06/02/2022
En un mundo donde las narrativas de opresión a menudo se sienten aisladas, dos voces, una íntima y personal, y otra vasta y colectiva, se alzan para denunciar sistemas que coartan la libertad y la dignidad. Este artículo explora cómo una experiencia de juventud marcada por la ausencia de sororidad en un colegio femenino, y la posterior búsqueda de autenticidad, resuena con la Declaración por la Vida del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Ambas historias, en sus escalas distintas, comparten un hilo conductor: la resistencia contra la imposición, la búsqueda de la autonomía y el imperativo de construir un mundo basado en el respeto y la diversidad.

- La Batalla de la Sororidad: Lecciones de un Colegio de Monjas
- Despertar en el “Mundo Real”: La Construcción de Lazos Genuinos
- La Declaración Zapatista: Un Grito Colectivo “POR LA VIDA”
- Tejiendo Redes Globales: La Convocatoria Zapatista y Sus Adherentes
- Preguntas Frecuentes sobre la Sororidad y el Zapatismo
- ¿Cómo se define la sororidad en este contexto y por qué es relevante?
- ¿Qué críticas se hacen al sistema educativo tradicional y cómo impacta en la formación de las personas?
- ¿Cuál es el objetivo principal de la Declaración Zapatista por la Vida?
- ¿Quiénes conforman la base de apoyo del movimiento Zapatista según la Declaración?
- ¿Por qué es crucial la diversidad en la lucha por la vida que proponen los Zapatistas?
- La Llama de la Dignidad y la Resistencia
La Batalla de la Sororidad: Lecciones de un Colegio de Monjas
Crecer y formarse en un entorno educativo exclusivamente femenino, especialmente uno regido por estrictas normas religiosas, a menudo evoca una imagen idealizada de camaradería y apoyo mutuo. Sin embargo, para muchas, la realidad dista mucho de ser esa “piola” experiencia que otros asumen. Desde los seis hasta los dieciocho años, la autora de una de estas voces vivió en un colegio de monjas donde la libertad coartada era la norma, y la sororidad, una palabra ausente en el vocabulario pedagógico.
La educación impartida no estaba diseñada para empoderar a las futuras mujeres, sino para moldearlas en un ideal arcaico. A niñas de once años se les inculcaba que su “principal objetivo en la vida debería ser convertirse en madre y no veterinaria”, minimizando sus deseos y anhelos. Esta doctrina no buscaba fomentar el pensamiento crítico, sino crear “un ente que no discute ni refuta a sus autoridades”. La sumisión era la meta, y cualquier atisbo de individualidad o fuerza se etiquetaba y desincentivaba: “con sueños, pero no tan grandes. Con personalidad, pero no tanta para no ser marimacho. Femeninas, pero sin maquillaje porque nos veíamos fáciles. Con pretendientes, pero vírgenes hasta el matrimonio.”
Este ambiente represivo fomentó la competencia en lugar de la compañía. Las profesoras y monjas, al comparar constantemente a las estudiantes, generaban frustración y rivalidad. “Una no era lo suficientemente buena en su individualidad, con sus capacidades y habilidades propias, sino que teníamos que aspirar a ser como otras niñas bien portadas.” Esta dinámica se manifestaba en comportamientos agresivos entre compañeras. La autora relata haber sido blanco de ciberacoso en plataformas como Ask.fm y Tumblr, donde fue denigrada y atacada con rumores sin fundamento, un “red de veneno gratuito” que ilustra la toxicidad de un entorno carente de empatía y apoyo femenino genuino. La relación competitiva llegó a tal punto que el curso “se quedó sin gira de estudios” como castigo, evidenciando el fracaso de la institución en fomentar la cohesión.
Despertar en el “Mundo Real”: La Construcción de Lazos Genuinos
El egreso de este colegio marcó un punto de inflexión. La vida fuera de esos muros reveló las profundas inseguridades y prejuicios internalizados. La autora, cohibida e insegura con los hombres, inicialmente cayó en la trampa de generalizar su experiencia escolar: “no me llevo bien con las mujeres, son muy problemáticas”. Esta era una consecuencia directa de haber sido “formada para convertirte en un adorno para la sociedad. Sumisa, pura y mártir.”
Sin embargo, el tiempo y la exposición a nuevas realidades trajeron consigo un proceso de desaprendizaje y sanación. La clave fue “entablar amistades con mujeres y dejar los prejuicios de lado”. Conocer a “mujeres poderosas” le permitió “darse cuenta que no todos los lazos afectivos con tu mismo género tienen que estar marcados por los celos y los ataques hacia la apariencia personal de la otra.” Sus amigas se convirtieron en su soporte, en quienes la cuidan. Este empoderamiento personal la llevó a una profunda afirmación de sí misma: “yo soy dueña de mí. Yo soy dueña de mi cuerpo y si el día de mañana quiero abortar, no va a ser un clérigo el que me diga que estoy cometiendo un pecado y no será una monja la que me trate de promiscua por vivir la sexualidad como a mí me plazca.” Esta adaptación, aunque difícil, es fundamental para que la “llama que te dice que no estás conforme” arda con fuerza.
La Declaración Zapatista: Un Grito Colectivo “POR LA VIDA”
Paralelamente a esta lucha personal por la autonomía y la sororidad, existe un movimiento global que, desde las entrañas de México, articula un grito similar pero de alcance planetario: la Declaración “POR LA VIDA” del EZLN, emitida el Primero de Enero de 2021. Esta declaración no es solo un manifiesto, sino un llamado a la acción dirigido “A LOS PUEBLOS DEL MUNDO” y “A LAS PERSONAS QUE LUCHAN EN LOS CINCO CONTINENTES”.
A pesar de las vastas diferencias –de tierras, culturas, idiomas, identidades sexuales, clases sociales y un largo etcétera– que separan a sus adherentes, hay “muy pocas cosas” que los unen, pero esas son fundamentales. La primera es el dolor compartido, el hacer nuestros los dolores de la tierra: la violencia contra las mujeres, la persecución y desprecio a las identidades afectivas, emocionales y sexuales diferentes (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales, intersexuales, queer y más), el aniquilamiento de la niñez, el genocidio contra los pueblos originarios, el racismo, el militarismo, la explotación, el despojo y la destrucción de la naturaleza.
La segunda unión es el entendimiento claro de que un “sistema” es el responsable de estos dolores. El verdugo es identificado sin ambages: el capitalismo. Se le describe como “explotador, patriarcal, piramidal, racista, ladrón y criminal”. Esta categorización es crucial, pues lleva a la tercera coincidencia: el conocimiento de que “no es posible reformar este sistema, educarlo, atenuarlo, limarlo, domesticarlo, humanizarlo.” La única vía es la destrucción total del sistema para la supervivencia de la humanidad.
El compromiso de luchar “en todas partes y a todas horas” es la cuarta unión, una certeza de que “la lucha por la humanidad es mundial”. Así como la destrucción no reconoce fronteras, la lucha tampoco. Finalmente, la quinta unión es la convicción de que “son muchos los mundos que viven y luchan en el mundo”. Toda pretensión de homogeneidad y hegemonía atenta contra la esencia del ser humano: la libertad. La igualdad de la humanidad reside en el respeto a la diferencia, en su diversidad está su semejanza. La Declaración concluye con la comprensión de que el avance no se logra imponiendo la propia mirada, sino escuchando y observando a “lo otro” que, siendo distinto, comparte la misma vocación de libertad y justicia.
Tejiendo Redes Globales: La Convocatoria Zapatista y Sus Adherentes
Con estas coincidencias en mente, el EZLN y sus aliados globales acordaron una serie de encuentros, diálogos e intercambios de ideas y experiencias “en la lucha por la vida”. Estos encuentros buscan realizarse en los cinco continentes, con una delegación mexicana visitando Europa en los meses de julio, agosto, septiembre y octubre de 2021, y posteriormente en Asia, África, Oceanía y América. La invitación es abierta a “todas las personas honestas y a todos los abajos que se rebelan y resisten en los muchos rincones del mundo” para sumarse, aportar y hacer suya esta declaración “POR LA VIDA”.

La lista de adherentes a esta declaración es un testimonio de su alcance global y la diversidad de las luchas que representa. Desde colectivos feministas hasta sindicatos, pasando por movimientos ecologistas y centros sociales, la red de apoyo es un mosaico de resistencia. A continuación, una tabla que ilustra la amplitud de este movimiento:
| Tipo de Organización / Colectivo | Países (Ejemplos) |
|---|---|
| Colectivos Feministas y de Disidencias | Grecia, Alemania, Bélgica, México, Argentina, España |
| Organizaciones Sindicales y Laborales | Francia, España, Italia, Brasil, Reino Unido |
| Movimientos Ecologistas y de Defensa Territorial | Canarias, Chile, México, Australia, Portugal, Suiza |
| Centros Sociales y Espacios Autogestionados | Grecia, Italia, España, Argentina, Chipre, Austria |
| Grupos Antifascistas y Antirracistas | Alemania, Grecia, Reino Unido, EE.UU., Dinamarca, Francia |
| Organizaciones de Derechos Humanos y Migrantes | España, EE.UU., Grecia, Francia, Canadá, Irlanda |
| Medios de Comunicación Alternativos y Cooperativos | Grecia, Alemania, Portugal, Colombia, Argentina |
| Colectivos Culturales y Artísticos | Francia, México, Argentina, Chile, Brasil, Italia |
Esta vasta red subraya la convicción de que la resistencia no es un esfuerzo aislado, sino una sinfonía de voces y acciones que, aunque diversas, convergen en un objetivo común: la destrucción del sistema capitalista y la construcción de un mundo donde quepan muchos mundos.
Preguntas Frecuentes sobre la Sororidad y el Zapatismo
A continuación, abordamos algunas preguntas clave para entender mejor la conexión entre la sororidad y el movimiento zapatista, y el llamado a la acción global:
¿Cómo se define la sororidad en este contexto y por qué es relevante?
La sororidad, en este contexto, va más allá de la simple amistad entre mujeres; es un concepto que implica una solidaridad activa y un apoyo mutuo en la lucha contra la opresión patriarcal. La experiencia en el colegio de monjas ilustra su negación, donde la competencia y el juicio externo impiden la construcción de lazos genuinos. La relevancia radica en que, al igual que los Zapatistas buscan la unidad en la diversidad para enfrentar un sistema opresor, la sororidad es fundamental para que las mujeres rompan con los moldes impuestos y se apoyen en su camino hacia la autonomía y la liberación, tanto a nivel personal como colectivo.
¿Qué críticas se hacen al sistema educativo tradicional y cómo impacta en la formación de las personas?
La crítica principal es que el sistema educativo tradicional, especialmente en entornos religiosos restrictivos, no fomenta el pensamiento crítico ni la autonomía individual. En cambio, busca moldear a las personas –particularmente a las mujeres– para que encajen en roles preestablecidos y sumisos. Esto minimiza sus aspiraciones, genera frustración y promueve la competencia en lugar de la colaboración. El impacto es la creación de individuos inseguros y predispuestos a relaciones conflictivas, que deben “desaprender” estas dinámicas para construir una vida auténtica.
¿Cuál es el objetivo principal de la Declaración Zapatista por la Vida?
El objetivo principal es convocar a una lucha global y coordinada “POR LA VIDA” contra el sistema capitalista en todas sus manifestaciones: explotación, patriarcado, racismo, militarismo y destrucción ambiental. Los Zapatistas sostienen que este sistema es irreformable y que la supervivencia de la humanidad depende de su total destrucción. La declaración busca unir a los “abajos” del mundo en el respeto a la diversidad y la diferencia, para construir colectivamente “muchos mundos” más justos.
¿Quiénes conforman la base de apoyo del movimiento Zapatista según la Declaración?
La base de apoyo es extraordinariamente diversa e incluye “mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales, intersexuales, queer y más, hombres, grupos, colectivos, asociaciones, organizaciones, movimientos sociales, pueblos originarios, asociaciones barriales, comunidades y un largo etcétera”. Provienen de todos los continentes y representan una amplia gama de luchas contra diferentes formas de opresión, todas ellas vistas como manifestaciones del sistema capitalista global.
¿Por qué es crucial la diversidad en la lucha por la vida que proponen los Zapatistas?
La diversidad es crucial porque los Zapatistas entienden que la “igualdad de la humanidad está en el respeto a la diferencia” y que “en su diversidad está su semejanza”. Rechazan cualquier pretensión de homogeneidad o hegemonía, ya que consideran que atenta contra la libertad, la esencia del ser humano. La lucha por la vida, por tanto, no es la imposición de una única visión, sino la construcción de múltiples caminos y mundos posibles, donde la escucha y el respeto mutuo son pilares fundamentales.
La Llama de la Dignidad y la Resistencia
La voz personal que emergió de un colegio de monjas y la voz colectiva que resuena desde las montañas de Chiapas, aunque distintas en su origen y escala, convergen en una poderosa afirmación: la necesidad de liberarse de sistemas opresores. La experiencia individual de la falta de sororidad es un microcosmos de las dinámicas patriarcales y competitivas que el capitalismo fomenta a gran escala. La lucha por la autonomía del cuerpo y la mente, por la construcción de lazos de apoyo genuinos entre mujeres, es una extensión de la misma batalla por la vida que los Zapatistas libran contra un sistema que despoja, explota y destruye.
Ambas narrativas nos invitan a escuchar esa “llama que te dice que no estás conforme”, a reconocerla y a hacer “que arda en todo su esplendor”. Ya sea enfrentando las imposiciones de una educación limitante o desafiando la hegemonía global del capitalismo, el camino hacia la dignidad pasa por la resistencia, la autodefinición y la construcción de redes de solidaridad. Es un trabajo constante, pero indispensable para tejer un mundo donde la libertad florezca en toda su diversidad, y donde la vida, en todas sus formas, sea verdaderamente celebrada y defendida.
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