¿Cuáles fueron las primeras etapas del PRI?

La Génesis del Poder: Primeras Etapas del PRI

07/01/2023

Valoración: 4.1 (15486 votos)

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha sido, sin duda, una de las fuerzas políticas más influyentes y longevas en la historia moderna de México. Durante más de siete décadas, esta entidad y sus predecesoras moldearon el destino de la nación, estableciendo un sistema político que, para bien o para mal, garantizó una estabilidad sin precedentes tras la turbulenta era posrevolucionaria. Comprender las primeras etapas de su existencia es fundamental para desentrañar el entramado de poder que caracterizó al siglo XX mexicano, desde su génesis como un aglutinador de facciones hasta su eventual transformación en una maquinaria electoral y de gobierno.

¿Cuáles fueron las primeras etapas del PRI?
En sus primeras etapas el PRI (más exactamente el PNR y el PRM) mostró una ideología nacionalista, reflejada en la expropiación petrolera, la formación una industria eléctrica nacional y la expansión de las empresas del Estado. La creación de sistemas de Salud y de Alimentación.
Índice de Contenido

El Nacimiento de un Gigante: El Partido Nacional Revolucionario (PNR) (1928-1938)

La década de 1920 en México fue un período de consolidación post-revolucionaria, pero también de profundas tensiones y violencia política. El asesinato del presidente electo Álvaro Obregón en 1928 sumió al país en una crisis de sucesión y legitimidad que amenazaba con desatar nuevos conflictos armados. Fue en este contexto que el entonces presidente Plutarco Elías Calles, una figura central de la Revolución, concibió la idea de crear una institución política que canalizara las diversas corrientes revolucionarias, ofreciendo una vía pacífica para la sucesión presidencial y la resolución de disputas. Así, en 1928, propuso la formación del Partido Nacional Revolucionario (PNR).

La creación del PNR se consumó formalmente en marzo de 1929, aunque los trabajos de organización habían comenzado en noviembre de 1928 en la Ciudad de México, con un grupo de políticos afines a Calles, incluyendo a Luis L. León, quien fungió como secretario general, y el general Manuel Pérez Treviño como tesorero. Otros miembros fundadores notables fueron Gonzalo N. Santos, Emilio Portes Gil, José Manuel Puig Casauranc, Manlio Fabio Altamirano Flores, David Orozco y Aarón Sáenz. El 5 de enero de 1929 se convocó una convención en Querétaro para formalizar los estatutos y presentar al primer candidato presidencial. El PNR surgió, entonces, como un partido de "corrientes", un espacio donde fuerzas políticas diversas, pero con raíces en el movimiento de 1910, podían coexistir y competir de manera institucionalizada. Su objetivo autodeclarado era ser "la institución más poderosa para la competencia política, y el lugar adecuado para diseñar los primeros acuerdos y prácticas en la lucha por el poder público", lo que le permitió auspiciar relevos de gobierno a través de elecciones y en condiciones de relativa estabilidad social.

Desde sus primeros años, el PNR se autoproclamó un partido de masas, con una marcada intención de tutelar los derechos de los trabajadores. Promovió una creciente participación política a través de movilizaciones populares que demandaban una mayor injerencia en los asuntos del Estado y una distribución más equitativa de la riqueza. Inicialmente, el partido exhibía un carácter netamente socialista, contrastando con el auge de elementos de centro-derecha y extrema-derecha que comenzaban a proliferar en el país, influenciados por los movimientos fascistas en Europa. Para estructurar y controlar las bases sociales, el PNR desarrolló un sistema corporativista único. En 1936, se creó la Confederación de Trabajadores de México (CTM) como el principal aglutinante del movimiento obrero. Dos años más tarde, en 1938, se fundó la Confederación Nacional Campesina (CNC) para el ala ejidal y campesina. Finalmente, en 1943, se constituyó la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), que agrupó a otros sectores no encuadrados en los anteriores, como los burócratas gubernamentales, quienes, curiosamente, contribuían al partido con un descuento de 10 centavos de su sueldo. Esta estructura sectorial, que también incluyó un ala militar hasta 1946, configuró la base de poder del partido, garantizando su control sobre amplios segmentos de la sociedad mexicana.

La Transformación: El Partido de la Revolución Mexicana (PRM) (1938-1946)

Nueve años después de su fundación, en 1938, el PNR experimentó una profunda reestructuración que lo llevó a cambiar de nombre. Este cambio fue el resultado de la creciente tensión y eventual ruptura entre Plutarco Elías Calles, el "Jefe Máximo" de la Revolución, y el entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río. Esta pugna interna, en la que participaron figuras importantes del partido como el expresidente Emilio Portes Gil, culminó con la consolidación del poder en manos de Cárdenas y la necesidad de un nuevo rumbo para el partido. Así, el PNR se transformó en el Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

Bajo la nueva denominación, el PRM amplió aún más su base, incluyendo oficialmente a varias centrales obreras del país que hasta entonces habían operado al margen de la estructura partidista. Este período también marcó el surgimiento de un incipiente sistema partidista en México. Aunque el PRM (y antes el PNR) había mantenido una presencia casi absoluta en el escenario político nacional, a partir de 1939 comenzaron a aparecer nuevos partidos políticos. Muchos de estos se formaban con el propósito específico de lanzar una candidatura presidencial, como fue el caso de la Unión Nacional Sinarquista. Sin embargo, algunos, como el Partido Acción Nacional (PAN), surgieron con una vocación de permanencia y una ideología claramente opuesta a los postulados revolucionarios del PRM, marcando el inicio de una pluralidad política, aunque aún limitada, en el país. El PRM, fiel a sus orígenes, solía clasificar a estos nuevos partidos como entidades con principios opuestos a los de la Revolución.

La era del PRM también fue testigo de importantes avances sociales y económicos. Con la pacificación del país tras la etapa de guerrillas, se pudo construir una extensa red de carreteras, lo que facilitó el abaratamiento de alimentos y la distribución de productos diversos, mejorando las condiciones de vida de la población. La organización sindical, el reconocimiento de los derechos obreros y la institución de pensiones civiles de retiro brindaron una seguridad laboral desconocida hasta entonces. Además, un auge significativo en la educación permitió aumentar las oportunidades y capacidades de la población, sentando las bases para el desarrollo futuro de México.

La Institucionalización del Poder: El Partido Revolucionario Institucional (PRI) (Desde 1946)

En 1946, el Partido de la Revolución Mexicana dio paso a su última y más duradera encarnación: el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Este cambio de nombre reflejaba una nueva etapa de consolidación y modernización del sistema político mexicano. A partir de los años 40, México experimentó un notable crecimiento económico, conocido como el "Milagro Mexicano", del cual el PRI se atribuyó ser la principal fuente de estabilidad política. Sin embargo, esta estabilidad no estuvo exenta de presiones y exigencias. El partido, que se había nutrido de los veteranos de la lucha revolucionaria, afrontó un inevitable cambio generacional, lo que obligó a ceder espacios de poder a civiles con formación universitaria, marcando una profesionalización de la clase política.

Entre 1946 y 1968, el PRI logró sortear desequilibrios de poder y resistir las amenazas de autoritarismos tanto de izquierda como de derecha, que surgieron en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, la Guerra Fría. Durante este período, el partido implementó medidas progresistas en materia de derechos civiles, como el reconocimiento del voto de la mujer en las elecciones municipales en 1947, y el derecho de las mujeres a votar y ser votadas en cualquier elección a nivel federal y local en 1953, un hito significativo para la participación ciudadana.

A pesar de estos avances, la creciente inconformidad social comenzó a manifestarse de manera más violenta. En las elecciones federales de 1952, las denuncias de fraude por parte de Miguel Henríquez Guzmán contra Adolfo Ruiz Cortines desencadenaron protestas y represiones gubernamentales. En un intento por legitimar la oposición, el PRI, bajo la presidencia de Adolfo López Mateos, permitió la pluralidad de partidos en 1963 mediante la introducción de los "Diputados de minoría". Esto permitió que legisladores de partidos de oposición, como el panista Adolfo Christlieb Ibarrola, ingresaran al congreso y contribuyeran en la legislación electoral, de inversión extranjera y laboral, dando una aparente apertura al sistema.

Sin embargo, estas medidas no lograron contener el descontento, y la represión gubernamental continuó, e incluso se intensificó, durante la década de los sesenta. Incidentes como la masacre de Chilpancingo, con 20 personas muertas, fueron un presagio de lo que estaba por venir. El clímax de esta violencia represiva se alcanzó a finales de 1968 con la tristemente célebre matanza de estudiantes del 2 de octubre en Tlatelolco. Este evento, atribuido directamente al presidente Gustavo Díaz Ordaz, resultó en la masacre de cientos, e incluso miles, de estudiantes y civiles, marcando un antes y un después en la relación del gobierno con la sociedad civil. Este hecho es ampliamente recordado y ha dejado una cicatriz profunda en la memoria colectiva de México. Posteriormente, en 1971, se produjo otra masacre grave, la del Jueves de Corpus, aunque con un número de víctimas menor.

Estos eventos simbolizaron la "muerte" del viejo PRI conciliador y autoritario pero relativamente contenido ("dictablanda"), dando paso a un PRI más represivo y desconectado de la población. La misteriosa muerte de Carlos Madrazo, expresidente del partido en pugna con Díaz Ordaz, en un accidente aéreo en 1969, solo avivó las dudas sobre posibles asesinatos políticos y marcó el inicio de un período de declive en la legitimidad del partido.

La Etapa Final del PRI en el Gobierno y el Inicio de la Alternancia (1977-2000)

El Movimiento de 1968 y la "Masacre de Tlatelolco" no solo fueron una polémica central de la época, sino un catalizador para la exigencia de mayores libertades y un cambio democrático en México. Estudiantes de diversas universidades, profesores, intelectuales, obreros y amas de casa se unieron en el Consejo Nacional de Huelga (CNH), exigiendo libertad para presos políticos, reducción del autoritarismo y, en esencia, la renuncia del gobierno del PRI, al que consideraban opresor. La brutal represión de este movimiento por parte del Batallón Olimpia, la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y el Ejército Mexicano, con la responsabilidad atribuida a Díaz Ordaz, dejó una profunda huella. Incluso la CIA, que inicialmente había sido engañada por el gobierno mexicano sobre la supuesta relación entre la revuelta estudiantil y el comunismo internacional, reconoció haber sido manipulada.

El sistema de partidos y la afirmación de una pluralidad política, aunque aún bajo control, no se asentaron de manera más formal hasta la reforma electoral de 1977. Esta medida, que reconoció a los partidos como entidades de interés público en la Constitución, buscaba canalizar la resistencia política a través de una "seudolegalidad". La reforma fue impulsada por la extraña situación de 1976, donde la oposición no presentó un candidato fuerte para la elección presidencial, poniendo en riesgo la legitimidad del proceso. En un contexto latinoamericano donde florecían dictaduras de derecha con graves violaciones a los derechos humanos, México, a través del PRI, simulaba una tímida apertura democrática que, en la práctica, se veía empañada por el fraude electoral y el descontento social, exacerbado por una masiva inmigración a la Ciudad de México.

El discurso político del PRI hablaba de avanzar hacia una democracia plural y competitiva mediante reformas electorales, mejorando la organización de las votaciones, la institución encargada de ellas, el sistema de calificación de los comicios y la regulación legal de los partidos. Sin embargo, la realidad económica golpearía duramente la credibilidad del partido. En 1982, una masiva devaluación de la divisa mexicana provocó una severa crisis económica y un riesgo inminente de impago de la enorme deuda nacional. El desempleo, la inflación y la corrupción detectada tras este hecho socavaron no solo los esfuerzos del PRI por presentarse como democrático, sino también su prestigio internacional. El presidente saliente, José López Portillo, tristemente recordado por su promesa de defender la divisa "como un perro" antes de su colapso, dejó la presidencia en medio de un escándalo épico, afectando la imagen del partido.

La presidencia de Miguel de la Madrid (1982-1988) tuvo la difícil tarea de subsanar los errores de su predecesor. Sin embargo, fue en 1988 cuando el PRI enfrentó por primera vez en su historia una competencia electoral verdaderamente seria. Las candidaturas de Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional, y Manuel Clouthier, del Partido Acción Nacional, desafiaron la hegemonía priista. A pesar de los resultados cuestionados por la famosa "caída del sistema", Carlos Salinas de Gortari asumió la presidencia el 1 de diciembre de 1988, aunque la legitimidad de su victoria quedó en entredicho.

El sexenio de Salinas estuvo marcado por profundas reformas económicas y la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero también por la violencia política. En 1994, el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, fue asesinado en Lomas Taurinas, Tijuana, un evento que conmocionó al país y alteró drásticamente el panorama electoral. Ernesto Zedillo, el coordinador de campaña de Colosio, fue postulado como candidato sustituto y ganó las elecciones.

En un esfuerzo por modernizar sus procesos internos y responder a las crecientes demandas de democracia, el PRI realizó en 1999 un proceso inédito para elegir a su candidato presidencial para el año 2000 mediante voto directo. Francisco Labastida Ochoa resultó electo con el 58% de los votos, superando a precandidatos como Roberto Madrazo Pintado, Manuel Bartlett Díaz y Humberto Roque Villanueva. Sin embargo, en las elecciones federales del año 2000, el PRI sufrió una derrota histórica, perdiendo la presidencia de la república después de 71 años ininterrumpidos en el poder, marcando el fin de una era.

Características y Legado de una Era

A lo largo de sus distintas etapas, el PRI (y sus antecesores PNR y PRM) consolidó un sistema político donde el control era casi absoluto, no solo sobre la Presidencia de la República, sino también sobre el Congreso de la Unión y, en gran medida, el Poder Judicial. Este sistema, caracterizado por una separación de poderes ineficaz, se mantuvo gracias a un robusto corporativismo que aglutinó a los movimientos obreros (liderados por figuras como Fidel Velázquez Sánchez, Vicente Lombardo Toledano y Luis N. Morones), así como a organizaciones campesinas y populares, cuyos líderes, a su vez, formaban parte de la élite del propio partido.

En sus primeras etapas, la ideología del PRI fue marcadamente nacionalista, lo que se reflejó en políticas clave como la expropiación petrolera, la formación de una industria eléctrica nacional y la expansión de las empresas estatales. Además, se impulsó la creación de sistemas de salud y alimentación que buscaron mejorar las condiciones de vida de la población. Este nacionalismo, combinado con una retórica de justicia social, le granjeó un amplio apoyo popular durante décadas.

El control del PRI se extendió a todos los niveles de gobierno, incluyendo los estados de la unión, replicando el modelo federal. Sin embargo, esta prolongada permanencia en el poder también llevó a un control estricto de los medios de comunicación, donde solo una fracción minúscula era de dominio público, limitando la libertad de expresión. Además, el partido ejerció el poder a través de una policía secreta, la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que existió hasta 1989, cuando fue refundada como el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).

La alternancia de 2000, que puso fin a la hegemonía priista, fue el resultado de una acumulación de factores, incluyendo el desgaste del partido, la creciente demanda de democracia y escándalos de corrupción como el "Pemexgate", que evidenció el desvío de fondos a la campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa en el año 2000, a través del sindicato petrolero. Este suceso, junto con una creciente conciencia ciudadana y una oposición más organizada, finalmente abrió las puertas a un nuevo capítulo en la historia política de México.

Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre las Primeras Etapas del PRI

¿Por qué se creó el PNR, precursor del PRI?
Fue creado por Plutarco Elías Calles en 1928 para resolver la crisis política y de sucesión tras el asesinato de Álvaro Obregón, buscando unificar las diversas facciones revolucionarias y garantizar la estabilidad y la transición pacífica del poder.
¿Cuáles fueron los nombres previos del PRI?
El PRI tuvo dos nombres anteriores: el Partido Nacional Revolucionario (PNR), fundado en 1929, y el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), adoptado en 1938.
¿Qué papel jugó el corporativismo en el PRI?
El corporativismo fue fundamental. A través de organizaciones como la CTM (obreros), CNC (campesinos) y CNOP (popular), el partido agrupó y controló a grandes sectores de la población, garantizando su movilización y apoyo electoral, así como la lealtad de sus líderes.
¿Cuándo y por qué cambió de PNR a PRM?
Cambió en 1938, principalmente debido a la ruptura política entre Plutarco Elías Calles y el presidente Lázaro Cárdenas, quien buscaba reestructurar y revitalizar el partido bajo una nueva dirección y con una mayor integración de centrales obreras.
¿Cuál fue el evento que marcó un punto de inflexión negativo para el PRI en su etapa de gobierno?
La matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco es ampliamente considerada como un punto de inflexión. Este evento de represión brutal expuso el autoritarismo del gobierno y minó significativamente la legitimidad del partido ante la sociedad mexicana.
¿Cuándo perdió el PRI la presidencia de México por primera vez?
El PRI perdió la presidencia de la república en las elecciones federales del año 2000, después de 71 años ininterrumpidos en el poder.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Génesis del Poder: Primeras Etapas del PRI puedes visitar la categoría Calzado.

Subir