma. La eliminación de estos pasajes buscaba purgar la obra de aquello que consideraban blasfemo o perjudicial para la fe y las buenas costumbres, pero, irónicamente, subraya aún más la audacia y la crítica implícita del autor original.
Lázaro de Tormes: El Protagonista Pícaro y su Relevancia
Para comprender plenamente el impacto del Tratado Cuarto y la figura del fraile, es esencial recordar quién es el hilo conductor de toda esta narrativa: el propio Lázaro. Nació en el río Tormes, de ahí su nombre completo, Lazarillo de Tormes, un epíteto que ya desde el inicio lo ancla a su origen humilde y a la picaresca. Lázaro no es un héroe en el sentido tradicional; es un antihéroe, un muchacho que, desde la más tierna infancia, se ve obligado a lazar, es decir, a servir a múltiples amos para sobrevivir en una sociedad hostil e indiferente.
Su historia es un viaje de supervivencia y desengaño. Cada amo representa una faceta de la sociedad española de la época: la ceguera y la astucia popular, la avaricia e hipocresía clerical, la vanidad y la falsa honra nobiliaria. Lázaro, a través de sus vivencias, se convierte en un observador privilegiado y, a la vez, en víctima de las miserias humanas. Su relato es una autobiografía ficticia, una "epístola" dirigida a un "Vuestra Merced", donde justifica su "caso" y su ascenso social, aunque sea a costa de su propia dignidad. El Lazarillo es pionero en un género literario, la novela picaresca, que se caracteriza por un protagonista de baja extracción social que narra sus propias aventuras, siempre desde una perspectiva irónica y crítica hacia el mundo que lo rodea.
La relevancia de Lázaro radica en su capacidad de reflejar las injusticias, la desigualdad y la moralidad cuestionable de su tiempo. Es un personaje complejo, que evoluciona de la inocencia a la picaresca, aprendiendo a manipular y a ser manipulado. Su voz es la del desvalido que, a pesar de todo, busca su lugar en el mundo. El episodio del fraile de la Merced, por su parte, añade una capa más oscura a su experiencia vital, mostrando que no solo enfrentaba el hambre y la precariedad, sino también peligros morales y, posiblemente, físicos, que lo forzaron a una huida precipitada. La historia de Lázaro no es solo la de un individuo, sino el espejo de una época y de las luchas de los más vulnerables.
Preguntas Frecuentes sobre el Tratado Cuarto del Lazarillo
- ¿Quién era el cuarto amo de Lázaro?
- El cuarto amo de Lázaro fue un fraile de la Merced, una orden religiosa conocida por sus votos de pobreza, castidad y obediencia, aunque el fraile en cuestión distaba mucho de cumplir con sus deberes.
- ¿Cuánto tiempo duró Lázaro con el fraile de la Merced?
- Lázaro solo duró ocho días al servicio del fraile de la Merced, una de las estancias más cortas con cualquiera de sus amos.
- ¿Qué significa la frase "rompía más zapatos que todo el convento" en el contexto del fraile?
- Esta frase tiene una doble interpretación. Literalmente, indica que el fraile era muy activo y pasaba mucho tiempo fuera del convento, desgastando su calzado. Sin embargo, la interpretación más aceptada por los críticos es que es una metáfora que alude a las frecuentes relaciones sexuales del fraile, insinuando una vida licenciosa.
- ¿Por qué el Tratado Cuarto es el más corto y diferente de los otros?
- Es el tratado más corto y se distingue por la ausencia de humor y de un aprendizaje claro para Lázaro. Muchos críticos sugieren que su brevedad y el tono sombrío se deben a la autocensura del autor o del propio Lázaro, posiblemente para eludir detalles más oscuros como el abuso, referidos como "otras cosillas".
- ¿El Tratado Cuarto fue censurado por la Inquisición?
- Sí, veinte años después de su publicación original, en 1574, la Inquisición española eliminó el Tratado Cuarto y el Quinto de las ediciones subsiguientes del Lazarillo de Tormes, debido a su contenido crítico y las implicaciones morales sobre el clero.
- ¿Quién es el protagonista de la obra Lazarillo de Tormes?
- El protagonista es Lázaro, un joven de origen humilde que narra su propia vida y sus experiencias al servicio de diferentes amos, de ahí que se le conozca como Lazarillo de Tormes por haber nacido junto a este río.
El enigmático Tratado Cuarto del Lazarillo de Tormes, con su peculiar fraile de la Merced y el misterio de los "zapatos rotos", es mucho más que un simple pasaje en la vida del pícaro. Es una pieza clave que encapsula la mordaz crítica social y religiosa que impregna toda la obra. La dualidad de su significado, oscilando entre la literalidad de un fraile muy activo y la metáfora de una vida sexual desordenada, evidencia la maestría del autor anónimo para denunciar la hipocresía y la corrupción clerical de su tiempo de una manera sutil pero devastadora. La brevedad del tratado, la ausencia de humor y la posterior censura inquisitorial solo refuerzan la idea de que este capítulo tocaba fibras sensibles, revelando verdades incómodas sobre la moralidad de aquellos que debían ser ejemplo. Así, la historia de los zapatos rotos del fraile no es solo un detalle anecdótico, sino un poderoso símbolo de las sombras que el Lazarillo, con su aguda perspicacia, se atrevió a iluminar en una sociedad marcada por las apariencias y los secretos a voces. Es un recordatorio de cómo la literatura puede, a través de la sutileza, desvelar las más profundas verdades.
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