23/10/2024
En el vasto y rico panorama de la literatura mexicana, la figura de Emilio Carballido (cuyo centenario de natalicio se celebró el pasado 22 de mayo) resplandece con luz propia. Conocido por su prolífica obra en teatro y novelas cortas, Carballido también dejó un legado invaluable en el ámbito del cuento fantástico. Entre sus narraciones más destacadas, una brilla con particular intensidad: Los zapatos de fierro. Este cuento, inicialmente concebido para el público infantil, posee la rara cualidad de trascender las barreras de la edad, convirtiéndose en una lectura profunda y reveladora “para chicos y grandes”, tal como solía decir el entrañable Enrique Alonso “Cachirulo”.

La historia de Los zapatos de fierro no es solo una aventura; es un viaje iniciático que explora temas universales como la obediencia, la transgresión, el crecimiento personal y las consecuencias de nuestras acciones. Publicado por primera vez en un formato majestuoso en 1980 por la colección “Serie mayor” de Grijalbo, con las evocadoras ilustraciones de la pintora Leticia Tarragó, este cuento tiene raíces que se hunden profundamente en la tradición oral. Se dice que fue un relato transmitido a Carballido por su propia nana, quien a su vez lo había escuchado de doña Gabriela Ferat de Fentanes, su abuela. Esta herencia oral se entrelaza con elementos que resuenan con las grandes colecciones de cuentos fantásticos de la literatura universal, desde las recopilaciones de los hermanos Grimm y la más reciente de Italo Calvino, hasta las legendarias Mil y una noches. La influencia de esta última es particularmente evidente, ya que, al igual que las narraciones de Scheherazade, Los zapatos de fierro comienza con un realismo costumbrista para luego, de forma gradual e inexorable, zambullirse en lo puramente fantástico.
El Origen de una Obra Maestra: De la Tradición Oral a la Literatura
La génesis de Los zapatos de fierro es tan fascinante como el propio cuento. La referencia a su origen en la tradición oral, contada por la nana de la abuela de Emilio Carballido, le otorga un aire de autenticidad y atemporalidad. Esta conexión con el folclore popular es lo que permite que el cuento resuene con arquetipos universales. Carballido, con su maestría narrativa, toma estos elementos dispersos en el imaginario colectivo y los teje en una trama cohesiva y cautivadora. La edición inaugural de Grijalbo en 1980 no solo marcó la entrada de esta joya en el mundo editorial formal, sino que también la inmortalizó con las ilustraciones de Leticia Tarragó, cuyas imágenes sin duda enriquecieron la experiencia de lectura, invitando a los lectores a sumergirse aún más en el mundo mágico creado por Carballido.
El inicio del cuento es un claro ejemplo de cómo Carballido maneja la transición de lo ordinario a lo extraordinario. Comienza con la clásica frase “había una vez… un matrimonio muy pobre, que vivía en un pueblo pequeño, a la orilla de un río”. Esta introducción sitúa al lector en un contexto familiar y humilde, detallando la vida cotidiana junto al caudaloso río, donde transitan desde grupos de saltimbanquis que ofrecen alegría por unas monedas, hasta “mujeres extrañas, que viajaban solitas, en barquitas de vela”. La descripción de estas últimas, a quienes los jóvenes visitaban “para consultarles sus problemas o a platicar con ellas, no se sabe bien…”, introduce un velo de misterio y lo sobrenatural que presagia la inminente irrupción de lo fantástico en la vida de los personajes.
Las Tres Hermanas y el Despertar de la Magia
La trama se centra en el matrimonio pobre y sus tres hijas, quienes diariamente acuden al río a lavar la ropa. Es durante esta rutinaria labor que la hija mayor se topa con un elemento que desafía la lógica: una esbelta “lechuguilla” que flota una y otra vez frente a ella. Su intento fallido por atraparla resulta en la pérdida de la ropa limpia, arrastrada por la corriente. Esa noche, en la intimidad de sus hamacas, la hermana mayor comparte su desventura con sus hermanas. Al día siguiente, la hermana mediana, confiada en su propia habilidad, se enfrenta a la misma provocación, pero también sucumbe al encanto de la lechuguilla y pierde la ropa.
Finalmente, le toca el turno a María, la más pequeña. Tras escuchar los relatos de sus hermanas, y quizás con una mezcla de precaución y determinación, se dirige al río. A lo largo del día, María se mantiene indiferente a los coqueteos de la lechuguilla. Sin embargo, la persistencia de la planta acuática la lleva a acercarse demasiado. Es entonces cuando María, con un acto reflejo y decidido, “un zarpazo de gato”, la atrapa y la lanza sobre la tierra. Y en ese instante, la magia se revela de forma espectacular: “Y allí, de golpe, la lechuguilla se volvió un príncipe”. Este momento de transformación es el punto de inflexión donde el cuento abandona por completo el realismo para adentrarse en el terreno de lo maravilloso, marcando el inicio de la gran aventura de María.
María y el Príncipe: Un Vínculo Mágico y un Sacrificio Inesperado
El príncipe, un joven “hermoso y muy bien vestido”, agradece a María por haber roto el hechizo que lo mantenía prisionero en forma de lechuguilla. Inmediatamente, le pide que lo acompañe al reino de su padre. La joven, sorprendida e inexperta, acepta. La condición para su partida es drástica y reveladora de la naturaleza del mundo fantástico: “No es posible que te despidas de tu familia ni del pueblo. Hay que hacerles creer que te has ahogado”, le plantea el príncipe. Esta imposición, que en un contexto realista sería inconcebible, es presentada por el narrador omnisciente como algo “natural” dadas las circunstancias. La idea de no “diluir” el milagro con la rutina cotidiana subraya la separación entre el mundo ordinario y el mágico. El gesto de María, al convertir una lechuguilla en príncipe, también la transforma a ella misma en “algo nuevo y diferente”, preparándola para un destino extraordinario.
El viaje al reino del príncipe es descrito con un tono onírico, una “duermevela” que culmina al amanecer con el sonido de trompetas y la visión de un reino vibrante de vida. La llegada de María y el príncipe es un espectáculo de bienvenida, con gentío, música y fuegos pirotécnicos. María, vestida de blanco, desciende a tierra mientras el príncipe salta del agua, ya en su forma humana. Los reyes, padres del príncipe, los reciben con efusividad. Él presenta a María como su prometida, y la reina, agradecida por el desencanto de su hijo, la abraza y besa. Sin embargo, no puede evitar la observación práctica: a esa muchacha “hay que comprarle unos zapatos”, una frase que, irónicamente, prefigura el destino final de María.
La Profunda Sabiduría de los Cuentos de Hadas: Miradas de Bettelheim y Propp
Para comprender la verdadera trascendencia de Los zapatos de fierro, es fundamental recurrir a la visión de teóricos como Bruno Bettelheim y Vladimir Propp. Bettelheim, en su obra Psicoanálisis de los cuentos de hadas, sostiene que estos relatos son herramientas esenciales para el crecimiento y la madurez de los niños. Afirma que los cuentos de hadas “representan, de forma imaginaria, la esencia del proceso de desarrollo humano normal, y cómo logran que este sea lo suficientemente atractivo como para que el niño se comprometa con él”. Este proceso, según Bettelheim, abarca desde la resistencia hacia los padres y el temor a la madurez, hasta la auto-realización, la independencia psicológica, la madurez moral y la capacidad de establecer relaciones positivas con el otro sexo.
El cuento de Carballido se alinea perfectamente con estas ideas. La partida de María sin el consentimiento de sus padres, haciendo creer que se ha ahogado, puede interpretarse como esa “resistencia hacia los padres” y el inicio de un camino hacia la autonomía. Su rápido matrimonio con el príncipe, apenas un mes después de su fuga, demuestra su falta de “temor al otro sexo” y su disposición a asumir nuevas responsabilidades, simbolizando un paso acelerado hacia la madurez adulta.
La vida de María en el reino es de tranquilidad y comodidades, y pronto queda embarazada. Sin embargo, la nostalgia por su hogar y su familia la invade. Una noche, un sueño con sus padres la sumerge en una profunda congoja que la persigue durante días. Al confesarle a su esposo su dolor, el príncipe le revela una serie de tragedias: su padre falleció, luego sus hermanas, y finalmente, su madre murió de pena y será enterrada al día siguiente. María, desolada, ruega ir a ver a su madre por última vez. El príncipe accede, pero con una estricta condición: no llorar ni gritar al ver a la difunta, ni ante las tumbas de su padre y hermanas, pues de lo contrario, el hechizo que ella rompió podría atraparlo de nuevo. María acepta.
El príncipe, nuevamente en forma de lechuguilla, transporta a María a su pueblo. Ella observa su antigua casa y a su madre tendida entre flores, logrando mantener la templanza. El narrador sugiere que el príncipe necesitaba un apoyo firme, que María conservara el dolor “donde las lágrimas no salen y uno mantiene la lucidez y el dominio de sí mismo” para salvarse del hechizo. Sin embargo, al ver las lágrimas de las vecinas en el velorio, María no puede contenerse y rompe la promesa.
Aquí es donde entra en juego el concepto de “la prohibición” explorado por Vladimir Propp en Raíces históricas del cuento. Propp señala que la prohibición es un elemento recurrente en los cuentos maravillosos, y su transgresión “provoca alguna desgracia terrible que en ocasiones llega fulminante e inesperadamente”. En Los zapatos de fierro, la desobediencia de María a la condición del príncipe tiene consecuencias inmediatas y devastadoras. Al atardecer, de regreso a la orilla del río, el príncipe sabe que ella no cumplió. En lugar de disculparse, María se ofende. Él retoma su forma de lechuguilla, y en el viaje de regreso, María se siente culpable e incomprendida. Al llegar al reino, nadie los espera. Ella pisa tierra, pero él permanece en su forma acuática, impidiéndole el contacto, y luego se aleja, “perdiéndose de vista entre las espumas”. La desobediencia de María le acarrea la pérdida de su marido, cumpliendo así el castigo por la transgresión.
Los Zapatos de Fierro: Símbolo de una Búsqueda y Consecuencia
La desventura de María, tal como la describe Propp en su capítulo “La desventura y la reacción”, se convierte en la forma fundamental de la trama. De esta desventura y la reacción a ella nace el tema central del cuento. La historia de María continúa con más peripecias, en las que ella sigue transgrediendo prohibiciones y enfrentando las dificultades que sus propias desobediencias le acarrean. La peor de todas, la que la condena, es no respetar la intimidad de su marido, lo que la obliga a una peregrinación incesante por el mundo, calzando esos pesados zapatos de fierro, en busca de la mítica tierra de Irás y no Volverás, de la que nadie le da razón. Los zapatos de fierro se convierten en un poderoso símbolo de las consecuencias de sus actos, del peso de su culpa y de la ardua búsqueda de redención o, al menos, de comprensión.
Estos zapatos no son meros objetos; son el emblema de su penitencia, de su largo y doloroso viaje. Representan la carga física y emocional de sus errores, la necesidad de recorrer un camino difícil para expiar sus faltas y, quizás, para encontrar un significado más profundo a su existencia. La tierra de Irás y no Volverás es la metáfora de un destino incierto, de una resolución que parece inalcanzable, o de un lugar al que se llega solo después de haber comprendido plenamente las lecciones de la vida.
Preguntas Frecuentes sobre ‘Los Zapatos de Fierro’
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este fascinante cuento:
- ¿Quién es el autor de 'Los Zapatos de Fierro'?
El autor es el reconocido escritor mexicano Emilio Carballido, prolífico dramaturgo y narrador de cuentos fantásticos. - ¿Cuál es el origen de este cuento?
El cuento tiene sus raíces en la tradición oral, siendo una historia que la nana de la abuela de Emilio Carballido le contaba. Fue posteriormente recopilado y adaptado por Carballido. - ¿De qué trata 'Los Zapatos de Fierro'?
Trata sobre María, una joven que, al romper un hechizo, transforma una lechuguilla en príncipe. Su viaje al reino de él, su matrimonio y las trágicas consecuencias de su desobediencia a una prohibición impuesta por el príncipe, la llevan a una larga peregrinación con unos pesados zapatos de fierro. - ¿Qué simbolizan los zapatos de fierro en la historia?
Los zapatos de fierro simbolizan el peso de las consecuencias de las acciones de María, su penitencia y la ardua peregrinación que debe emprender para encontrar la redención o la comprensión de su destino. - ¿Qué lecciones se pueden aprender del cuento?
El cuento aborda temas como la importancia de la obediencia, las consecuencias de la desobediencia, el proceso de crecimiento y madurez personal, la búsqueda de la identidad y la resiliencia ante la adversidad. - ¿Es un cuento solo para niños?
Aunque inicialmente orientado al público infantil, Los zapatos de fierro es un cuento “para chicos y grandes” debido a sus profundos temas psicológicos y morales, que resuenan con lectores de todas las edades.
El cuento de Los zapatos de fierro de Emilio Carballido es mucho más que una simple narración fantástica. Es una obra que invita a la reflexión sobre la naturaleza humana, las decisiones que tomamos y el camino que nos labramos. Es un testimonio de cómo las historias, arraigadas en la tradición y enriquecidas por la visión de un autor magistral, pueden seguir enseñando y conmoviendo a lo largo de generaciones. Para desentrañar el final completo de esta fascinante historia y rendir homenaje al legado de Emilio Carballido, la invitación está abierta: busque Los zapatos de fierro y sumérjase en su inolvidable desenlace.
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