03/07/2025
Arequipa, la majestuosa Ciudad Blanca, no es solo un conjunto de sillar y volcanes; es un crisol de identidad, un universo cultural que se define a través de sus gentes. Pero, ¿qué es realmente un arequipeño? Esta pregunta, que resuena con cada aniversario de la ciudad, nos invita a explorar una identidad compleja y profundamente arraigada, moldeada por la historia, la geografía y un lenguaje único. Mario Vargas Llosa, en su obra La civilización del espectáculo, resalta la idea de T. S. Eliot sobre la importancia de las culturas regionales que nutren la cultura nacional, manteniendo a la vez su perfil y cierta independencia. Y es precisamente en Arequipa donde esta noción cobra vida, donde la lealtad local es tan vital como la nacional.

El Diccionario de Arequipeñismos, obra monumental de Juan Guillermo Carpio Muñoz, es un testimonio vivo de esta identificación genuina con la tierra natal, las raíces y la familia. Este compendio no solo rescata palabras, sino que define la esencia de ser arequipeño, desvelando que el habla mistiana es un mestizaje cultural, forjado tanto por chacareros como por citadinos. Lejos de la errónea creencia de que ser descendiente de chacareros otorga una mayor autenticidad, el diccionario nos enseña que el verdadero arequipeño es un ser nuevo, diferente, sin complejos de inferioridad, que no reniega de sus ancestros, ya sean indios o españoles.
El Habla Arequipeña: Un Tesoro en Peligro y su Vibrante Lexicón
El habla arequipeña, rica en matices y giros únicos, es un pilar fundamental de su identidad. Sin embargo, como señala Carpio Muñoz, algunas de sus características, como la correcta pronunciación de la 'll', se están perdiendo, amenazadas por la homogeneización lingüística. A pesar de esto, el legado de los arequipeñismos persiste, palabras que son cápsulas del tiempo, reflejo de una cosmovisión particular. A continuación, exploramos algunos de estos términos que pintan el alma mistiana:
- Guardacho: No es solo dinero, comida o cosas, sino cualquier objeto celosamente guardado o escondido, cuya existencia es un secreto bien guardado. Es el “ahorro” que permite un capricho o una necesidad inesperada, sin que nadie más lo sepa.
- Guato: Un cordón ordinario, a menudo gastado, hecho de tela, usado para atar. Es la humildad del lazo que sostiene, simple y funcional.
- Toncori: La garganta o la tráquea. Un término directo y coloquial para una parte vital del cuerpo, que evoca la inmediatez del habla popular.
- Mistiano: Sinónimo de arequipeño. Literalmente “hijo del Misti”, el volcán tutelar. Denota pertenencia y orgullo por la tierra que los vio nacer, destacando cualidades como el trabajo y la exigencia en las “mistianas”.
- Misquirichi o Misquiriche: Aquel que es avaro, miserable o tacaño, que se aferra con gula a su dinero o sus propiedades. Describe una característica de personalidad con un toque de reproche popular.
- Chajualla: Un perro pequeño, ruidoso y ladrador. Por extensión, una persona parlanchina y bulliciosa, o algo insignificante. Refleja la capacidad del lenguaje para describir con vivacidad.
- Trica: Una medida reciente y juvenil, la división en tres porciones de una bebida alcohólica mezclada con gaseosa. Muestra la evolución del lenguaje y las costumbres entre los jóvenes.
- Cotimbear: Mentir o decir “cotimbas” (mentiras). Aunque en desuso y a menudo confundido con “quetimbear”, evoca un habla de antaño.
- Forata: Expulsar, botar, echar a alguien. También romper una relación o compromiso unilateralmente. Derivado del “fuera” español, tiene una contundencia propia del arequipeño.
- Chilicuto: Un grillo. También apodo para un varón bajito y ligero de peso, casi volátil. Un término que conecta la fauna local con las características humanas.
- Tolina: Un marisco común en la costa peruana y chilena, también conocido como “casco de burro”. Protagonista de la “sarza de tolinas”, plato típico. Curiosamente, también una acepción para la vagina por su similitud con el órgano femenino.
- Diana: Una bebida caliente tradicional, preparada con leche, agua, castañas, almendras, coco rallado, canela, clavo de olor y pisco. Se toma para combatir el frío en festividades nocturnas. Su nombre podría venir del toque de corneta matutino en los cuarteles, evocando la idea de “levantar el ánimo”.
Estos arequipeñismos, lejos de ser “antiguallas” como algunos podrían pensar, son la savia de la cultura arequipeña, un testimonio de la creatividad y la adaptación lingüística de sus gentes.
Lonccos y Ccalas: Dos Caras de la Misma Moneda Arequipeña
La identidad arequipeña se articula, en gran medida, a través de la dicotomía y posterior fusión de dos términos emblemáticos: loncco y ccala. Originalmente, estas palabras surgieron como apodos despectivos, usados por un grupo para denigrar al otro, pero con el tiempo, su significado ha evolucionado, e incluso, se han convertido en símbolos de orgullo.
El Ccala: Del Desnudo al Citadino
El término “ccala” (escrito así para diferenciarlo de la flor blanca “cala”), proviene del quechua “qala”, que significa “desnudo”, “pelado”, “sin dinero” o “pobre”. También nombra a un tipo de perro prehispánico sin pelo. En Arequipa, los chacareros (campesinos) lo usaban despectivamente para referirse a la gente de la ciudad, especialmente a aquellos de elevada situación económica y social. Era una reacción al trato que los citadinos les daban a ellos, llamándolos “lonccos”.

Una de las hipótesis más interesantes sobre el origen de “ccala” la propuso el tribuno arequipeño Francisco Mostajo, quien sugirió que provenía del aimara “kala” (piedra). Según esta teoría, los indios de la colonia llamaron “ccalas” a los españoles porque estos construían sus casas con piedras (sillar), mientras ellos usaban adobe y barro. Sin embargo, Juan Guillermo Carpio Muñoz refuta esta idea, señalando que los vestigios arqueológicos demuestran que las culturas precolombinas en Arequipa también utilizaban la piedra profusamente.
El “Ccala Calzón sin Forro”: Un Apodo con Historia
Este apodo, que data de los siglos XVI al XIX, revela una curiosa costumbre. En aquellos tiempos, la mayoría de los hombres en Arequipa usaban pantalones de lana burda, áspera al tacto, que requerían un forro interior para proteger la piel. Con la llegada del siglo XX y la migración de chacareros a la ciudad, los citadinos (los “ccalas”), ya usaban pantalones de casimires ingleses, finamente tejidos y suaves, que no necesitaban forro. Los “lonccos” se burlaban de ellos, llamándolos “ccala calzón sin forro”, ya sea por considerar que llevaban una prenda incompleta o por insinuar que eran “amarretes” o “pobres diablos” que no podían pagar el forro. Este apodo, cargado de ironía, ilustra las tensiones sociales y las diferencias culturales entre el campo y la ciudad.
El Loncco: Del Rústico al Orgullo Campesino
El vocablo “loncco” proviene del quechua “lonq’o”, que designa algo esférico o redondeado, o aquello que, debiendo tener filo, carece de él; es decir, “toscoy” o “romo”. Inicialmente, los habitantes de la ciudad usaban este término despectivamente para referirse a los chacareros o campesinos de la campiña. Se les consideraba “lonccos” porque, al llegar a la urbe, evidenciaban un comportamiento “tosco” y una supuesta falta de “cultura intelectual” en comparación con los citadinos. Eran “hombres que no eran finos, que no eran nada cultivados, o simplemente rústicos y toscos, en los cuales se podía apreciar la falta de modales.”
Sin embargo, la historia del “loncco” es un ejemplo fascinante de resignificación cultural. A partir de investigaciones como la de Carpio Muñoz sobre el yaraví arequipeño en 1976, el término “loncco” comenzó a revalorizarse. Lo que antes fue un apodo despectivo, hoy es una cuestión de orgullo. Ahora se habla de “comida loncca”, “poesía loncca”, “sombrero loncco”, “música loncca”, etc., reemplazando el antes común “chacarero”. El loncco representa al campesino arequipeño, el hombre de campo que trabaja la tierra, que madruga y se esfuerza, que no miente ni roba, y que encuentra sabiduría en la naturaleza. Es el símbolo de la honestidad, el trabajo duro y la conexión con la tierra.
La Poesía Loncca: El Alma del Campesino Arequipeño
La poesía loncca es un género literario propio de Arequipa, conocido también como “poemas lonccos” o “lonqquedas”. Esta manifestación artística es el reflejo más puro del carácter del “loncco” o chacarero, el campesino de los alrededores de la Ciudad Blanca. En sus inicios, esta poesía era anónima, surgía como “piropo improvisado” que el loncco creaba en la chacra para cortejar a su amada, utilizando los “arequipeñismos” y el “voseo” característicos de la “fabla” o “lonqquismo”. Con el tiempo, se transformó en “dichos” o “versos” que ampliaron su temática, recitando a la naturaleza, a los animales y, finalmente, a la querida ciudad de Arequipa.

El poema “El Loncco”, de Félix García Salas, encapsula la esencia de esta figura. Es un canto a la laboriosidad, la autenticidad y la profunda conexión con la tierra. El “loncco” es quien madruga, quien araña la tierra, quien “tonccoreya” sus plantas para que no mueran de sed. Es el que siembra, “almeya”, “guaneya” y cosecha con el sudor de su frente. No es el “taima’u” (perezoso) que espera el maná del cielo, sino el que tiene “sus venas hinchadas por el esfuerzo”. Su “título” no está en diplomas, sino en los callos de sus manos, cultivado en la “Universidad de la Naturaleza”. Es un hombre de bien, que “no miente, no roba, ni es ocioso”, que “arqueya” las buenas acciones y vende barato para que “el que menos tiene” pueda comprar. El “loncco” es la personificación de los valores arequipeños de la humildad, la resiliencia y la generosidad.
El Orgullo de Ser Arequipeño: Más Allá de las Definiciones
En última instancia, ser arequipeño es un sentimiento profundo de pertenencia y orgullo. Es la herencia de una cultura regional que se niega a ser diluida, que celebra su mestizaje y sus particularidades. Es el recuerdo de la Mamá María, la abuela chacarera, y el secreto orgullo de ser nieto de “arequipeños de pura cepa”.
La difusión de obras como el Diccionario de Arequipeñismos, tal como lo expresa Orlando Mazeyra Guillén, es un paso fundamental para “renovar los laureles de ayer”, asegurando que las futuras generaciones conozcan y valoren la riqueza de su habla y sus tradiciones. Es un esfuerzo por preservar la “llama de una esperanza”, para que el interés por lo propio, lo que distingue al arequipeño, no se pierda. La identidad arequipeña es, en esencia, la capacidad de “cargar un puma vivo”, como señaló el poeta Odi Gonzáles, una fuerza indomable que se nutre de su pasado y construye su futuro.
Preguntas Frecuentes sobre la Identidad Arequipeña
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Qué significa ser un arequipeño? | En esencia, un arequipeño es un mestizo, un ser nuevo y diferente, que no tiene complejos de inferioridad y se siente orgulloso de sus raíces, sean estas indígenas o españolas. Es alguien con una fuerte lealtad a su tierra y cultura. |
| ¿Es lo mismo ser “loncco” que “chacarero”? | Originalmente, “loncco” era un término despectivo usado por los citadinos para referirse a los “chacareros” (campesinos) de Arequipa. Hoy en día, “loncco” ha sido revalorizado y se usa con orgullo para describir la cultura, el habla, la comida y la poesía propias del campo arequipeño. |
| ¿Qué es un “ccala”? | “Ccala” era el término con el que los chacareros se referían despectivamente a la gente de la ciudad, especialmente a aquellos de mayor posición social. Proviene del quechua “qala” (desnudo, sin dinero), aunque también se ha relacionado con el aimara “kala” (piedra). |
| ¿Qué significa la expresión “Ccala Calzón sin Forro”? | Era un apodo burlón que los “lonccos” daban a los citadinos. Se refería a los pantalones de casimir fino que usaban los “ccalas” a principios del siglo XX, que no necesitaban forro, a diferencia de los antiguos pantalones de lana burda. Implicaba que la prenda estaba incompleta o que el “ccala” era tacaño. |
| ¿Qué es la “Poesía Loncca”? | Es un género literario propio de Arequipa, que refleja el carácter y la vida del campesino “loncco”. Surgió como versos improvisados para cortejar, usando el habla local, y evolucionó para describir la naturaleza, los animales y la ciudad, celebrando la identidad y los valores del campo arequipeño. |
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