18/03/2023
Desde los albores de la civilización, ciertos elementos cotidianos han acompañado a la humanidad, a menudo subestimados en su importancia. El calzado es uno de ellos. En el vasto y complejo Imperio Inca, conocido como el Tawantinsuyu, los zapatos no solo protegían los pies, sino que también eran símbolos de estatus, herramientas para la vida diaria y hasta objetos de profunda sacralidad. Esta primera entrega nos sumerge en el universo del calzado inca hace cinco siglos, explorando los diferentes tipos de zapatos que utilizaron, basándonos tanto en valiosos documentos históricos como en la evidencia directa que nos ofrecen los invaluables restos arqueológicos.

Las Fuentes Históricas y Arqueológicas: Ventanas al Pasado
Para comprender a fondo la vida en el tiempo de los incas, es fundamental recurrir a las fuentes históricas y arqueológicas. Estas nos proporcionan un panorama general y detallado de su sociedad, costumbres y, por supuesto, su vestimenta y calzado. Los cronistas de los siglos XVI y XVII son una ayuda invaluable para interpretar la evidencia material.
Testimonios Visuales y Escritos: Guamán Poma de Ayala y Bernabé Cobo
Entre los numerosos cronistas que documentaron la historia inca antes y después de la conquista, destaca la figura de Felipe Guamán Poma de Ayala. Sus relatos, enriquecidos con abundantes dibujos, nos permiten apreciar con gran detalle los diversos calzados usados en la época incaica. Sus ilustraciones son una ventana directa a la vida cotidiana y a las particularidades de la vestimenta de los diferentes estratos sociales.
Otro cronista relevante es Bernabé Cobo, quien, aunque a veces utilizaba términos genéricos, dejaba descripciones precisas de calzados específicos, como veremos más adelante al hablar del Llanke. La combinación de estos relatos con los hallazgos arqueológicos, como las sandalias Llanke del Llullaillaco o los mocasines Pollco del volcán Quewar, nos ofrece una visión completa y fidedigna de cómo era el calzado en el Tawantinsuyu.
El Calzado Inca: Una Diversidad Adaptada a Cada Necesidad
El mundo andino, con su inmensa diversidad de ambientes geográficos y grupos étnicos, dio origen a una gran variedad de calzados incas. Generalmente, se pueden clasificar en dos grandes categorías: los abiertos, similares a sandalias, donde los dedos quedan descubiertos, y los cerrados, que recuerdan a los mocasines. Aunque existían muchas variaciones regionales, los calzados abiertos fueron los más extendidos y de ellos se conocen al menos cuatro variedades principales.
Variedades Abiertas: Las Sandalias Andinas
El término más conocido y, a menudo, usado como sinónimo para denominar a las sandalias andinas es la Ojota (también conocida como usuta o ushuta). Estas sandalias se caracterizan por tener una suela de cuero o fibra vegetal de la cual parten tres amarres: dos para el talón y uno que pasa entre el dedo gordo y el siguiente. A estos amarres se sujetan cordeles de lana, cintas de cuero o fibra vegetal que fijan el pie a la suela, garantizando un ajuste seguro para el caminar por terrenos variados.
Otras variedades de calzados abiertos, como la Abarca o Shukuy, el Chapito y el Llanke, pertenecen a un mismo tipo general de sandalia. La principal diferencia radica en la configuración de sus correas, que, hechas de lana, fibra vegetal o cuero, cruzaban el empeine en diagonal desde dos amarres laterales anteriores hasta los dos posteriores que aseguraban el talón. Estas variaciones se adaptaban a las necesidades específicas y a los materiales disponibles en cada región.
El Llanke: Símbolo y Cotidianidad
El Llanke fue, sin duda, el calzado más utilizado por los incas. Su omnipresencia se evidencia tanto en los detallados dibujos de los cronistas como en los hallazgos directos de las ofrendas humanas realizadas en altas montañas como el Llullaillaco, Quewar y Aconcagua. Este calzado, presente en todo el continente americano en tiempos prehispánicos, se confeccionaba con una suela de fibra vegetal o de cuero.
Una característica distintiva del Llanke eran sus cuatro amarres que salían de la suela. Los dos de la parte posterior servían para sujetar el talón mediante cordeles de fibra vegetal o lana. En el empeine, los cordeles se unían y se tejía un cuadrángulo o rectángulo, para luego bifurcarse y fijarse en los amarres laterales. Estos cordeles se tejían directamente en el lugar, evitando nudos y permitiendo un mejor acomodamiento del pie al calzado. Esta técnica garantizaba comodidad y durabilidad, esenciales para las largas jornadas de los incas.
La importancia del Llanke es tal que incluso Bernabé Cobo, a pesar de la confusión en el nombre genérico, lo describe con precisión: “Al calzado que usaban llamaban usuta; hácenlo de una suela más corta que lo largo del pie, de suerte que traen los dedos fuera dellos, para agarrar con ellos cuando suben cuesta arriba. No tienen más obra estos zapatos que las dichas suelas, atadas de los talones al empeine del pie con ciertos cordones de lana tan gruesos como el dedo, hechos con gran curiosidad, porque son redondos y blandos, por tener sacado el pelo como rizo o como pelo de alfombra, de colores muy vivos y hermosas labores, respecto de que toda la gala del calzado la ponen en estas ligaduras” (COBO B. 1962 [1653], t.II: 238). Esta descripción resalta la funcionalidad y también el valor estético que se le daba a las ligaduras del calzado.
Calzados Cerrados: Protección y Prestigio
Además de las sandalias, los incas también utilizaban calzados cerrados, similares a mocasines, de los cuales se pueden mencionar en términos generales el Pollco y el Kawkachu. Estos eran fabricados con cueros de camélido, venado o incluso lobos marinos, lo que les confería diferentes propiedades y usos.
El Pollco: Lujo y Sacralidad
El Pollco era un calzado de fina confección, utilizado principalmente en ceremonias y ofrendas. Los especialistas afirman que se trata del calzado típicamente inca de este tipo. Se confeccionaba con la piel fresca del cuello de camélidos, ciervos y lobos marinos, cerrando la pieza a la altura del empeine donde se cosían los bordes, dejando una abertura en el extremo anterior. Para darles la forma deseada, se utilizaba el cuero mojado sobre hormas que les conferían una forma estandarizada. Es probable que existieran moldes y hormas para los diferentes tamaños de Pollco que se confeccionaban, lo que sugiere una producción organizada y especializada. Los bordes de la abertura se remataban con finos textiles que presentaban diseños geométricos, añadiendo un toque de elegancia y sofisticación.
El Kawkachu: Resistencia para el Viaje
Por otro lado, el Kawkachu era un calzado cerrado, también de tipo mocasín, pero diseñado para ser muy resistente a las inclemencias del clima y a las largas caminatas. Era el calzado predilecto de los caravaneros que realizaban extensos viajes con sus recuas de llamas a través de la cordillera andina. Su robustez garantizaba la protección necesaria en entornos hostiles y durante las agotadoras travesías.
Quiénes Usaban y Confeccionaban el Calzado Inca
El calzado inca no era un objeto uniforme; su uso y confección estaban estrechamente ligados a la estructura social y a las funciones dentro del imperio.
El Alguacil Mayor: Insignia de Poder
Dentro de la compleja estructura administrativa inca, existían los alguaciles menores (chacnay camayoc) y los alguaciles mayores (uatay camayoc). Estos cargos no eran para la gente común, sino exclusivos de los hijos de las concubinas del Inca, sus sobrinos o los hijos de los principales personajes de la nobleza incaica. El Alguacil Mayor, encargado de impartir justicia y hacer respetar las leyes incas, poseía la facultad de castigar o apresar a quienes no las cumplían.
Además de la vestimenta que lo identificaba como noble, el Alguacil Mayor llevaba como insignia de poder la chuspa (bolsa) y un par de Llanke del propio Inca. Dado que el emperador era considerado hijo del Sol, la principal deidad, él mismo era una deidad. Por lo tanto, los calzados y la chuspa que había utilizado estaban imbuidos de sacralidad y poder, confiriendo autoridad a quien los portaba.
Pauau Pallac y Acllas: Guardianas del Arte Textil
La confección del calzado, especialmente el de mayor calidad, era una labor especializada. Las Pauau Pallac eran niñas de 9 a 12 años de edad dedicadas a recolectar distintos tipos de flores y plantas que servían para las ofrendas al Sol y a las Capacochas (ofrendas humanas). Los elementos recolectados eran llevados a los depósitos (collcas) de la nobleza inca, donde las Acllas o vírgenes del Sol los procesaban. Con estas y otras materias primas se fabricaban ropas y calzados para la nobleza inca y para las ofrendas que se realizaban en las altas montañas u otras huacas (lugares sagrados).
Las Acllas o vírgenes del Sol eran mujeres de gran belleza y perfección física, escogidas para la elaboración de finos tejidos (cumbi), calzados, bebidas y otros elementos destinados al Inca y a las huacas. Vivían en reclusión en edificios llamados accllahuasi (casas de las Acllas). De estos lugares debieron salir los finos textiles y, muy probablemente, los exquisitos calzados, como los Pollco, que acompañaron a los niños ofrendados en las altas montañas como el Llullaillaco, Plomo y Ampato. Existían diferentes tipos de Acllas según sus funciones, desde las Aclla pampa (vírgenes comunes) hasta las Uinachicoc Aclla (escogidas que hacían crecer), a quienes se les enseñaba a tejer, hilar y otras labores necesarias desde los cuatro años de edad. Su labor era fundamental en la producción de objetos de lujo y sacralidad.
El Calzado en las Ofrendas Humanas de Alta Montaña
Los hallazgos arqueológicos realizados en las altas cumbres de la cordillera de los Andes son una fuente directa e invaluable para conocer los calzados empleados por los incas. Es importante señalar que las montañas eran lugares sagrados de gran importancia para los incas y las culturas que los precedieron. Muchas culturas tienen la premisa de ingresar descalzos a los lugares sagrados; de hecho, las estatuillas humanas en miniatura halladas en contextos de ofrendas a las montañas suelen estar descalzas.
El Misterio de los Niños Deificados
Sin embargo, los niños ofrendados en las montañas, como los del Llullaillaco, calzan unos finos mocasines tipo Pollco. Este hecho genera una pregunta intrigante: ¿por qué ellos sí llevaban calzado? La respuesta radica en que estos niños, tras las ceremonias realizadas en el Cusco, la capital política y religiosa del Tawantinsuyu, y en presencia del propio emperador inca, dejaban de ser mortales comunes para convertirse en deidades. Realizarían un viaje al lugar de los ancestros y muy cerca del Sol, a un espacio de inmenso valor religioso. Por tal motivo, conservaron sus calzados, que se transformaron en parte de su nueva identidad divina.
Los dos tipos de calzados que aparecen con mayor frecuencia en las Capacochas o ofrendas humanas realizadas en las montañas son el Llanke y el Pollco, cada uno con su propio significado y confección, reflejando la complejidad de las creencias incas.
Tabla Comparativa de Calzados Incas
| Tipo de Calzado | Descripción General | Uso Principal | Características Destacadas | Materiales Comunes |
|---|---|---|---|---|
| Llanke | Sandalia abierta | Uso general, insignia de poder, ofrendas | Cuatro amarres, parte tejida en empeine, cordeles de lana o fibra vegetal | Fibra vegetal, cuero |
| Ojota (Usuta/Ushuta) | Sandalia abierta | Término genérico para sandalias andinas de uso común | Tres amarres (dos talón, uno entre dedos), cordeles de lana, cuero o fibra vegetal | Cuero, fibra vegetal |
| Pollco | Calzado cerrado (mocasín) | Ceremonias, ofrendas, nobleza, niños deificados | Fina confección, hormas estandarizadas, bordes rematados con textiles geométricos | Piel fresca de cuello de camélidos, venado, lobo marino |
| Kawkachu | Calzado cerrado (mocasín) | Largas distancias, caravaneros | Muy resistente a inclemencias del clima, ideal para caminatas extensas | Cueros de camélido, venado, lobo marino |
Preguntas Frecuentes sobre el Calzado Inca
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre el calzado en el Imperio Inca:
¿Cuál fue el calzado más utilizado por los incas?
El calzado más utilizado y documentado por los incas fue el Llanke, una sandalia abierta de suela de fibra vegetal o cuero, con cuatro amarres que se unían en el empeine con una parte tejida. Su versatilidad y presencia en diversos contextos, desde la vida cotidiana hasta las ofrendas, lo confirman como el más extendido.
¿Qué materiales usaban los incas para fabricar sus zapatos?
Los incas utilizaban una variedad de materiales naturales disponibles en su entorno. Para las suelas, empleaban cuero (de camélidos, venado, lobos marinos) o fibras vegetales. Los cordeles y ligaduras se hacían con lana, fibra vegetal o tiras de cuero. Los calzados cerrados como el Pollco se confeccionaban con pieles frescas de alta calidad, a menudo del cuello de camélidos, y se adornaban con finos textiles.
¿Por qué los niños ofrendados en las montañas llevaban calzado si las estatuillas estaban descalzas?
Las estatuillas en miniatura halladas en ofrendas solían estar descalzas, siguiendo la premisa de que los lugares sagrados se ingresan sin calzado. Sin embargo, los niños ofrendados, como los de Llullaillaco, calzaban finos mocasines Pollco. Esto se debe a que, tras las ceremonias en Cusco, eran considerados deidades y emprendían un viaje sagrado al lugar de los ancestros, cerca del Sol. Su calzado se transformaba en parte de su nueva condición divina.
¿Qué función tenía el calzado del Inca que portaba el Alguacil Mayor?
El Alguacil Mayor portaba un par de Llanke que habían pertenecido al Inca como una insignia de poder y sacralidad. Dado que el Inca era considerado una deidad, sus objetos personales, incluido su calzado, estaban imbuidos de un poder divino. Al portarlos, el Alguacil Mayor adquiría una autoridad y un respeto que reforzaban su rol de impartir justicia y hacer cumplir las leyes del imperio.
¿Quiénes eran las Acllas y qué relación tenían con el calzado inca?
Las Acllas, o vírgenes del Sol, eran mujeres escogidas por su belleza y perfección física. Vivían en reclusión en los accllahuasi y se dedicaban a la elaboración de finos tejidos (cumbi), bebidas y otros elementos, incluyendo calzados. Eran las principales artífices de los calzados de lujo y ceremoniales, como los exquisitos Pollco, destinados a la nobleza inca y a las ofrendas más importantes. Su labor era esencial para la producción de bienes de alto valor cultural y religioso.
Este breve recorrido por el mundo de los calzados incas nos revela la riqueza y complejidad de un aspecto aparentemente simple de la vida cotidiana. Más allá de la protección, el calzado en el Tawantinsuyu era un reflejo de estatus, un objeto de poder y un elemento imbudo de profundo significado religioso. Cada paso de los incas, ya fuera por los caminos del imperio o en las cumbres sagradas, estaba marcado por la historia y la cultura de un pueblo extraordinario.
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